Sociedad

El ‘pupitre gitano’ que simboliza la “falta de oportunidades y de igualdad” del colectivo

La Fundación Secretariado Gitano saca a las calles unos pupitres "imperfectos" para denunciar y visibilizar "las barreras y dificultades" del colectivo romaní en el acceso al sistema educativo

La Fundación Secretariado Gitano ha sacado a las calles de Madrid unos pupitres “imperfectos”, que se tambalean al sentarse y con un respaldo irregular, para denunciar y visibilizar “las barreras y dificultades” que tiene este colectivo en el acceso al sistema educativo. Con esta nueva campaña, llamada El pupitre gitano, reivindica la “igualdad de oportunidades” para el alumnado gitano, así como medidas para garantizar su derecho a la educación.

La iniciativa forma parte de la nueva campaña de sensibilización lanzada por la fundación, que este martes ha sido presentada en la sede del Ministerio de Educación. Estas “barreras” —como la segregación escolar, los estereotipos, la falta de referentes o las escasas expectativas— conducen al abandono escolar temprano, tal y como lamentan desde Fundación Secretariado Gitano.

Según sus datos, seis de cada 10 niños y niñas gitanos (el 63,4%) abandonan antes de terminar la Secundaria Obligatoria, frente a dos de cada 10 del conjunto de la población. Es más, únicamente el 17% de las personas gitanas tienen estudios de Secundaria o superiores, frente al 77% del resto de la población.

La miembro del equipo de dirección de la Fundación Secretariado Gitano, Mayte Suárez, ha lamentado que el derecho a la educación “no esté suficientemente garantizado” para la comunidad gitana. A su juicio, los datos son “alarmantes”, sobre todo por el impacto que tiene el nivel educativo en la pobreza.

En este contexto, Suárez ha reclamado campañas como ‘El Pupitre Gitano’ “para no dejar a nadie atrás”, visibilizar este “desequilibrio” y pedir “un plan de choque” para acabar con el abandono escolar del colectivo. “Los datos de fracaso escalar muestran que el sistema educativo no está funcionando correctamente en la medida en la que no es capaz de incluir determinadas realidades”, ha sentenciado.

“Es el momento de dar una respuesta política a la desigualdad del colectivo gitano”, ha dicho, pidiendo que una futura reforma educativa contemple medidas para acabar con esta discriminación que sucede “por el mero hecho de ser gitanos”.

El pupitre gitano es aparentemente “un pupitre normal”, sin embargo, tiene “imperfecciones”, como patas que cojean y hacen que se tambalee, o un respaldo irregular. “Esto es un símil de la falta de oportunidades y de igualdad”, ha explicado, para después apuntar que se van a sacar a las calles para “crear conciencia” entre la ciudadanía sobre estas desigualdades que sufre el colectivo.

Estos pupitres viajarán por toda España para extender la acción de sensibilización y que la gente sea consciente de esta “realidad desconocida”. Además, se impulsará también la visibilización de jóvenes gitanos que son “referentes”, que han estudiado y son “un ejemplo” de superación para el colectivo, tal y como ha manifestado Suárez. Dos de ellos son Miguel Jiménez y Lola Romero, ambos con estudios universitarios y que actualmente están trabajando en la fundación.

Los dos jóvenes han sido los encargados de explicar algunas de “las barreras” con las que se han encontrado durante su proceso educativo. Por su parte, Miguel ha relatado que tuvo un profesor que le emplazó a meterse en la albañilería en vez de estudiar, algo que le “bajó la autoestima”. Sin embargo, contó con muchos apoyos y quiso demostrar que sí podía a todos los que no creían en él, y así lo hizo.

“¿De qué país eres?”. Ésa es la pregunta que le hacían a Lola sus compañeros de clase en la universidad. La joven ha contado además que tuvo una “doble” dificultad al ser gitana y mujer. Según ha declarado, su familia se mostraba reacia continuase con sus estudios, aunque finalmente estudió una carrera universitaria y un máster. “Llega un momento en que te planteas dejar de estudiar y casarte”, ha manifestado.

Pese a ello, ha animado a todas las jóvenes gitanas a estudiar porque “te hace feliz” y te sientes “autorrealizada“. “En mi casa ahora están súper contentos –ha afirmado– Veo claramente que puedo ser un referente. Mis primas me dicen que quieren ser como yo, y yo siempre las estoy animando”, ha subrayado.

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