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La playa de Sancti Petri, el refugio de Chiclana que enamora al caer el sol: "El atardecer se ve mejor que en La Barrosa"

Visitantes nacionales y vecinos de Chiclana disfrutan de los últimos días de vacaciones en este enclave costero que hasta hace unos días acogía el Concert Music Festival

  • Un grupo de amigas chiclaneras disfrutan en la playa de Sancti Petri. -

Viento fuerte pero no desagradable, el sol se funde con el mar y la arena ya ha dejado de quemar. Es una tarde cualquiera en la playa de Sancti Petri en Chiclana, colindante al poblado marinero del mismo nombre donde cada verano se divisa el escenario del Concert Music Festival. Hasta hace unos días, era prácticamente imposible pasear por la zona sin ver filas de personas caminando en dirección a los conciertos. El festival ya ha terminado y se nota. Son las 20.00 horas y no hay retenciones ni aglomeraciones para acceder a las bolsas de aparcamiento.

Este enclave costero que fue testigo del trabajo de la almadraba, es famoso en toda España por sus conciertos —desde Hombres G y Sting hasta ZZ Top—, y por conservar un encanto del que disfrutan visitantes y locales. “El atardecer se ve aquí mejor que en La Barrosa”, dicen Laura, Paula y Noelia desde la toalla. Estas jóvenes chiclaneras contemplan junto a su grupo de amigas una estampa hipnótica que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), atrae a más de 427.000 turistas al año.

  • Prácticas de actividades acuáticas en la playa de Sancti Petri.
  • -

El castillo de Sancti Petri al fondo, la Punta del Boquerón de San Fernando y los barcos regalan unas vistas inigualables. “Para la gente que quiere estar más tranquila, esta playa está muy bien”, dicen las chicas, que, aunque suelen ir a La Barrosa, la playa más popular del municipio, este juves se han desplazado a este rincón para poder hacer paddle surf.

“Aquí se pueden hacer actividades acuáticas y nos hemos montado en el torito loco”, comentan. También añaden que este tramo del litoral chiclanero se ha convertido en punto de encuentro desde que aterrizó el Concert Music en 2018. “Esto se peta porque desde aquí se escuchan los conciertos. La gente se viene por la tarde, ve el atardecer, y se queda a escuchar música”, dicen.

Un único chiringuito

Un planazo veraniego que se puede completar perfectamente con una cena o un cóctel en el chiringuito Bongo, justo detrás del grupo de amigas. Allí, desde la terraza se aprovechan los últimos rayos de luz. “Esto tiene rollazo”, dice Omar Díaz, al mando de este establecimiento que lleva en funcionamiento desde hace 40 años. El chiclanero voltea la cabeza para mirar uno de tantos mágicos atardeceres que ha presenciado en este lugar. “En los inicios esto era una furgoneta llamada La Paquetera, hasta que mi tío Carlos Díaz montó el chiringuito”, cuenta Omar, que tras haber trabajado con él, tomó el relevo hace unos ocho años.

  • Omar Díaz, al frente del chiringuito Bongo.
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Bongo es el único de la zona y complementa a la oferta de actividades deportivas y club náutico que llevan de vida el poblado. En verano, rebosa de público encandilado por su belleza. “La temporada alta se vive como en todas las costas, hay mucha afluencia de gente y en horas puntas, desbordados”, dice Omar, que destaca que regenta “un chiringuito de playa de los que se pueden contar con los dedos de las manos por todo Cádiz”.

Se refiere a que su filosofía apuesta por la esencia de este tipo de locales. “No nos salimos de lo tradicional ni hacemos una cocina de diseño. Aquí tenemos la comida típica, la sardina a la plancha, las gambas al ajillo y las tortillitas de camarones”, dice.

  • Terraza del chiringuito Bongo este agosto.
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En sus mesas se sientan turistas nacionales durante los meses de julio y agosto. Madrid, Barcelona y Cantabria suelen ser las ciudades de procedencia que más se repiten. Sin embargo, cuando llega septiembre, recibe al turismo internacional, franceses, alemanes e ingleses. Pero los madrileños todavía no han vuelto a la capital. Lo demuestra Andrés Muñoz, de 22 años, que enjuaga su tabla de paddle surf en la ducha habilitada. Todos los años abandona la capital para desconectar junto al mar. "Llevo viniendo desde que tengo un año, toda la vida. Tenemos un chalet adosado aquí", comenta.

  • Andrés, uno de los madrileños que veranean en Sancti Petri todos los años.
  • -

Además de recorrer las playas, aprovecha para ver a parte de su familia afincada entre Cádiz y Sevilla. "Viene mucha gente de fuera, esto se llena y cada año hay más cosas para hacer", dice Andrés, enamorado de esta playa en la que guarda bonitos recuerdos. Siguen llegando coches al poblado, donde antiguos vecinos se sientan a la fresquita hablando de aquellas casas que hoy están derribadas.

