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  • Como cada 10 de agosto, más de 70 entidades del mundo de la política y la sociedad hacen su ofrenda floral en el monumento a Blas Infante en Sevilla. -

política

Blas Infante, 90 años después en la carretera de Carmona: "Pertenece a los andaluces de todos los campos y partidos"

La Fundación Blas Infante vuelve al lugar donde fue asesinado el padre de la patria andaluza para reivindicar su legado nueve décadas después de su asesinato. Javier Delmás Infante, en conversación con lavozdelsur.es, reclama una lectura transversal de su abuelo frente a las etiquetas

Hay lugares que pasan inadvertidos hasta que se conoce lo que ocurrió en ellos. El kilómetro 4 de la antigua carretera de Sevilla a Carmona es uno. Noventa años después, las flores volvieron este lunes al mismo enclave donde, en la madrugada del 10 al 11 de agosto de 1936, fue asesinado Blas Infante. Tenía 51 años. Dejaba una viuda y cuatro hijos y una obra que sobrevivió a su muerte hasta convertirlo, décadas más tarde, en padre de la patria andaluza y en una de las figuras fundamentales para comprender la construcción contemporánea de la identidad de Andalucía.

La Fundación Blas Infante regresó una vez más a este punto de la carretera para una conmemoración que este año tenía un peso especial: 90 años desde su asesinato. El acto fue sobrio en las formas y abiertamente reivindicativo en el fondo. Hubo discursos, poesía, flores y carnaval, con una voluntad expresa de situar el legado de Infante en el presente. La convocatoria contó además con presencia de representantes de prácticamente todo el espectro político andaluz, con la excepción de Vox.

El Patriota abre el homenaje

La primera voz de la mañana no llegó desde un atril. Llegó desde el carnaval. El Patriota abrió el acto llevando hasta el kilómetro 4 parte del repertorio con el que meses antes había irrumpido en el Gran Teatro Falla y se había convertido en una de las grandes revelaciones del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz de 2026 (COAC).

  • La comparsa de Alcalá de Guadaíra 'El PAtriota', finalista del COAC 2026, puso música con letras reivindicativas en el acto.
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La elección difícilmente podía resultar más vinculada a la efeméride. La comparsa de Alcalá de Guadaíra había construido su propuesta alrededor de Blas Infante, Andalucía y la identidad andaluza y alcanzó la final del COAC después de crecer durante todo el concurso. Con letras de Francisco Jesús Gómez León y Francisco Javier Ramos Rueda y música de Juan Manuel Moreno Gandul, la agrupación llevó aquella propuesta hasta la última noche del Falla. La propia Fundación había reservado expresamente un espacio para la comparsa dentro del homenaje.

Las coplas cambiaron esta vez de escenario y también de significado. No había jurado ni puntuaciones. A unos metros se encontraba el monumento que recuerda el lugar donde fue asesinado el hombre que había inspirado buena parte de aquel repertorio. El carnaval, tantas veces utilizado para mirar con ironía la actualidad, ejerció esta vez como vehículo de memoria.

 

Antonio Manuel: "Este acto es político"

Después de las primeras coplas tomó la palabra Antonio Manuel. El patrono de la Fundación comenzó recordando la continuidad de una ceremonia que ha sobrevivido durante décadas. "Hace más de 40 años que la Fundación Blas Infante celebra este acto en el mismo lugar y en el mismo día en que asesinaron a Blas Infante", señaló.

La memoria se extendió inmediatamente hacia los hombres que fueron asesinados junto a él. Antonio Manuel recordó a José González Fernández de la Bandera, que había sido alcalde de Sevilla; al diputado socialista Manuel Barrios; a Fermín Zayas; y a Emilio Barbero Núñez, teniente de alcalde del Ayuntamiento hispalense y militante de Unión Republicana. "Todos ellos fueron asesinados por defender la democracia, sin haber cometido delito alguno, sin un proceso previo y sin condena", afirmó.

El patrono se detuvo después en una circunstancia particularmente llamativa de la represión sufrida por Infante. "A Blas Infante sí que lo sentenciaron a muerte, acusado de ser andalucista, cuatro años después de haber arrojado su cuerpo a una fosa común", recordó, enlazando su muerte con la de miles de víctimas cuyos restos permanecieron durante décadas en enterramientos colectivos.

