VidaGastrovozA boca llena

El ‘american breakfast’ de la venta El Nene

Pionero a la hora de servir el auténtico desayuno americano, varios negocios de Fuentebravía siguen ahora con éxito su estela

Pese a que debería ser la comida más importante del día, sólo uno de cada cuatro españoles desayuna adecuadamente. Para la Fundación Española de la Nutrición (FEN), un desayuno se considera completo cuando aporta más del 20% de la energía total que se necesita al día.

Pero los españoles no somos muy de invertir tiempo ni calorías en la primera comida de la jornada. En contra del famoso refrán de “desayuno de rey, almuerzo de príncipe y cena de mendigo”, la mayor parte de las veces nos levantamos con el tiempo justo para tomarnos un café bebido y si acaso una tostada. Nos saltamos olímpicamente la que debiera ser la principal comida y lo dejamos todo para el almuerzo y la cena.

Claro que en vacaciones la cosa cambia. Desaparece el estrés de tener que llevar a los niños al colegio, gozamos de algunos días de descanso y, aunque se nos suelen pegar las sábanas, le dedicamos tiempo a investigar las diferentes alternativas para empezar el día con energía. Los norteamericanos son expertos en este arte. Importaron con éxito en las últimas décadas los cereales y la bollería industrial para satisfacción de un par de generaciones de paisanos, aunque las analíticas digan lo contrario.

El waffle platter de la venta El Nene.

En Fuentebravía, junto a una de los accesos de la base naval de Rota, se encuentra la venta El Nene. Fundada por El Nene en 1963, pasó luego a Dolores, su hija, y de ésta a Fátima, su nieta. Ya en 1991, Dolores tuvo la vista de empezar a servir los primeros american breakfast. Consistían básicamente en huevos con bacon y tortitas con sirope. Más tarde, Fátima cogió el testigo y fue ampliando el abanico gracias a la ayuda de John, un amigo americano que les hacía llegar las últimas tendencias de su país para comenzar el día.

En la venta sirven a diario, a partir de las ocho de la mañana y sin límite horario, seis desayunos yankees. El americano (dos huevos, jamón o bacon, patatas fritas, pan y café); el pancake platter (dos huevos, jamón o bacon, tortitas y café); el spanish omelet (tortilla con queso, jamón y patatas, tostada y café); la french toast o tostada francesa; waffle (dos huevos, bacon o jamón, gofres y taza de café); y el donut breakfast melt (donut pasado por el grill relleno de huevos, bacon y cheddar). Todos por 7 euros cada uno, salvo el donut, que sale por la mitad de precio.

En todos los casos los ingredientes son caseros. Nada de precocinados, congelados, polvos o prefritos. Así, el bacon se presenta muy hecho, como es costumbre, y crujiente. Las tortitas, gofres y el french toast son de elaboración propia y están muy conseguidos, siguiendo las recetas auténticas y contando como aderezo con un sirope de maíz nativo de dos marcas: Aunt Jemina y Country Kitchen. A diferencia de los que se comercializan en nuestro país, normalmente sirope de arce que puede encontrarse en cualquier supermercado, estos son menos densos pero tienen mucho sabor.

El donut breakfast melt, de El Nene.

El punto de los huevos es any style, dada la costumbre en los Estados Unidos de cocinarlos de hasta cinco maneras. Así nos lo encontramos over easy (vuelta y vuelta para que se cocine por los dos lados, si bien el de la yema se cocina menos), over hard (vuelta y vuelta cocinados bien por ambos lados), scrambled soft (revuelto poco hecho), scrambled hard (revuelto muy hecho) y sunny side up (en su punto).

La clave reside en disfrutar de la mezcla salada y dulce de los ingredientes. Huevos y bacon o jamón con el gofre y las tortitas con el sirope; el donut con el queso cheddar, el revuelto y el bacon… Esa forma tan norteamericana de mezclar sabores es tan de allí como poco de aquí. De hecho, la mayor parte de la clientela es de la Base de Rota, gente que además no se tomó nada bien que Fátima se dedicara casi nueve meses a cuidar de su hija tras su maternidad, tiempo que aprovecharon para hacer reforma en el local. Nos cuenta con orgullo que el día que regresó estuvo sirviendo desayunos americanos hasta las tres de la tarde.

Fátima presume de haber dado a conocer en la zona estos desayunos tan frecuentados en verano y que otros establecimientos cercanos han empezado a copiar. Nos despedimos, no sin antes informarme de que por las noches, además de los espetos de pescado que son especialidad de la casa y de los que se encarga Paco su marido, tienen costillas a la barbacoa…

French toast, de TK3.

