La única salina en activo de San Fernando acusa a Costas de un trato desigual por la colocación de unos pivotes
La familia de la Salina San Vicente denuncia que varios elementos de deslinde se han colocado en carriles y áreas de trabajo y reclama el mismo trato que a otras explotaciones de la Bahía
La colocación de hitos para delimitar el dominio público marítimo-terrestre ha abierto un conflicto entre los responsables de la Salina San Vicente de San Fernando y el Departamento de Costas. La explotación, que presume de ser la única salina de la ciudad que ha mantenido de forma ininterrumpida su actividad durante nueve generaciones familiares, denuncia que varios de los mojones se han instalado o proyectado en ubicaciones que dificultan el trabajo diario y que, a su juicio, pueden generar situaciones de peligro.
El origen de la controversia se encuentra en el proceso de deslinde que afecta a numerosas salinas de la Bahía de Cádiz. A través de estos procedimientos, Costas delimita qué espacios pasan a formar parte del dominio público marítimo-terrestre y cuáles mantienen su carácter privado o quedan sujetos a concesiones administrativas. Una vez fijada esa línea de separación, se procede a su señalización física mediante hitos o mojones.
Señalización física mediante hitos o mojones dentro de la salina.
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JUAN CARLOS TORO
Algunos de los pivotes, retirados de la zona de tránsito.
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JUAN CARLOS TORO
Los responsables de la Salina San Vicente insisten en que nunca se han opuesto a la colocación de estos elementos. Sin embargo, consideran que algunos de ellos se han ubicado en puntos incompatibles con el funcionamiento normal de la explotación. "No nos negamos a que se pongan los hitos, pero sí a que se coloquen donde no deben", explica Manuel Ruiz, representante de la familia propietaria.
La explotación salinera constituye un caso singular dentro de la Bahía de Cádiz. Según sus responsables, la actividad se ha mantenido viva durante nueve generaciones sin interrupciones, algo que ya no ocurre en otras salinas históricas de la zona. La familia asegura disponer de escrituras que acreditan la propiedad desde 1875 y recuerda que determinadas edificaciones existentes en el recinto, como la casa salinera o las naves destinadas al almacenamiento y envasado de sal, son anteriores a la Ley de Costas y mantienen su condición de propiedad privada.
Precisamente esa coexistencia entre terrenos de dominio público y edificaciones privadas es la que obliga a establecer una delimitación física mediante hitos. El problema, según denuncian desde la salina, es que algunos de esos mojones se han proyectado en mitad de carriles de circulación, zonas de trabajo o lugares fundamentales para el funcionamiento de la explotación.
La sal marina, acumulada para su distribución.
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JUAN CARLOS TORO
Los propietarios aseguran que uno de los puntos más conflictivos afecta a un carril de acceso utilizado diariamente por trabajadores, proveedores, clientes, visitantes y vehículos oficiales. "En lugar de colocarlos en los laterales, se han querido poner en mitad del paso", sostienen. También denuncian que se han señalado ubicaciones próximas a compuertas por las que entra el agua a los esteros, esenciales para el desarrollo de la actividad salinera.
La preocupación va más allá de las molestias operativas. Los responsables de la explotación alertan de los riesgos que, a su juicio, pueden derivarse de la ubicación de algunos hitos. La finca alberga actualmente una plantilla de una decena de trabajadores y recibe visitantes de forma habitual. Además de la producción de sal, las instalaciones cuentan con un restaurante que acoge celebraciones y eventos, lo que multiplica el tránsito de personas por los distintos caminos interiores.
Dos trabajadores de la salina isleña, en plena producción.
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JUAN CARLOS TORO
"Hay momentos en los que entran decenas de vehículos y personas. Nos preocupa que pueda producirse algún accidente", explican. Entre los argumentos que han trasladado a las administraciones también figura la presencia habitual de patrullas de Guardia Civil y Policía Nacional en la zona. Según relatan, los agentes acceden con frecuencia durante operativos de vigilancia y control, especialmente por la noche. "Entran muchas veces a oscuras y sin luces para no ser detectados. Tememos que algún vehículo pueda impactar contra uno de estos pivotes", afirman.