  • Antonio Manuel presentó el acto con un discurso muy reivindicativo.
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La mirada hacia el pasado dio paso entonces a la reivindicación del presente. "Nos hemos convocado 90 años después de su asesinato no tanto para recordar su muerte como para revivir sus sueños", aseguró Antonio Manuel. Definió la ceremonia como "un acto libre, sobrio, abierto, plural, ciudadano" y atribuyó al pensamiento de Infante un mensaje "soberanista, universalista, pacifista, feminista, ecologista, solidario, esperanzador y profundamente humano".

Fue en ese momento cuando llegó una de las afirmaciones centrales de toda la mañana. Antonio Manuel quiso despejar cualquier interpretación del homenaje como una ceremonia exclusivamente memorialista o protocolaria. "Por eso este acto es político. Siempre lo fue, pero ahora más necesario y urgente que nunca", proclamó.

La frase marcó el resto de su intervención. El patrono de la Fundación trasladó el discurso a la actualidad y formuló una crítica directa a determinadas posiciones políticas. En sus palabras apareció la preocupación por jóvenes que reproducen discursos vinculados a quienes protagonizaron el golpe de Estado de 1936 y una censura expresa hacia quienes considera herederos políticos de quienes "dieron el golpe de Estado, provocaron una guerra civil, apoyaron la dictadura" y posteriormente rechazaron tanto la Constitución como la autonomía andaluza.

Antonio Manuel convirtió además la tradicional ofrenda floral en una declaración política. "Quien deposite un ramo está manifestando que no comparte nada con quienes niegan los derechos humanos", afirmó. Su enumeración alcanzó los derechos sociales de los trabajadores, la igualdad de las mujeres, los colectivos LGTBI, el cambio climático, la memoria de las víctimas de la represión franquista y la soberanía de Andalucía.

El discurso terminó regresando al propio Infante. "Escribía Blas Infante que el amor es la más alta forma de justicia", recordó antes de recuperar la expresión que la tradición ha situado entre las últimas pronunciadas por el notario de Casares: "Viva Andalucía Libre".

Téllez: "Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea"

El periodista y escritor Juan José Téllez tomó el relevo y construyó su intervención alrededor de una contradicción que atraviesa la biografía de Blas Infante: la defensa de la paz por parte de un hombre que terminó convertido en víctima de la violencia política.

"Yo quiero responder con pensamientos buenos a tanta violencia y llevar un recuerdo de paz y de no violencia a todos los hombres sin distinción", comenzó recordando Téllez con palabras de Infante. La frase le permitió contraponer su pensamiento con el clima que envolvía Andalucía, España y Europa hace noventa años. En su recorrido aparecieron Henry David Thoreau, León Tolstói y Mahatma Gandhi, unidos por distintas concepciones de la desobediencia, el pacifismo y la resistencia frente a la injusticia.

  • Juan José Téllez, como patrono de la Fundación, cerró su discurso con un bello poema. 
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Téllez mostró inmediatamente la otra cara de aquella concepción. Infante había escrito también: "Bienaventurados los que combaten, porque ellos serán redimidos". Un combate que adquiría un significado diferente al completarse con otra de sus reflexiones: "Si la revolución no es para el espíritu, quedaros con vuestra revolución, el espíritu es el único revolucionario verdadero". Y sobre ese equilibrio entre resistencia, ideas y violencia apareció otra sentencia: "Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea".

El discurso descendió entonces hasta la misma carretera donde se encontraban los asistentes. "Blas Infante fue asesinado en esta carretera, a caballo entre la madrugada del 10 al 11 de agosto de 1936", recordó Téllez. Enmarcó su muerte dentro de la represión desencadenada tras el golpe militar y de una Guerra Civil que desembocaría posteriormente en una larga dictadura.

"Blas Infante no fue el único andalucista pasado por las armas", recordó después. Téllez citó a Manuel Lucero, asesinado en Écija; Pedro Pino, en Jaén; Fidel Fernández, Manuel Medina y García Nielfa, en Córdoba; y Chacón Ferrant y Adolfo Santibáñez, en Jerez de la Frontera. Aquellas muertes significaron también, según defendió, la interrupción del proceso que debía conducir hacia un estatuto de autonomía para Andalucía. El tercer foro andaluz estaba previsto para el 27 de septiembre de 1936, pero nunca llegó a celebrarse.

El escritor trasladó después su intervención al presente y cuestionó los ataques recibidos por Infante en los últimos años. Enumeró calificativos como "tarado", "islamista furibundo", "falso padre de una inexistente patria" o "traidor y enemigo de España", expresiones que interpretó como un intento de desprestigiar su legado. "Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea", volvió a recordar.

