Destapada la compraventa de los 112.000 metros cuadrados de suelos que ocupó la antigua fábrica de botellas en Jerez, adelantado en exclusiva por lavozdelsur.es el nombre de su nuevo dueño, y avanzado también por este periódico los planes iniciales de la compañía, Keops —filial de Grupo Delta, de Leonardo Sánchez-Heredero—, ahora el debate sobre este asunto en la ciudad mira al cielo. En concreto, a tres largos cañones con más de 100 años y 63 metros de altura —hay cronistas que rebajan la altura a los 50 metros—.
El gobierno municipal ni se pronuncia por ahora —por ser un tema privado y que, en todo caso, habría que valorar después de casi 20 años—, pero algunos grupos políticos ya se han posicionado e incluso se ha activado una espontánea recogida virtual de firmas. Todo ello, con tal de preservar las tres chimeneas de la antigua Vicasa-Saint Gobain, elementos icónicos del skyline jerezano y parte del patrimonio histórico industrial de la ciudad.
La alarma salta después de que los nuevos propietarios del terreno confirmaran su intención de comenzar antes de que acabe el año a demoler todo el complejo, incluyendo estos elementos. Para los firmantes, esa decisión "amenaza con borrar un capítulo esencial" de la herencia industrial jerezana, sustituyendo un monumento por un proyecto que, temen, podría anteponer lo comercial a lo simbólico.
Kilométrica lista de tareas de mantenimiento
Pero lo simbólico, ese skyline, tiene un precio. Y no es barato precisamente. Un técnico experto que conoce bien este asunto ha explicado a lavozdelsur.es lo que supondría a nivel de coste económico mantener estas instalaciones en el futuro desarrollo urbanístico.
"Habría que abrir por debajo; sacar todo el revestimiento interior que se haya desprendido; entrar, limpiar y asegurar el revestimiento para que quede sano reforzando las ménsulas de apoyo; limpiar el fuste exterior y pintar con pinturas inhibidores y de protección; reponer la señalización de franjas de baliza superior y las balizas-luminarias exteriores; revisar y probablemente rehacer el zuncho superior para colocar una tapa de cierre que impida la entrada de agua; limpiar y proteger con puntitas antioxidantes, imprimación y al menos 100 micras de pintura de terminación...".
En la kilométrica lista de tareas de mantenimiento habría que añadir "las escalas y plataformas de mantenimiento, cerrar la entrada a las mismas... y cada cinco años, revisión y reposición de pintura exterior".
En total, detallan estas mismas fuentes, el coste no sería inferior a una horquilla de entre 350.000 y 450.000 euros por chimenea, lo que equivale a más de 1,2 millones de euros de inversión para preservarlas. A esto habría que sumar unos 150.000 euros en total de coste de mantenimiento cada cinco años. "No sé cómo se negociará con la promotora, pero creo que para decidir hay que conocer los pros y los contras", advierten las mismas fuentes consultadas por este periódico.
En cualquier caso, tampoco demolerlas va a ser sencillo y barato. Hay que hacer catas para delimitar la cimentación de las tres y no serán derribas "para poner un jardín o una piscina. No es trabajo para empresa de obra civil de edificación, hay que ser expertos en este tipo de altos hornos y plantas industriales".
Destapada la compraventa de los 112.000 metros cuadrados de suelos que ocupó la antigua fábrica de botellas en Jerez, adelantado en exclusiva por lavozdelsur.es el nombre de su nuevo dueño, y avanzado también por este periódico los planes iniciales de la compañía, Keops —filial de Grupo Delta, de Leonardo Sánchez-Heredero—, ahora el debate sobre este asunto en la ciudad mira al cielo. En concreto, a tres largos cañones con más de 100 años y 63 metros de altura —hay cronistas que rebajan la altura a los 50 metros—.
El gobierno municipal ni se pronuncia por ahora —por ser un tema privado y que, en todo caso, habría que valorar después de casi 20 años—, pero algunos grupos políticos ya se han posicionado e incluso se ha activado una espontánea recogida virtual de firmas. Todo ello, con tal de preservar las tres chimeneas de la antigua Vicasa-Saint Gobain, elementos icónicos del skyline jerezano y parte del patrimonio histórico industrial de la ciudad.
La alarma salta después de que los nuevos propietarios del terreno confirmaran su intención de comenzar antes de que acabe el año a demoler todo el complejo, incluyendo estos elementos. Para los firmantes, esa decisión "amenaza con borrar un capítulo esencial" de la herencia industrial jerezana, sustituyendo un monumento por un proyecto que, temen, podría anteponer lo comercial a lo simbólico.
Kilométrica lista de tareas de mantenimiento
Pero lo simbólico, ese skyline, tiene un precio. Y no es barato precisamente. Un técnico experto que conoce bien este asunto ha explicado a lavozdelsur.es lo que supondría a nivel de coste económico mantener estas instalaciones en el futuro desarrollo urbanístico.
"Habría que abrir por debajo; sacar todo el revestimiento interior que se haya desprendido; entrar, limpiar y asegurar el revestimiento para que quede sano reforzando las ménsulas de apoyo; limpiar el fuste exterior y pintar con pinturas inhibidores y de protección; reponer la señalización de franjas de baliza superior y las balizas-luminarias exteriores; revisar y probablemente rehacer el zuncho superior para colocar una tapa de cierre que impida la entrada de agua; limpiar y proteger con puntitas antioxidantes, imprimación y al menos 100 micras de pintura de terminación...".
En la kilométrica lista de tareas de mantenimiento habría que añadir "las escalas y plataformas de mantenimiento, cerrar la entrada a las mismas... y cada cinco años, revisión y reposición de pintura exterior".
En total, detallan estas mismas fuentes, el coste no sería inferior a una horquilla de entre 350.000 y 450.000 euros por chimenea, lo que equivale a más de 1,2 millones de euros de inversión para preservarlas. A esto habría que sumar unos 150.000 euros en total de coste de mantenimiento cada cinco años. "No sé cómo se negociará con la promotora, pero creo que para decidir hay que conocer los pros y los contras", advierten las mismas fuentes consultadas por este periódico.
En cualquier caso, tampoco demolerlas va a ser sencillo y barato. Hay que hacer catas para delimitar la cimentación de las tres y no serán derribas "para poner un jardín o una piscina. No es trabajo para empresa de obra civil de edificación, hay que ser expertos en este tipo de altos hornos y plantas industriales".
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