La Venida de la Virgen del Rocío a Almonte ya es un hecho consumado. La llegada de la Pastora a la iglesia de la Asunción ha puesto fin a un traslado iniciado el miércoles, poco después de las tres y media de la tarde, cuando los almonteños tomaron a la Virgen para comenzar un camino que se ha prolongado durante casi veinte horas y que ha tenido en la lluvia uno de sus elementos más inesperados.

- Fervor entorno a la Pastora.
- JOSÉ MARÍA REYNA
Fue poco después de las siete de la mañana cuando la Virgen alcanzó el entorno urbano de Almonte, el parque del Chaparral. Allí se produjo uno de los rituales más reconocibles de la Venida: la retirada del capote y del pañito que habían protegido su rostro y la imagen durante el tránsito desde la aldea. Era el instante en el que la Virgen volvía a mostrarse ante su pueblo después de atravesar la noche camino de Almonte.

- La Viegen del Rocío avanzando por las calles de Almonte sobre un cielo oscurecido por las nubes
- José María Reyna
La lluvia cambia el final de la Venida
Pero esta Venida de 2026 ha tenido un elemento excepcional. Sobre las seis de la mañana comenzó a llover, una precipitación que fue ganando intensidad durante las horas siguientes y que obligó a acelerar el caminar para poder recoger a la Virgen alrededor de las 9.30 horas.
La imagen fue protegida con un plástico para evitar que el agua alcanzara la talla. La lluvia, sin embargo, llevó a la Hermandad Matriz a tomar la decisión de entrar en la iglesia de la Asunción sin más dilaciones. El final del traslado quedó así marcado por una climatología inesperada que modificó el desarrollo previsto de las últimas horas.

- Imagen singular de la Virgen por su camino hacia Almonte durante la madrugada iluminada por atrás.
- JOSÉ MARÍA REYNA
Para quienes buscan también una lectura trascendente de lo sucedido, la lluvia ha apagado del todo llegado el incendio que ha afectado al Condado de Niebla, una zona próxima al Rocío y que ha marcado estos días.
No es la primera vez que los traslados de la Virgen han estado relacionados, en la memoria de Almonte, con circunstancias extraordinarias. A lo largo de la historia, la peste, las guerras, las sequías y otras situaciones llevaron a los almonteños a solicitar la intercesión de su Patrona.
Ahora, ante el fuego y sus consecuencias, la lluvia adquiere inevitablemente una dimensión especial para quienes contemplan estos acontecimientos desde la fe. Ha sido, además, una lluvia por momentos muy abundante que ha acompañado el último tramo de una Venida que ya forma parte de la historia de este septenio.
Almonte vuelve a rendirse ante su Patrona
El otro gran dato de estas jornadas ha sido la multitud que se ha concentrado en Almonte desde el miércoles hasta la mañana del jueves. Las previsiones oficiales apuntaban a una asistencia cercana a las 600.000 personas y la afluencia registrada se ha aproximado, cuando no superado, esa estimación.

- El gentío que acompañó a la Virgen por el camino. .
- JOSÉ MARÍA REYNA
Una cifra extraordinaria que responde al enorme poder de convocatoria de la Virgen del Rocío cada vez que su presencia trasciende el santuario y alcanza las calles.
La Venida de 2026 no ha sido una excepción. Hasta Almonte han llegado personas procedentes de pueblos y ciudades de toda Andalucía y de muchos otros lugares para vivir un acontecimiento que solo se repite cada siete años.
Es la gran fiesta de Almonte, una celebración que lleva aparejado un conjunto de singularidades ancestrales y que convierte durante unos días al municipio en el centro de la devoción rociera. La Virgen, una vez más, ha vuelto a demostrar que su capacidad de convocatoria permanece intacta.
El paso por el casco urbano, sin embargo, se quedó prácticamente en un suspiro. Las calles habían sido engalanadas durante meses con una decoración extraordinaria y soberbia preparada expresamente para recibirla. Todo estaba dispuesto para Ella, pero la lluvia obligó a acelerar el recorrido y el lucimiento de ese escenario efímero quedó necesariamente a medias.

- El esfuerzo de los hombres de la Virgen.
- JOSÉ MARÍA REYNA
Ahora comienza otro tiempo. La Venida termina y se abre el periodo que conducirá hasta las vísperas de la Romería de 2027. Hasta entonces, la Virgen del Rocío permanecerá en el altar mayor de la iglesia de la Asunción, donde recibirá las habituales visitas de sus hermandades filiales y continuará siendo el epicentro de la devoción rociera.
Han sido casi veinte horas de camino, culminadas de manera precipitada por la lluvia, pero sin que las circunstancias hayan conseguido restar intensidad a un acontecimiento de una fuerza extraordinaria.
Una nueva Venida queda ya en la memoria de Almonte. Y con ella, esa certeza que cada siete años vuelve a repetirse: cuando la Reina de las Marismas sale al encuentro de su pueblo, todo lo demás queda en segundo plano.
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