Téllez, en su condición de patrono de la Fundación, tuvo también un recuerdo para la actualidad más inmediata. Se refirió a la tragedia vivida entre Ceuta y Castillejos tras la invasión del otro día, "mostrando nuestra solidaridad por los 144 muertos entre Ceuta y Castillejos y con las cuatro culturas de Ceuta", y trazó un paralelismo entre aquel drama y la voluntad de convivencia que atribuía al pensamiento de Infante.

Téllez cambió después el discurso por la poesía. Las lágrimas de San Pedro, dedicado a María de los Ángeles Infante, hija de Blas Infante, y a Antonio Burgos, devolvió a los asistentes a aquel verano de 1936, "cuando la vida supuso el mayor de los delitos" y había "balas con el nombre de todos los sueños, salpicando cunetas y tapias de camposantos".

Los versos dibujaron una Andalucía de hambre, jornaleros, miedo, camionetas y madrugadas de fuego. "Al notario de Coria también le trajeron, no sepas por qué", leyó Téllez antes de evocar la comitiva de hombres conducidos hacia la muerte. "Ordenaban silencio las estrellas fugaces y las campanas doblaban por todos nosotros", continuaba el poema. Los últimos versos recuperaron aquella concepción infantiana de la revolución del espíritu y la aspiración de una Andalucía "viva y libre" y "levantada por sí".

La herencia de don Blas

Tras la intervención de Téllez tomó la palabra Javier Delmás Infante, presidente de la Fundación, quien puso sobre la mesa la importancia de seguir profundizando en la figura de su abuelo como padre de la patria andaluza. Después llegó el cierre. El Patriota volvió a tomar el escenario para interpretar un pasodoble especialmente duro contra la ultraderecha, enlazando con buena parte de las posiciones expresadas durante el acto. Aquella letra reivindicativa ya no sonó bajo las luces del Gran Teatro Falla, sino en el lugar donde Blas Infante fue asesinado noventa años atrás. El último momento quedó reservado para el Himno de Andalucía, que Antonio Manuel acompañó desde el escenario junto a los componentes de la comparsa. 

  • Javier Delmás, nieto de Blas Infante, deposita su ramo de flores ante la estatua de su abuelo.
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Tras finalizar el acto, este medio habló con Javier Delmás Infante en un aparte junto al monumento del kilómetro 4. Delmás conoce a Blas Infante desde una cercanía que trasciende los documentos: nació en la casa de su abuelo de Coria del Río y pertenece a una familia sobre la que aquella madrugada de agosto dejó una huella imposible de borrar. Su propósito, noventa años después, pasa por recuperar al hombre situado detrás del símbolo y reclamar que su obra sea conocida antes de someterla a las categorías políticas actuales.

"Reivindico la memoria de mi abuelo, un hombre justo, idealista y generoso. Hago un llamamiento a conocer y profundizar en su obra. Es muy desconocida para la inmensa mayoría de los andaluces", afirmó el presidente de la Fundación. Para Delmás, ahí reside una de las grandes paradojas que acompañan hoy a Blas Infante: su nombre está instalado en la memoria institucional de Andalucía mientras buena parte de su pensamiento permanece lejos del gran público.

Detrás de aquella obra sitúa un profundo compromiso social. "Blas Infante era muy coherente y tenía un gran compromiso con la sociedad. Quería la recuperación de los estratos más bajos de una sociedad muy atrasada", explicó. "Al ser el impulsor de determinadas reivindicaciones, molestaba a ciertos sectores", añadió.

"Blas Infante no era un político de partido"

Delmás insistió especialmente en evitar que las categorías partidistas de 2026 sean proyectadas automáticamente sobre un personaje nacido en 1885. No pretende borrar la actividad política de su abuelo: Infante concurrió a diferentes procesos electorales y en 1931 participó en la Candidatura Republicana Revolucionaria Federalista Andaluza junto a Ramón Franco. Lo que cuestiona su nieto es que un episodio concreto permita explicar toda su trayectoria.