Me informo de que el TK3 Beach Club, un clásico a pie de playa de Fuentebravía desde hace casi tres lustros, es uno de los que sirven estos desayunos. Lo vienen haciendo desde hace un año. A diario durante los meses de verano y los fines de semana el resto del año. Me marcho hasta ese punto otro día a primera hora de la mañana. No he tenido la prudencia de reservar y, a diferencia de la venta El Nene, están todas las mesas de la terracita de la playa ocupadas. Como voy solo en esta ocasión no tengo problemas en ocupar una mesita minúscula delante de la cual tengo una vista privilegiada de la playa y de la bahía. A esa hora hay personas que retiran ya sus cañas de pescar, otras pasean, hacen footing o juegan con sus mascotas. Sopla un poco de Poniente, pero no molesta.

El cocinero, a pesar de que responde al nombre de Joseph, es español, aunque ha trabajado en los Estados Unidos y se ha traído de allí los desayunos más auténticos. Todo está hecho al momento, me asegura Adriana, una atenta camarera que me muestra la carta con las diferentes opciones. Hay una docena de ellas para desayunar. Desde la tostada tradicional a 1,80 hasta la french toast o tostada francesa a 3,50, pasando por las tortitas (New York y de avena con sirope de arce y fruta fresca) a 3,50 también; avena cocida con azúcar moreno y frutos secos a 4 euros; croissants normales (2,50) y rellenos (3,50).

Aprovechando la amabilidad de Adriana, le pregunto por el desayuno más demandado por la clientela. Me habla de la tostada de centeno con aguacate, huevo escalfado, tomates asados y bacon (4,50). Elijo esta sin dudarlo, aunque le pido el favor de que me sirva alguna tortita de avena y una french toast para probar también otras opciones). De beber, opto por uno de los smoothies que están tan de moda. Entre los siete que aparecen en la carta (con mezcla de todas las frutas posible), me decido por el Ginger (jengibre, zanahora, manzana y zumo de naranja), a 4 euros.

El término smoothie proviene del inglés smooth, que significa suave. Se trata de un batido de frutas cremoso y consistente que debe prepararse a base de una mezcla de frutas trituradas o licuadas. Este Ginger tiene buenas intenciones, pero la ejecución no puede ser más decepcionante. Está tan espeso que la cañita para tomarlo se queda taponada por los trozos de fruta y de zanahoria, alguno del tamaño de una pelota de ping pong y con su etiqueta incluida. Ignoro si la licuadora estaba inutilizada, pero en todo caso no se puede servir una plasta así, y que encima te la cobren.

Desayuno a pie de playa en T

Aun así, en TK3 han tenido el detalle de preparar un plato combinado para que pueda hablarles de cada una de sus especialidades. La tostada de pan de centeno es perfecta. En su punto exacto de maduración el aguacate laminado, así como el huevo escalfado, con la yema ligeramente cuajada, el bacon bien frito y crujiente y los tomatitos cherry asados que la acompañan. Notable también la salsa holandesa en un pequeño cuenco. Para repetir.

La french toast o tostada francesa, para quien no la conozca, es una rebanada de pan pasada por una mezcla de huevos, leche, azúcar y canela pasada por una sartén. Éstas en concreto son pequeñas rebanaditas de pan que se han impregnado de la mezcla sin llegar a sucumbir a ella y han estado el tiempo justo y a la temperatura adecuada en la sartén antes de ser espolvoreadas con azúcar glass. Con las frutas del bosque, las rodajas de plátano y de piña están deliciosas. No le van a la zaga las tortitas caseras de avena o pancakes, servidas con nata montada y azúcar glass.

A esa hora ya no hay mesas disponibles en el TK3, por lo que en cuanto me levanto la mesita que ocupo frente a la orilla se cotiza al alza. Los cuatro camareros que se afanan en atender las catorce mesas no dejarán de servir hasta las tres de la tarde, porque a continuación de los desayunos se empezará a servir el brunch, la comida que combina el desayuno y el almuerzo. Un no parar antes de que volvamos inevitablemente al café y a la tostada con mantequilla.

Venta El Nene. Ctra. de Rota a El Puerto, km 5, 11500. Abierto todos los días, de 8 a 23 horas. Teléfono: 956 48 01 46.

TK3 Beach Club. Calle Goleta, 40, 11500. Playa de Fuentebravía (El Puerto de Santa María). Horario, de 9.30 a 3 horas. Teléfono: 669 72 61 40.

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