El gitano marciano, un artista único, hijo de Parrilla de Jerez y que bebió del underground en la Sevilla de los 80, repasa, junto a su mujer Mhijea, su trayectoria; es el día antes de que 40 amigos de la música se vuelquen en Chiclana para recaudar fondos para una prótesis tras sufrir una amputación de su pierna y dos años de hospital
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