En manos de las administraciones
La situación ha provocado la intervención de distintas administraciones. Tanto la Subdelegación del Gobierno como el Ayuntamiento de San Fernando y responsables de la Junta de Andalucía han realizado gestiones para intentar acercar posiciones. Los propietarios destacan especialmente la mediación desarrollada durante los últimos días para buscar alternativas técnicas que permitan mantener la delimitación oficial sin comprometer la actividad diaria de la explotación.
Imagen de la salina San Vicente de este miércoles.
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JUAN CARLOS TORO
Según explican, la Subdelegación del Gobierno trabaja actualmente en la organización de una reunión que podría celebrarse la próxima semana con el objetivo de analizar los puntos más conflictivos y estudiar posibles soluciones. Los responsables de la salina confían en que ese encuentro permita desbloquear una situación que consideran innecesaria.
Desde el Departamento de Costas han atendido a este periódico y se limitan a señalar que "los hitos se han colocado en la línea de deslinde aprobada por orden ministerial", sin entrar en más detalles sobre las reclamaciones planteadas por la propiedad.
La familia propietaria lamenta que no se estén aplicando los mismos criterios en todos los casos. Como ejemplo citan otras explotaciones salineras de la Bahía de Cádiz. "No sentimos que se esté tratando a todo el mundo por igual", sostienen.
Exterior de la salina San Vicente, una institución en San Fernando.
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JUAN CARLOS TORO
Uno de los puntos de venta en el interior de las instalaciones.
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JUAN CARLOS TORO
Mientras se busca una solución definitiva, la representación legal de la familia ha presentado documentación gráfica, fotografías y escritos ante la administración para dejar constancia de los lugares donde se pretendían instalar algunos de los hitos y de los riesgos que, según defienden, podrían derivarse de su ubicación. Los propietarios insisten en que su objetivo no es impedir la ejecución del deslinde, sino lograr que los mojones se sitúen en puntos compatibles con el funcionamiento de una explotación que consideran parte del patrimonio histórico, económico y cultural de San Fernando.
"Lo único que pedimos es sentido común", resumen desde la Salina San Vicente, donde esperan que la mediación institucional permita cerrar un conflicto que mantiene en vilo a una actividad con más de un siglo de historia documentada en la ciudad.
La colocación de hitos para delimitar el dominio público marítimo-terrestre ha abierto un conflicto entre los responsables de la Salina San Vicente de San Fernando y el Departamento de Costas. La explotación, que presume de ser la única salina de la ciudad que ha mantenido de forma ininterrumpida su actividad durante nueve generaciones familiares, denuncia que varios de los mojones se han instalado o proyectado en ubicaciones que dificultan el trabajo diario y que, a su juicio, pueden generar situaciones de peligro.
El origen de la controversia se encuentra en el proceso de deslinde que afecta a numerosas salinas de la Bahía de Cádiz. A través de estos procedimientos, Costas delimita qué espacios pasan a formar parte del dominio público marítimo-terrestre y cuáles mantienen su carácter privado o quedan sujetos a concesiones administrativas. Una vez fijada esa línea de separación, se procede a su señalización física mediante hitos o mojones.
Señalización física mediante hitos o mojones dentro de la salina.
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JUAN CARLOS TORO
Algunos de los pivotes, retirados de la zona de tránsito.
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JUAN CARLOS TORO
Los responsables de la Salina San Vicente insisten en que nunca se han opuesto a la colocación de estos elementos. Sin embargo, consideran que algunos de ellos se han ubicado en puntos incompatibles con el funcionamiento normal de la explotación. "No nos negamos a que se pongan los hitos, pero sí a que se coloquen donde no deben", explica Manuel Ruiz, representante de la familia propietaria.
La explotación salinera constituye un caso singular dentro de la Bahía de Cádiz. Según sus responsables, la actividad se ha mantenido viva durante nueve generaciones sin interrupciones, algo que ya no ocurre en otras salinas históricas de la zona. La familia asegura disponer de escrituras que acreditan la propiedad desde 1875 y recuerda que determinadas edificaciones existentes en el recinto, como la casa salinera o las naves destinadas al almacenamiento y envasado de sal, son anteriores a la Ley de Costas y mantienen su condición de propiedad privada.