  • Delmás pide a todo el pueblo andaluz que estudie y conozca en profundidad la figura de su abuelo.
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"Blas Infante no era un político de partido. No quería fundar un partido. Su obra va mucho más allá. Es una lucha incansable en favor de la autonomía de Andalucía", sostuvo. De ahí parte su defensa de una figura transversal que, a su juicio, no debería quedar monopolizada por una determinada sensibilidad política. "Blas Infante pertenece a los andaluces de todos los campos y partidos. Radical de izquierdas no era", afirmó.

La presencia en el homenaje de representantes de prácticamente todo el arco político andaluz, con la excepción de Vox, ofrecía una imagen significativa de esa transversalidad. Delmás tampoco identifica el andalucismo con una única corriente ideológica: en su análisis distingue diferentes etapas, desde la protagonizada por Infante hasta la experiencia posterior del PA-PSA y las actuales expresiones políticas del nacionalismo andaluz lideradas por Adelante Andalucía y su éxito en las autonómicas de mayo. En ese recorrido introdujo también la figura de Manuel Clavero Arévalo, a quien considera ejemplo de una reivindicación de Andalucía desarrollada desde coordenadas políticas diferentes. "Entiendo perfectamente que pueda existir un andalucismo moderado. El Partido Andalucista desapareció, pero el andalucismo no tiene por qué ser patrimonio de un sólo partido", sostuvo.

La conclusión alcanzó a su propia familia. "Yo no quiero partido alguno. Ni dentro de la familia ha existido nunca una posición partidista", señaló. Asimismo, indicó que ahora "hace falta más Andalucía que nunca. Ser andaluz no implica solamente conocer los símbolos. Implica un gran compromiso y una responsabilidad con el resurgir de la tierra. Nada de separatismos", subrayó Delmás. También introdujo matices al comparar la Andalucía contemporánea con aquella que conoció Infante. "A Andalucía le falta mucho. Pero aquella Andalucía de finales del XIX y principios del XX, aquella de jornaleros y de miseria que veía mi abuelo, afortunadamente ya no la tenemos", reconoció.

Al-Ándalus y la familia: "Lo único que pido es rigor"

Hay un terreno en el que el presidente de la Fundación reclama especialmente rigor: las afirmaciones sobre la relación de su abuelo con el islam y las interpretaciones construidas alrededor de su fascinación intelectual por Al-Ándalus. Delmás reconoció abiertamente esa influencia. "Estaba deslumbrado por Al-Ándalus desde sus años en Granada", afirmó. Cuestionó, en cambio, que ese interés cultural e histórico permita sostener determinadas afirmaciones sobre sus creencias religiosas. "Lo único que pido es que los argumentos que se expongan estén documentados. No estoy dispuesto a atender ataques construidos sobre cuestiones inciertas", señaló.

  • Más de un centenar de personas acudieron con numerosas banderas andaluzas y camisetas reivindicativas. 
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Su nieto acudió para ello a episodios de la vida familiar de Infante. "Sus cuatro hijos fueron bautizados. En su mesa de trabajo tenía un crucifijo y fue protector del convento de Santa María de los Reyes de Sevilla, de las monjas dominicas", recordó. Mencionó también su relación con la madre San Miguel y el interés que mostró por regalarle una imagen del Niño Jesús. "No voy a entrar en ningún enfrentamiento. Lo único que pido es rigor", resumió.

"Todo es poco": noventa años sin una tumba

El tono cambió cuando Delmás abandonó el debate historiográfico y apareció inevitablemente el nieto. "Este es un pequeño acto para seguir velando su memoria. Cuando reconoces que cayó ante un pelotón de ejecución con 51 años, dejando una viuda y cuatro hijos, todo es poco", afirmó.

Y quedó una ausencia todavía más material: noventa años después, la familia continúa sin saber dónde están sus restos. "No sabemos dónde está mi abuelo", reconoció. La posibilidad de localizar sus restos entre las víctimas de la represión enterradas en Sevilla ha acompañado durante años a la familia, aunque su nieto admite que nunca ha depositado demasiadas expectativas en una identificación definitiva. "Yo nunca he tenido esperanza de que lo encontraran. Si está allí, hay varios cientos de cuerpos por encima", explicó, recordando la magnitud de las ejecuciones producidas durante aquellos meses y las dificultades derivadas de que muchas de las víctimas ni siquiera quedaran registradas en el cementerio.

La ausencia de una tumba otorga un nuevo significado al monumento del kilómetro 4. Ante la imposibilidad de depositar flores frente a unos restos identificados, la familia y la Fundación regresan cada agosto al lugar donde terminó su vida. Delmás cerró la conversación con una invitación abierta. "La Fundación está abierta de par en par a cualquiera que quiera conocer la figura de Blas Infante. Le recomiendo que profundice en él. Conforme se le va conociendo aparece una personalidad sumamente atractiva. Fue una persona singular", aseguró.

