A boca llena

El Bichero, en su sitio

Poco antes de ponerse el sol, la vista de Sanlúcar de Barrameda desde la planta superior del Real Club Náutico es espléndida. A la derecha, el pintoresco barrio marinero de Bajo Guía, con sus terrazas inusualmente tranquilas para la época del año en la que nos encontramos. Tras él, las montañas de arena con las que ya se debería haber repuesto la playa tras los temporales del invierno. Y al fondo, el majestuoso y decadente puerto de Bonanza aguarda impaciente que a algún avispado se le encienda la luz, salga de la mediocridad y apueste en serio por desarrollar todo su potencial.

A la izquierda, las poco afortunadas edificaciones que arrebataron a la avenida de los hotelitos una dignísima primera línea de playa, con la treintena de villas que se alineaban hasta Las Piletas y que le valieron a Sanlúcar ser bautizada a principios del XX como la San Sebastián del Sur.

Frente por frente, y en primer término, la desembocadura del Guadalquivir, con las modestas embarcaciones recién ancladas después de la dura faena. Alejando la vista, el ocaso del día con la caída del sol en el horizonte del Parque de Doñana. “No hay dos puestas de sol iguales”, acierta a decir Nono mientras asistimos a uno de los mayores espectáculos naturales que pueden contemplarse en todo el litoral español. Nono Dorado es el jefe de sala de El Bichero (estuvo antes también muchos años con Faustino en el bar Juanito), y nos ha invitado a subir para ver con mayor nitidez la puesta de sol. Lleva un año asistiendo cada día a la cita con los inigualables atardeceres desde tan privilegiada atalaya.

Langostinos de Sanlúcar.

Se cumple un año desde que Fermín Anguita, el conocido hostelero jerezano, se hiciera con la concesión hasta 2021 del restaurante del Club Náutico. El trayecto desde Jerez hasta los puertos de la Bahía y de la costa noroeste se lo conoce al dedillo después de tantos madrugones yendo a por el mejor género para sus negocios de Pescadería Vieja, la Arboledilla y Comandante Paz Varela. La opción del Club Náutico convenció a Fermín, que a finales de 2017, al vencer el contrato de alquiler del local situado junto al bar Juanito, que pasaba al empresario malagueño Gonzalo Assiego, tuvo que dejar el lugar que él mismo y su equipo habían puesto en lo más alto.

Estos doce meses no han sido fáciles. El invierno ha sido especialmente largo y crudo, y este julio atípico, de noches frescas y mucho viento de Poniente, está trayendo de cabeza a la hostelería en una de las épocas clave del año.

Saquitos de queso.

Como en Bajo Guía, la Calzada y la plaza del Cabildo, este miércoles de julio está siendo también demasiado tranquilo en El Bichero, de modo que el propio Fermín se ha desplazado hasta el Bodosky para atender a su clientela.

La planta superior, donde nos encontramos, me parece ideal para cenar por las impresionantes vistas, pero nos comunican que sólo se habilita para celebraciones especiales, ya que necesita una buena obra de acondicionamiento.

Calamares al curry con arroz.

En general, los alrededores del edificio del club necesitan una reforma. El inmueble está situado en el mejor sitio de la desembocadura del río, presidiendo la proa de la genuina milla de oro sanluqueña de los Bigote, El Mirador de Doñana, Joselito Huerta, El Poma…  En un lateral hay un césped muy bien cuidado con pequeñas carpitas, pero contrasta con una especie de almacén cutre de embarcaciones que separa el club de la misma orilla y que estropea la vista privilegiada desde la terraza del restaurante.

Con todo, El Bichero está en su sitio. En Sanlúcar de Barrameda, por calidad, producto y por la exquisita oferta gastronómica que le rodea, se encuentra como pez en el agua. En la avenida Bajo Guía ha encontrado la horma de su zapato y su espacio natural.

El día ha sido duro, ya que empezó a media mañana con la presentación del tercer Yodo de Lustau para Aponiente y a Ángel León se le acabó yendo la mano con los aperitivos marinos y los vinos de su excelente bodega. Por tanto, no acudimos a la cita en El Bichero con mucho apetito, pero sí con curiosidad, que empieza a disiparse nada más situarnos frente al expositor que encontramos nada más entrar a mano derecha. Salta a la vista la calidad del producto, algo escaso pero muy variado. Lenguado, rape, dorada, lubina, corvina, sargo, pargo, borriquete, urta y  mero, chipirones, almejas, gambas, langostinos y unas huevas de merluza que tienen pinta de ser fresquísimas también.

Interior de El Bichero.

En el interior del restaurante, con grandes ventanales, hay siete mesas con capacidad para unas cuarenta personas. No cabe duda de que el lugar pide terraza, donde hay disposición de los clientes 27 mesas para unas 180 personas. La carta apenas difiere de la del Bichero de Pescadería Vieja. Hay todo tipo de pescado frito, en tapas y raciones; arroces y tallarines marineros, arroz con cacería, solomillo de ternera, entrecot y chuletón de vaca, mollejas, presa ibérica, además de una treintena de tapas y medias raciones.

Sanlúcar pide manzanilla, y optamos por Gabriela, de bodegas Sánchez Ayala. Madura, de perfil almendrado y punzante, y salina y seca en boca. Necesitaría algo más de frío en cualquier caso.

De entrante nos sirven unos saquitos de queso con miel de naranja que no logro ver en la carta. Están bien fritos y escurrido el aceite. Agradable el interior con el queso blanco, el crujiente y la combinación con el dulce de la miel. Un par de langostinos de considerable tamaño nos permite tomar contacto con el producto local. Están recién cocidos, frescos y con el punto de sal idóneo. Ligeros y sabrosísimos.

Seguimos con una estupenda tosta de salmón marinado con una rodaja de tomate. Eso antes de que sirvan las huevas de merluza a la plancha con ensalada de lechuga y tomate. Personalmente, las huevas me resultan tan difíciles de cocer como de hacer a la plancha sin que se queden secas o crudas. El secreto lo tiene el jefe de cocina, Antonio Grilo, hermano de Joaquín, el conocido bailaor jerezano. En tiempos estuvo ya con Fermín en El Bichero antiguo, y en octubre regresó tras un tiempo en El Potalazo, en la chipionera Cruz del Mar. Su buena mano con el pescado está demostrada, indistintamente con la plancha o el horno y en crudo. No he tomado unas huevas mejores. Felicidades.

De entre todas las tapas, Nono nos ha recomendado los calamares al curry con arroz. El guiso es potente, con los calamares muy tiernos y el buen curry muy presente. El arroz frito con ajito es la combinación ideal.

La cena ha tocado a su fin, pero nos vamos con las dudas resueltas. Los fieles feligreses de El Bichero tienen una buena excusa para acercarse a Sanlúcar cualquier día de estos y comprobar que lo de Fermín Anguita prolonga su momento dulce en su sitio justo.

Restaurante El Bichero. Avda. Bajo de Guía s/n. Sanlúcar de Barrameda. Abierto todos los días, de 12 de la mañana a cierre. Teléfono de reservas: 699 86 30 51.  Precio medio: 30 euros por persona.

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