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Así es un atardecer de verano en uno de los pueblos más bonitos y con mejores vistas de la Sierra de Cádiz: un recorrido por Arcos

Miradores, historia y luz dorada envuelven estas calles verticales de Arcos de la Frontera

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En la provincia de Cádiz hay pocos lugares donde los atardeceres no sean bonitos, pero uno de los más especiales, donde la luz juega con las calles y los colores, es Arcos de la Frontera. Este pueblo, situado a 100 metros de altura sobre el cortado de una peña, impresiona se mire desde donde se mire. El acceso a la Plaza del Cabildo se realiza a través de un entramado estrecho y semipeatonal, algo que se agradece enormemente dada la angostura de sus vías.

La Basílica Menor de Santa María de la Asunción se eleva imponente. Enfrente —y todavía en obras— se encuentra el Mirador de la Peña, conocido popularmente como el 'Balcón del Coño' debido a la exclamación involuntaria de quien se asoma a su barandilla a contemplar el abismo de casi 100 metros sobre el río Guadalete. Un pequeño secreto de la plaza es la terraza del Parador, situada allí mismo y de libre acceso. Desde este enclave se disfruta de un atardecer de luces doradas sobre la Iglesia de San Pedro, mientras abajo se divisan el puente de San Miguel y el meandro del río Guadalete en un paisaje que hipnotiza. Muy cerca de la iglesia se halla también el Mirador de los Abades, un rincón recóndito y peatonal de puro encanto andaluz —con paredes encaladas, macetas con flores y empedrado tradicional— que regala vistas privilegiadas a las huertas tradicionales y a la campiña.

En la provincia de Cádiz hay pocos lugares donde los atardeceres no sean bonitos, pero uno de los más especiales, donde la luz juega con las calles y los colores, es Arcos de la Frontera. Este pueblo, situado a 100 metros de altura sobre el cortado de una peña, impresiona se mire desde donde se mire. El acceso a la Plaza del Cabildo se realiza a través de un entramado estrecho y semipeatonal, algo que se agradece enormemente dada la angostura de sus vías.

La Basílica Menor de Santa María de la Asunción se eleva imponente. Enfrente —y todavía en obras— se encuentra el Mirador de la Peña, conocido popularmente como el 'Balcón del Coño' debido a la exclamación involuntaria de quien se asoma a su barandilla a contemplar el abismo de casi 100 metros sobre el río Guadalete. Un pequeño secreto de la plaza es la terraza del Parador, situada allí mismo y de libre acceso. Desde este enclave se disfruta de un atardecer de luces doradas sobre la Iglesia de San Pedro, mientras abajo se divisan el puente de San Miguel y el meandro del río Guadalete en un paisaje que hipnotiza. Muy cerca de la iglesia se halla también el Mirador de los Abades, un rincón recóndito y peatonal de puro encanto andaluz —con paredes encaladas, macetas con flores y empedrado tradicional— que regala vistas privilegiadas a las huertas tradicionales y a la campiña.

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