Precisamente esa coexistencia entre terrenos de dominio público y edificaciones privadas es la que obliga a establecer una delimitación física mediante hitos. El problema, según denuncian desde la salina, es que algunos de esos mojones se han proyectado en mitad de carriles de circulación, zonas de trabajo o lugares fundamentales para el funcionamiento de la explotación.
La sal marina, acumulada para su distribución.
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JUAN CARLOS TORO
Los propietarios aseguran que uno de los puntos más conflictivos afecta a un carril de acceso utilizado diariamente por trabajadores, proveedores, clientes, visitantes y vehículos oficiales. "En lugar de colocarlos en los laterales, se han querido poner en mitad del paso", sostienen. También denuncian que se han señalado ubicaciones próximas a compuertas por las que entra el agua a los esteros, esenciales para el desarrollo de la actividad salinera.
La preocupación va más allá de las molestias operativas. Los responsables de la explotación alertan de los riesgos que, a su juicio, pueden derivarse de la ubicación de algunos hitos. La finca alberga actualmente una plantilla de una decena de trabajadores y recibe visitantes de forma habitual. Además de la producción de sal, las instalaciones cuentan con un restaurante que acoge celebraciones y eventos, lo que multiplica el tránsito de personas por los distintos caminos interiores.
Dos trabajadores de la salina isleña, en plena producción.
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JUAN CARLOS TORO
"Hay momentos en los que entran decenas de vehículos y personas. Nos preocupa que pueda producirse algún accidente", explican. Entre los argumentos que han trasladado a las administraciones también figura la presencia habitual de patrullas de Guardia Civil y Policía Nacional en la zona. Según relatan, los agentes acceden con frecuencia durante operativos de vigilancia y control, especialmente por la noche. "Entran muchas veces a oscuras y sin luces para no ser detectados. Tememos que algún vehículo pueda impactar contra uno de estos pivotes", afirman.
En manos de las administraciones
La situación ha provocado la intervención de distintas administraciones. Tanto la Subdelegación del Gobierno como el Ayuntamiento de San Fernando y responsables de la Junta de Andalucía han realizado gestiones para intentar acercar posiciones. Los propietarios destacan especialmente la mediación desarrollada durante los últimos días para buscar alternativas técnicas que permitan mantener la delimitación oficial sin comprometer la actividad diaria de la explotación.
Imagen de la salina San Vicente de este miércoles.
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JUAN CARLOS TORO
Según explican, la Subdelegación del Gobierno trabaja actualmente en la organización de una reunión que podría celebrarse la próxima semana con el objetivo de analizar los puntos más conflictivos y estudiar posibles soluciones. Los responsables de la salina confían en que ese encuentro permita desbloquear una situación que consideran innecesaria.
Desde el Departamento de Costas han atendido a este periódico y se limitan a señalar que "los hitos se han colocado en la línea de deslinde aprobada por orden ministerial", sin entrar en más detalles sobre las reclamaciones planteadas por la propiedad.
La familia propietaria lamenta que no se estén aplicando los mismos criterios en todos los casos. Como ejemplo citan otras explotaciones salineras de la Bahía de Cádiz. "No sentimos que se esté tratando a todo el mundo por igual", sostienen.
Exterior de la salina San Vicente, una institución en San Fernando.
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JUAN CARLOS TORO
Uno de los puntos de venta en el interior de las instalaciones.
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JUAN CARLOS TORO
Mientras se busca una solución definitiva, la representación legal de la familia ha presentado documentación gráfica, fotografías y escritos ante la administración para dejar constancia de los lugares donde se pretendían instalar algunos de los hitos y de los riesgos que, según defienden, podrían derivarse de su ubicación. Los propietarios insisten en que su objetivo no es impedir la ejecución del deslinde, sino lograr que los mojones se sitúen en puntos compatibles con el funcionamiento de una explotación que consideran parte del patrimonio histórico, económico y cultural de San Fernando.
"Lo único que pedimos es sentido común", resumen desde la Salina San Vicente, donde esperan que la mediación institucional permita cerrar un conflicto que mantiene en vilo a una actividad con más de un siglo de historia documentada en la ciudad.
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