Ediciones:

Seguir en Discover

granada

El informe del Instituto Geográfico Nacional tras los 1.075 terremotos de Granada: el suelo aceleró hasta el 24% de la gravedad terrestre

La sucesión de seísmos ha provocado que solo unos 90 hayan sido percibidos, de los cuales dos han sido los más potentes

  • La céntrica calle Navas de Granada, tras uno de los terremotos. -

La serie sísmica que mantiene en alerta a numerosos municipios del área metropolitana de Granada empieza a ofrecer algunas respuestas. Después de varios días de actividad y más de un millar de terremotos registrados, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha actualizado la información disponible y aporta ya una caracterización mucho más detallada del fenómeno que se está produciendo bajo esta zona de la provincia.

Una de las principales novedades tiene que ver con el mecanismo que está originando los terremotos de mayor magnitud. Los cálculos realizados por el IGN muestran mecanismos de tipo falla normal, con planos orientados principalmente en dirección noroeste-sureste (NO-SE). Estos resultados son consistentes con las fallas activas que ya estaban cartografiadas y con la tectónica conocida de esta parte de la cuenca de Granada. La serie queda situada entre las fallas de Dílar, al sur; Granada, al este; y Belicena-Alhendín y Santa Fe, al oeste. Todas ellas son fallas normales de alto ángulo. El informe, sin embargo, no determina que toda la secuencia pueda atribuirse de manera concreta a una única de estas estructuras.

La actualización permite, por tanto, ir más allá de la simple localización de los epicentros en el entorno de Alhendín, Gójar y La Zubia. El IGN empieza a delimitar el contexto tectónico en el que se está desarrollando una serie que, por número de terremotos, es mucho mayor de lo que puede percibir directamente la población.

Más de 1.000 terremotos, pero solo 94 sentidos

Desde las 00.00 horas del 14 de agosto, el organismo ha contabilizado 1.075 terremotos dentro de esta serie. La inmensa mayoría han sido de pequeña magnitud: predominan los eventos inferiores a magnitud 2 y únicamente 12 han alcanzado o superado magnitud 3. De todos ellos, 94 han sido sentidos por la población. Otro factor especialmente relevante es su profundidad. Los terremotos registrados dentro de esta secuencia son muy superficiales, situándose a menos de diez kilómetros.

Los dos episodios de mayor tamaño registrados hasta ahora alcanzaron una magnitud momento Mw 4,8. El primero tuvo lugar el 14 de agosto y el segundo se produjo el día 18. Ambos presentaron una profundidad muy superficial y fueron ampliamente sentidos. Tras el segundo terremoto de 4,8, la actividad continuó con tres de las mayores réplicas registradas en toda la secuencia. En menos de dos horas se produjeron movimientos de magnitudes 3,9, 4,2 y 4,0, localizados respectivamente al sur de Churriana de la Vega, al norte de Alhendín y al noreste de Gójar. El IGN incluye también en el análisis un terremoto de magnitud 3,7 ocurrido unas seis horas antes del primer 4,8 y otro movimiento previo, de magnitud 3,6, registrado el 26 de julio al suroeste de Armilla. Ambos fueron igualmente muy superficiales.

El suelo llegó a registrar una aceleración del 24% de la gravedad

Otro de los datos más llamativos de la actualización está relacionado con la fuerza del movimiento del terreno. Los dos terremotos de magnitud 4,8 provocaron aceleraciones máximas de 0,24 g, equivalentes al 24% de la aceleración de la gravedad, en el acelerógrafo más cercano, situado en Armilla y aproximadamente a tres kilómetros de distancia epicentral. Para entender la sensación que produjo en la gente, hay que entender lo siguiente. La gravedad terrestre hace que los objetos caigan con una aceleración aproximada de 9,8 metros por segundo al cuadrado. Pues noem, 0,24 g significa que el movimiento del suelo durante el terremoto alcanzó aproximadamente una cuarta parte de esa aceleración. Durante el terremoto, el terreno se desplazó y cambió de velocidad con una intensidad equivalente, en su máximo, al 24% de la aceleración que ejerce normalmente la gravedad sobre un cuerpo.

Como referencia, el mapa de peligrosidad sísmica elaborado por el IGN establece para el municipio de Alhendín una aceleración máxima de 0,23 g para un periodo de retorno de 475 años. Se trata de parámetros que responden a conceptos diferentes, pero que permiten dimensionar la intensidad con la que se movió el suelo cerca de la zona epicentral.

 

Pese a la amplia percepción de los terremotos, hasta el momento el IGN recoge daños no estructurales y caídas de objetos en varias construcciones de la zona epicentral. Los dos terremotos de 4,8 alcanzaron una intensidad máxima observada de V-VI y fueron sentidos en más de 500 localidades. El organismo mantiene además en revisión los daños y efectos registrados.

La vigilancia también se ha reforzado. A la red permanente existente en la zona se han añadido dos estaciones sísmicas portátiles en el área epicentral, con las que el IGN busca disponer de más información y mejorar tanto la localización como la caracterización de los terremotos.