  • Noventa años después de su ejecución, el kilómetro 4 de la carretera de Carmona en Sevilla fue testigo del homenaje a la figura de Blas Infante.
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Blas Infante murió en aquella carretera hace noventa años. El símbolo sobrevivió y la discusión sobre el hombre continúa. Su nieto propuso, ya con el acto terminado y el sol de mediodía cayendo sobre el kilómetro 4, una vía para acercarse a él que quizá resulte menos cómoda que apropiárselo o combatirlo: leerlo, conocerlo y después juzgarlo.

Hay lugares que pasan inadvertidos hasta que se conoce lo que ocurrió en ellos. El kilómetro 4 de la antigua carretera de Sevilla a Carmona es uno. Noventa años después, las flores volvieron este lunes al mismo enclave donde, en la madrugada del 10 al 11 de agosto de 1936, fue asesinado Blas Infante. Tenía 51 años. Dejaba una viuda y cuatro hijos y una obra que sobrevivió a su muerte hasta convertirlo, décadas más tarde, en padre de la patria andaluza y en una de las figuras fundamentales para comprender la construcción contemporánea de la identidad de Andalucía.

La Fundación Blas Infante regresó una vez más a este punto de la carretera para una conmemoración que este año tenía un peso especial: 90 años desde su asesinato. El acto fue sobrio en las formas y abiertamente reivindicativo en el fondo. Hubo discursos, poesía, flores y carnaval, con una voluntad expresa de situar el legado de Infante en el presente. La convocatoria contó además con presencia de representantes de prácticamente todo el espectro político andaluz, con la excepción de Vox.

El Patriota abre el homenaje

La primera voz de la mañana no llegó desde un atril. Llegó desde el carnaval. El Patriota abrió el acto llevando hasta el kilómetro 4 parte del repertorio con el que meses antes había irrumpido en el Gran Teatro Falla y se había convertido en una de las grandes revelaciones del Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de Cádiz de 2026 (COAC).

  • La comparsa de Alcalá de Guadaíra 'El PAtriota', finalista del COAC 2026, puso música con letras reivindicativas en el acto.
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La elección difícilmente podía resultar más vinculada a la efeméride. La comparsa de Alcalá de Guadaíra había construido su propuesta alrededor de Blas Infante, Andalucía y la identidad andaluza y alcanzó la final del COAC después de crecer durante todo el concurso. Con letras de Francisco Jesús Gómez León y Francisco Javier Ramos Rueda y música de Juan Manuel Moreno Gandul, la agrupación llevó aquella propuesta hasta la última noche del Falla. La propia Fundación había reservado expresamente un espacio para la comparsa dentro del homenaje.

Las coplas cambiaron esta vez de escenario y también de significado. No había jurado ni puntuaciones. A unos metros se encontraba el monumento que recuerda el lugar donde fue asesinado el hombre que había inspirado buena parte de aquel repertorio. El carnaval, tantas veces utilizado para mirar con ironía la actualidad, ejerció esta vez como vehículo de memoria.

 

Antonio Manuel: "Este acto es político"

Después de las primeras coplas tomó la palabra Antonio Manuel. El patrono de la Fundación comenzó recordando la continuidad de una ceremonia que ha sobrevivido durante décadas. "Hace más de 40 años que la Fundación Blas Infante celebra este acto en el mismo lugar y en el mismo día en que asesinaron a Blas Infante", señaló.

La memoria se extendió inmediatamente hacia los hombres que fueron asesinados junto a él. Antonio Manuel recordó a José González Fernández de la Bandera, que había sido alcalde de Sevilla; al diputado socialista Manuel Barrios; a Fermín Zayas; y a Emilio Barbero Núñez, teniente de alcalde del Ayuntamiento hispalense y militante de Unión Republicana. "Todos ellos fueron asesinados por defender la democracia, sin haber cometido delito alguno, sin un proceso previo y sin condena", afirmó.

El patrono se detuvo después en una circunstancia particularmente llamativa de la represión sufrida por Infante. "A Blas Infante sí que lo sentenciaron a muerte, acusado de ser andalucista, cuatro años después de haber arrojado su cuerpo a una fosa común", recordó, enlazando su muerte con la de miles de víctimas cuyos restos permanecieron durante décadas en enterramientos colectivos.

