Andalucía

Ninguneos y desprecios: la lucha de los realizadores andaluces por querer trabajar en su tierra

Tres profesionales del audiovisual de Jerez se rebelan contra la falta de medios y apoyos institucionales para poder ejercer su profesión en el Sur. "A mí me lo dicen un montón de veces: ¿Por qué no te vas?"

“A mí me lo dicen un montón de veces: ¿Por qué no te vas? Pero yo no me quiero ir de Jerez, prefiero vivir aquí con el agua al cuello que irme a trabajar a Madrid”, comenta con rabia Christian López (Jerez, 1993), profesional del audiovisual que ha trabajado para marcas como Audi, Adidas, Cosmopolitan, Sony Universal…, y cofundador de Warm Film Studio junto con Jesús Gómez (Jerez, 1983). Su compañero de profesión y amigo, Miguel Rey (Jerez, 1977) suscribe sus palabras. “En mis primeros años me moví bastante entre Madrid, Barcelona y Jerez. Pero vi que las grandes ciudades no eran vida para mí, lo veía todo muy deshumanizado. No quería ser un número más para una productora”, comparte Rey.

Estos tres jerezanos, que se dedican al mundo del videoclip, a los vídeos corporativos, documentales, directos musicales…, reivindican una provincia de Cádiz —y una Andalucía— que apueste por el sector del audiovisual y por fomentar nuevos proyectos en los maravillosos escenarios de la provincia, porque “Cádiz es de cine”, dicen. “Para nosotros sería un orgullo que en la provincia se creara un sector del audiovisual potente que pudiera competir con productoras de Barcelona y Madrid. No es por falta de calidad, sino por falta de apoyo y medios”, denuncia Miguel Rey, realizador de directos y videoclips de artistas como Navajita Plateá, Kiko Veneno, La Canalla, Tomasito, Muchachito Bombo Infierno, Los Delinquentes…

“Muchos políticos reclaman que primero los de aquí…, y luego cuando tienen que hacer un vídeo importante contactan con empresas potentes de fuera de la provincia de Cádiz”, denuncia Miguel Rey. A lo que su compañero Christian López añade: “No se valora lo que se hace aquí. Un artista musical nos llegó a decir que el resultado del video parecía ‘de fuera’. Como si nosotros lo fuésemos a hacer mal por ser de aquí”. Entre risas, por no llorar ante el estigma del andaluz vago de poca calidad, Gómez insiste en que la mayoría de su clientela se sorprende al ver el resultado de sus piezas audiovisuales. “La gente no se espera que le hagamos un buen vídeo”, sonríe.

A consecuencia de lo que se infravalora el trabajo que se desarrolla en el Sur, son muchos los profesionales del audiovisual que emigran a las grandes ciudades para poder crecer en un sector precario y ninguneado en Andalucía. Ejemplo de ello son: Alejandro García, residente en Madrid y que en 2017 ganó un Premio Sol de Oro y dos Lions de Bronce en el Festival de Cannes junto a su equipo; Rocío Pérez, editora jerezana que trabaja en una productora de Madrid; Cristobal Quesada, realizador malagueño que reside en Barcelona; Víctor Bensusi, fotógrafo y realizador gaditano que desempeña su trabajo en la capital española; Javier Loaiza, realizador de El Puerto que trabaja en Barcelona; José Melero, otro jerezano exiliado en Madrid; Gema Lozano, directora de videoclips de muchos vídeos punteros que trabaja en Madrid; Samuel Sánchez, realizador sevillano que vive en Madrid, y Jorge Robles, realizador cordobés que trabaja en televisión y que también reside en la capital, entre otros andaluces.

Pero también los hay que cruzan el charco, como Hugo Fernández, célebre director gaditano de vídeos publicitarios y cortometrajes en México o Fini Maza, director audiovisual de Ubrique que triunfa en Miami. Y otros que pelean en el país del Brexit, como es el caso de José Seguí, natural de San Fernando y que trabaja en el sector desde Londres.

En el gremio pocos son los que hoy continúan realizando su profesión en Andalucía. Y algunos se consideran “privilegiados” por poder “vivir” de su vocación en su tierra. Entre algunos autónomos dedicados al arte del audiovisual se encuentran, de manera colectiva: War Film Studio (Jerez), Handa Films (Jerez), Total Films (Sevilla), Sur5d (Sevilla), Diffferent Entertainment (Sevilla), Ohmyrender (Jerez), APV Films (Málaga), La Zanfoña (Sevilla), Todoves (Ubrique)… Y otros que trabajan de manera individual como Helen Holmes (Chipiona), Manu Caballero (Rota), Diego Villalba (San Fernando), Antonio Morenilla (San Fernando) y Miguel Rey (Jerez), entre otros.

Además de directores de cine como el sevillano Alberto Rodríguez, que siempre aprovecha para hacer grandes producciones en su Sevilla natal como La Peste, 7 vírgenes, Grupo 7, La isla mínima…, o el jerezano Juan Miguel del Castillo, director de Techo y Comida, película con la que la jienense Natalia de Molina se llevó el Goya a la mejor actriz protagonista.

Techo y Comida fue una producción en la que participaron tanto Jesús Gómez como Miguel Rey, un “trabajazo” en el que el Ayuntamiento de Jerez no puso facilidades para grabar en diferentes zonas del municipio. “Las escenas donde aparecían organismos e instituciones se rodaron principalmente entre El Puerto y Sanlúcar, el gobierno local de Jerez —presidido por aquel entonces por el PP— no facilitó nada”, señala Rey. “Pero luego sí que le dieron el premio Ciudad de Jerez a Juan Miguel del Castillo y se hicieron la foto con él”, critica Gómez.

“Apoyo aquí, ninguno. Y da coraje que te tengan que dar una medallita para que te presten atención”, lamentan los tres realizadores jerezanos. “Hace falta que haya un organismo de fácil acceso al que nosotros podamos dirigirnos para poder pedir permiso, contar con edificios públicos para que haya un rodaje, alquiler de equipos, organismos que se fijen en las productoras de la zona…”, enumera Rey, al tiempo en que su compañero Jesús Gómez espeta: “A mí no me sirve que tú me puedas conseguir permisos en dos meses cuando los trabajos son de una semana para otra”. “Casi siempre grabamos sin permiso y hay veces que nos sentimos delincuentes”, confiesa López.

En Andalucía están acostumbrados a que el cliente les ofrezca un presupuesto mínimo —a pesar de que la multinacional pueda desembolsar más dinero— y al regateo. “Intentamos cobrar lo que vale nuestro trabajo, pero sabemos que ser de aquí siempre es un handicap y nos aprietan las tuercas”, critican. Por otro lado, en la comunidad andaluza proliferan los estudios multidisciplinares en los que dos o tres personas realizan el trabajo de 20: “Hacemos el trabajo de muchos y cobramos menos, pero en calidad podemos competir”. Del mismo modo en que el equipo de cada uno pueden rondar unos 10.000 euros, mientras que hay lentes que salen por ese mismo precio, o cámaras que cuestan 50.000 euros. “Nosotros no podemos permitirnos formar equipos tan grande. Y hemos aprendido, por necesidad, a ser multidisciplinares”, indica Rey.

Finalmente, otro aspecto que destacan es lo “poco explotados” que están los escenarios andaluces para rodar videoclips, largometrajes, vídeos publicitarios… “Lo flipan cuando vienen a Cádiz. Muchos dicen: Hostia, ¿aquí se puede grabar? Es una zona que no está explotada”, concluye López.

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.