Viento fuerte pero no desagradable, el sol se funde con el mar y la arena ya ha dejado de quemar. Es una tarde cualquiera en la playa de Sancti Petri en Chiclana, colindante al poblado marinero del mismo nombre donde cada verano se divisa el escenario del Concert Music Festival. Hasta hace unos días, era prácticamente imposible pasear por la zona sin ver filas de personas caminando en dirección a los conciertos. El festival ya ha terminado y se nota. Son las 20.00 horas y no hay retenciones ni aglomeraciones para acceder a las bolsas de aparcamiento.

Este enclave costero que fue testigo del trabajo de la almadraba, es famoso en toda España por sus conciertos —desde Hombres G y Sting hasta ZZ Top—, y por conservar un encanto del que disfrutan visitantes y locales. “El atardecer se ve aquí mejor que en La Barrosa”, dicen Laura, Paula y Noelia desde la toalla. Estas jóvenes chiclaneras contemplan junto a su grupo de amigas una estampa hipnótica que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), atrae a más de 427.000 turistas al año.

  • Prácticas de actividades acuáticas en la playa de Sancti Petri.
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El castillo de Sancti Petri al fondo, la Punta del Boquerón de San Fernando y los barcos regalan unas vistas inigualables. “Para la gente que quiere estar más tranquila, esta playa está muy bien”, dicen las chicas, que, aunque suelen ir a La Barrosa, la playa más popular del municipio, este juves se han desplazado a este rincón para poder hacer paddle surf.

“Aquí se pueden hacer actividades acuáticas y nos hemos montado en el torito loco”, comentan. También añaden que este tramo del litoral chiclanero se ha convertido en punto de encuentro desde que aterrizó el Concert Music en 2018. “Esto se peta porque desde aquí se escuchan los conciertos. La gente se viene por la tarde, ve el atardecer, y se queda a escuchar música”, dicen.

Un único chiringuito

Un planazo veraniego que se puede completar perfectamente con una cena o un cóctel en el chiringuito Bongo, justo detrás del grupo de amigas. Allí, desde la terraza se aprovechan los últimos rayos de luz. “Esto tiene rollazo”, dice Omar Díaz, al mando de este establecimiento que lleva en funcionamiento desde hace 40 años. El chiclanero voltea la cabeza para mirar uno de tantos mágicos atardeceres que ha presenciado en este lugar. “En los inicios esto era una furgoneta llamada La Paquetera, hasta que mi tío Carlos Díaz montó el chiringuito”, cuenta Omar, que tras haber trabajado con él, tomó el relevo hace unos ocho años.

  • Omar Díaz, al frente del chiringuito Bongo.
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Bongo es el único de la zona y complementa a la oferta de actividades deportivas y club náutico que llevan de vida el poblado. En verano, rebosa de público encandilado por su belleza. “La temporada alta se vive como en todas las costas, hay mucha afluencia de gente y en horas puntas, desbordados”, dice Omar, que destaca que regenta “un chiringuito de playa de los que se pueden contar con los dedos de las manos por todo Cádiz”.

Se refiere a que su filosofía apuesta por la esencia de este tipo de locales. “No nos salimos de lo tradicional ni hacemos una cocina de diseño. Aquí tenemos la comida típica, la sardina a la plancha, las gambas al ajillo y las tortillitas de camarones”, dice.

  • Terraza del chiringuito Bongo este agosto.
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En sus mesas se sientan turistas nacionales durante los meses de julio y agosto. Madrid, Barcelona y Cantabria suelen ser las ciudades de procedencia que más se repiten. Sin embargo, cuando llega septiembre, recibe al turismo internacional, franceses, alemanes e ingleses. Pero los madrileños todavía no han vuelto a la capital. Lo demuestra Andrés Muñoz, de 22 años, que enjuaga su tabla de paddle surf en la ducha habilitada. Todos los años abandona la capital para desconectar junto al mar. "Llevo viniendo desde que tengo un año, toda la vida. Tenemos un chalet adosado aquí", comenta.

  • Andrés, uno de los madrileños que veranean en Sancti Petri todos los años.
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Además de recorrer las playas, aprovecha para ver a parte de su familia afincada entre Cádiz y Sevilla. "Viene mucha gente de fuera, esto se llena y cada año hay más cosas para hacer", dice Andrés, enamorado de esta playa en la que guarda bonitos recuerdos. Siguen llegando coches al poblado, donde antiguos vecinos se sientan a la fresquita hablando de aquellas casas que hoy están derribadas.

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