  • Antonio Manuel presentó el acto con un discurso muy reivindicativo.
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La mirada hacia el pasado dio paso entonces a la reivindicación del presente. "Nos hemos convocado 90 años después de su asesinato no tanto para recordar su muerte como para revivir sus sueños", aseguró Antonio Manuel. Definió la ceremonia como "un acto libre, sobrio, abierto, plural, ciudadano" y atribuyó al pensamiento de Infante un mensaje "soberanista, universalista, pacifista, feminista, ecologista, solidario, esperanzador y profundamente humano".

Fue en ese momento cuando llegó una de las afirmaciones centrales de toda la mañana. Antonio Manuel quiso despejar cualquier interpretación del homenaje como una ceremonia exclusivamente memorialista o protocolaria. "Por eso este acto es político. Siempre lo fue, pero ahora más necesario y urgente que nunca", proclamó.

La frase marcó el resto de su intervención. El patrono de la Fundación trasladó el discurso a la actualidad y formuló una crítica directa a determinadas posiciones políticas. En sus palabras apareció la preocupación por jóvenes que reproducen discursos vinculados a quienes protagonizaron el golpe de Estado de 1936 y una censura expresa hacia quienes considera herederos políticos de quienes "dieron el golpe de Estado, provocaron una guerra civil, apoyaron la dictadura" y posteriormente rechazaron tanto la Constitución como la autonomía andaluza.

Antonio Manuel convirtió además la tradicional ofrenda floral en una declaración política. "Quien deposite un ramo está manifestando que no comparte nada con quienes niegan los derechos humanos", afirmó. Su enumeración alcanzó los derechos sociales de los trabajadores, la igualdad de las mujeres, los colectivos LGTBI, el cambio climático, la memoria de las víctimas de la represión franquista y la soberanía de Andalucía.

El discurso terminó regresando al propio Infante. "Escribía Blas Infante que el amor es la más alta forma de justicia", recordó antes de recuperar la expresión que la tradición ha situado entre las últimas pronunciadas por el notario de Casares: "Viva Andalucía Libre".

Téllez: "Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea"

El periodista y escritor Juan José Téllez tomó el relevo y construyó su intervención alrededor de una contradicción que atraviesa la biografía de Blas Infante: la defensa de la paz por parte de un hombre que terminó convertido en víctima de la violencia política.

"Yo quiero responder con pensamientos buenos a tanta violencia y llevar un recuerdo de paz y de no violencia a todos los hombres sin distinción", comenzó recordando Téllez con palabras de Infante. La frase le permitió contraponer su pensamiento con el clima que envolvía Andalucía, España y Europa hace noventa años. En su recorrido aparecieron Henry David Thoreau, León Tolstói y Mahatma Gandhi, unidos por distintas concepciones de la desobediencia, el pacifismo y la resistencia frente a la injusticia.

  • Juan José Téllez, como patrono de la Fundación, cerró su discurso con un bello poema. 
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Téllez mostró inmediatamente la otra cara de aquella concepción. Infante había escrito también: "Bienaventurados los que combaten, porque ellos serán redimidos". Un combate que adquiría un significado diferente al completarse con otra de sus reflexiones: "Si la revolución no es para el espíritu, quedaros con vuestra revolución, el espíritu es el único revolucionario verdadero". Y sobre ese equilibrio entre resistencia, ideas y violencia apareció otra sentencia: "Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea".

El discurso descendió entonces hasta la misma carretera donde se encontraban los asistentes. "Blas Infante fue asesinado en esta carretera, a caballo entre la madrugada del 10 al 11 de agosto de 1936", recordó Téllez. Enmarcó su muerte dentro de la represión desencadenada tras el golpe militar y de una Guerra Civil que desembocaría posteriormente en una larga dictadura.

"Blas Infante no fue el único andalucista pasado por las armas", recordó después. Téllez citó a Manuel Lucero, asesinado en Écija; Pedro Pino, en Jaén; Fidel Fernández, Manuel Medina y García Nielfa, en Córdoba; y Chacón Ferrant y Adolfo Santibáñez, en Jerez de la Frontera. Aquellas muertes significaron también, según defendió, la interrupción del proceso que debía conducir hacia un estatuto de autonomía para Andalucía. El tercer foro andaluz estaba previsto para el 27 de septiembre de 1936, pero nunca llegó a celebrarse.