Con más de 1.000 eventos contabilizados desde el 14 de agosto, la nueva actualización permite así empezar a precisar qué está ocurriendo bajo Granada y dentro de qué sistema de fallas se desarrolla la serie, mientras continúa la monitorización de una actividad sísmica que sigue siendo objeto de análisis.

La serie sísmica que mantiene en alerta a numerosos municipios del área metropolitana de Granada empieza a ofrecer algunas respuestas. Después de varios días de actividad y más de un millar de terremotos registrados, el Instituto Geográfico Nacional (IGN) ha actualizado la información disponible y aporta ya una caracterización mucho más detallada del fenómeno que se está produciendo bajo esta zona de la provincia.

Una de las principales novedades tiene que ver con el mecanismo que está originando los terremotos de mayor magnitud. Los cálculos realizados por el IGN muestran mecanismos de tipo falla normal, con planos orientados principalmente en dirección noroeste-sureste (NO-SE). Estos resultados son consistentes con las fallas activas que ya estaban cartografiadas y con la tectónica conocida de esta parte de la cuenca de Granada. La serie queda situada entre las fallas de Dílar, al sur; Granada, al este; y Belicena-Alhendín y Santa Fe, al oeste. Todas ellas son fallas normales de alto ángulo. El informe, sin embargo, no determina que toda la secuencia pueda atribuirse de manera concreta a una única de estas estructuras.

La actualización permite, por tanto, ir más allá de la simple localización de los epicentros en el entorno de Alhendín, Gójar y La Zubia. El IGN empieza a delimitar el contexto tectónico en el que se está desarrollando una serie que, por número de terremotos, es mucho mayor de lo que puede percibir directamente la población.

Más de 1.000 terremotos, pero solo 94 sentidos

Desde las 00.00 horas del 14 de agosto, el organismo ha contabilizado 1.075 terremotos dentro de esta serie. La inmensa mayoría han sido de pequeña magnitud: predominan los eventos inferiores a magnitud 2 y únicamente 12 han alcanzado o superado magnitud 3. De todos ellos, 94 han sido sentidos por la población. Otro factor especialmente relevante es su profundidad. Los terremotos registrados dentro de esta secuencia son muy superficiales, situándose a menos de diez kilómetros.

Los dos episodios de mayor tamaño registrados hasta ahora alcanzaron una magnitud momento Mw 4,8. El primero tuvo lugar el 14 de agosto y el segundo se produjo el día 18. Ambos presentaron una profundidad muy superficial y fueron ampliamente sentidos. Tras el segundo terremoto de 4,8, la actividad continuó con tres de las mayores réplicas registradas en toda la secuencia. En menos de dos horas se produjeron movimientos de magnitudes 3,9, 4,2 y 4,0, localizados respectivamente al sur de Churriana de la Vega, al norte de Alhendín y al noreste de Gójar. El IGN incluye también en el análisis un terremoto de magnitud 3,7 ocurrido unas seis horas antes del primer 4,8 y otro movimiento previo, de magnitud 3,6, registrado el 26 de julio al suroeste de Armilla. Ambos fueron igualmente muy superficiales.

El suelo llegó a registrar una aceleración del 24% de la gravedad

Otro de los datos más llamativos de la actualización está relacionado con la fuerza del movimiento del terreno. Los dos terremotos de magnitud 4,8 provocaron aceleraciones máximas de 0,24 g, equivalentes al 24% de la aceleración de la gravedad, en el acelerógrafo más cercano, situado en Armilla y aproximadamente a tres kilómetros de distancia epicentral. Para entender la sensación que produjo en la gente, hay que entender lo siguiente. La gravedad terrestre hace que los objetos caigan con una aceleración aproximada de 9,8 metros por segundo al cuadrado. Pues noem, 0,24 g significa que el movimiento del suelo durante el terremoto alcanzó aproximadamente una cuarta parte de esa aceleración. Durante el terremoto, el terreno se desplazó y cambió de velocidad con una intensidad equivalente, en su máximo, al 24% de la aceleración que ejerce normalmente la gravedad sobre un cuerpo.

Como referencia, el mapa de peligrosidad sísmica elaborado por el IGN establece para el municipio de Alhendín una aceleración máxima de 0,23 g para un periodo de retorno de 475 años. Se trata de parámetros que responden a conceptos diferentes, pero que permiten dimensionar la intensidad con la que se movió el suelo cerca de la zona epicentral.

 

Pese a la amplia percepción de los terremotos, hasta el momento el IGN recoge daños no estructurales y caídas de objetos en varias construcciones de la zona epicentral. Los dos terremotos de 4,8 alcanzaron una intensidad máxima observada de V-VI y fueron sentidos en más de 500 localidades. El organismo mantiene además en revisión los daños y efectos registrados.

La vigilancia también se ha reforzado. A la red permanente existente en la zona se han añadido dos estaciones sísmicas portátiles en el área epicentral, con las que el IGN busca disponer de más información y mejorar tanto la localización como la caracterización de los terremotos.

Con más de 1.000 eventos contabilizados desde el 14 de agosto, la nueva actualización permite así empezar a precisar qué está ocurriendo bajo Granada y dentro de qué sistema de fallas se desarrolla la serie, mientras continúa la monitorización de una actividad sísmica que sigue siendo objeto de análisis.

COMENTARIOS