El escritor trasladó después su intervención al presente y cuestionó los ataques recibidos por Infante en los últimos años. Enumeró calificativos como "tarado", "islamista furibundo", "falso padre de una inexistente patria" o "traidor y enemigo de España", expresiones que interpretó como un intento de desprestigiar su legado. "Se mata a un hombre, pero no se puede matar una idea", volvió a recordar.

Téllez, en su condición de patrono de la Fundación, tuvo también un recuerdo para la actualidad más inmediata. Se refirió a la tragedia vivida entre Ceuta y Castillejos tras la invasión del otro día, "mostrando nuestra solidaridad por los 144 muertos entre Ceuta y Castillejos y con las cuatro culturas de Ceuta", y trazó un paralelismo entre aquel drama y la voluntad de convivencia que atribuía al pensamiento de Infante.

Téllez cambió después el discurso por la poesía. Las lágrimas de San Pedro, dedicado a María de los Ángeles Infante, hija de Blas Infante, y a Antonio Burgos, devolvió a los asistentes a aquel verano de 1936, "cuando la vida supuso el mayor de los delitos" y había "balas con el nombre de todos los sueños, salpicando cunetas y tapias de camposantos".

Los versos dibujaron una Andalucía de hambre, jornaleros, miedo, camionetas y madrugadas de fuego. "Al notario de Coria también le trajeron, no sepas por qué", leyó Téllez antes de evocar la comitiva de hombres conducidos hacia la muerte. "Ordenaban silencio las estrellas fugaces y las campanas doblaban por todos nosotros", continuaba el poema. Los últimos versos recuperaron aquella concepción infantiana de la revolución del espíritu y la aspiración de una Andalucía "viva y libre" y "levantada por sí".

La herencia de don Blas

Tras la intervención de Téllez tomó la palabra Javier Delmás Infante, presidente de la Fundación, quien puso sobre la mesa la importancia de seguir profundizando en la figura de su abuelo como padre de la patria andaluza. Después llegó el cierre. El Patriota volvió a tomar el escenario para interpretar un pasodoble especialmente duro contra la ultraderecha, enlazando con buena parte de las posiciones expresadas durante el acto. Aquella letra reivindicativa ya no sonó bajo las luces del Gran Teatro Falla, sino en el lugar donde Blas Infante fue asesinado noventa años atrás. El último momento quedó reservado para el Himno de Andalucía, que Antonio Manuel acompañó desde el escenario junto a los componentes de la comparsa. 

  • Javier Delmás, nieto de Blas Infante, deposita su ramo de flores ante la estatua de su abuelo.
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Tras finalizar el acto, este medio habló con Javier Delmás Infante en un aparte junto al monumento del kilómetro 4. Delmás conoce a Blas Infante desde una cercanía que trasciende los documentos: nació en la casa de su abuelo de Coria del Río y pertenece a una familia sobre la que aquella madrugada de agosto dejó una huella imposible de borrar. Su propósito, noventa años después, pasa por recuperar al hombre situado detrás del símbolo y reclamar que su obra sea conocida antes de someterla a las categorías políticas actuales.

"Reivindico la memoria de mi abuelo, un hombre justo, idealista y generoso. Hago un llamamiento a conocer y profundizar en su obra. Es muy desconocida para la inmensa mayoría de los andaluces", afirmó el presidente de la Fundación. Para Delmás, ahí reside una de las grandes paradojas que acompañan hoy a Blas Infante: su nombre está instalado en la memoria institucional de Andalucía mientras buena parte de su pensamiento permanece lejos del gran público.

Detrás de aquella obra sitúa un profundo compromiso social. "Blas Infante era muy coherente y tenía un gran compromiso con la sociedad. Quería la recuperación de los estratos más bajos de una sociedad muy atrasada", explicó. "Al ser el impulsor de determinadas reivindicaciones, molestaba a ciertos sectores", añadió.

"Blas Infante no era un político de partido"

Delmás insistió especialmente en evitar que las categorías partidistas de 2026 sean proyectadas automáticamente sobre un personaje nacido en 1885. No pretende borrar la actividad política de su abuelo: Infante concurrió a diferentes procesos electorales y en 1931 participó en la Candidatura Republicana Revolucionaria Federalista Andaluza junto a Ramón Franco. Lo que cuestiona su nieto es que un episodio concreto permita explicar toda su trayectoria.

  • Delmás pide a todo el pueblo andaluz que estudie y conozca en profundidad la figura de su abuelo.
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"Blas Infante no era un político de partido. No quería fundar un partido. Su obra va mucho más allá. Es una lucha incansable en favor de la autonomía de Andalucía", sostuvo. De ahí parte su defensa de una figura transversal que, a su juicio, no debería quedar monopolizada por una determinada sensibilidad política. "Blas Infante pertenece a los andaluces de todos los campos y partidos. Radical de izquierdas no era", afirmó.

La presencia en el homenaje de representantes de prácticamente todo el arco político andaluz, con la excepción de Vox, ofrecía una imagen significativa de esa transversalidad. Delmás tampoco identifica el andalucismo con una única corriente ideológica: en su análisis distingue diferentes etapas, desde la protagonizada por Infante hasta la experiencia posterior del PA-PSA y las actuales expresiones políticas del nacionalismo andaluz lideradas por Adelante Andalucía y su éxito en las autonómicas de mayo. En ese recorrido introdujo también la figura de Manuel Clavero Arévalo, a quien considera ejemplo de una reivindicación de Andalucía desarrollada desde coordenadas políticas diferentes. "Entiendo perfectamente que pueda existir un andalucismo moderado. El Partido Andalucista desapareció, pero el andalucismo no tiene por qué ser patrimonio de un sólo partido", sostuvo.

La conclusión alcanzó a su propia familia. "Yo no quiero partido alguno. Ni dentro de la familia ha existido nunca una posición partidista", señaló. Asimismo, indicó que ahora "hace falta más Andalucía que nunca. Ser andaluz no implica solamente conocer los símbolos. Implica un gran compromiso y una responsabilidad con el resurgir de la tierra. Nada de separatismos", subrayó Delmás. También introdujo matices al comparar la Andalucía contemporánea con aquella que conoció Infante. "A Andalucía le falta mucho. Pero aquella Andalucía de finales del XIX y principios del XX, aquella de jornaleros y de miseria que veía mi abuelo, afortunadamente ya no la tenemos", reconoció.

Al-Ándalus y la familia: "Lo único que pido es rigor"

Hay un terreno en el que el presidente de la Fundación reclama especialmente rigor: las afirmaciones sobre la relación de su abuelo con el islam y las interpretaciones construidas alrededor de su fascinación intelectual por Al-Ándalus. Delmás reconoció abiertamente esa influencia. "Estaba deslumbrado por Al-Ándalus desde sus años en Granada", afirmó. Cuestionó, en cambio, que ese interés cultural e histórico permita sostener determinadas afirmaciones sobre sus creencias religiosas. "Lo único que pido es que los argumentos que se expongan estén documentados. No estoy dispuesto a atender ataques construidos sobre cuestiones inciertas", señaló.

  • Más de un centenar de personas acudieron con numerosas banderas andaluzas y camisetas reivindicativas. 
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Su nieto acudió para ello a episodios de la vida familiar de Infante. "Sus cuatro hijos fueron bautizados. En su mesa de trabajo tenía un crucifijo y fue protector del convento de Santa María de los Reyes de Sevilla, de las monjas dominicas", recordó. Mencionó también su relación con la madre San Miguel y el interés que mostró por regalarle una imagen del Niño Jesús. "No voy a entrar en ningún enfrentamiento. Lo único que pido es rigor", resumió.

"Todo es poco": noventa años sin una tumba

El tono cambió cuando Delmás abandonó el debate historiográfico y apareció inevitablemente el nieto. "Este es un pequeño acto para seguir velando su memoria. Cuando reconoces que cayó ante un pelotón de ejecución con 51 años, dejando una viuda y cuatro hijos, todo es poco", afirmó.

Y quedó una ausencia todavía más material: noventa años después, la familia continúa sin saber dónde están sus restos. "No sabemos dónde está mi abuelo", reconoció. La posibilidad de localizar sus restos entre las víctimas de la represión enterradas en Sevilla ha acompañado durante años a la familia, aunque su nieto admite que nunca ha depositado demasiadas expectativas en una identificación definitiva. "Yo nunca he tenido esperanza de que lo encontraran. Si está allí, hay varios cientos de cuerpos por encima", explicó, recordando la magnitud de las ejecuciones producidas durante aquellos meses y las dificultades derivadas de que muchas de las víctimas ni siquiera quedaran registradas en el cementerio.

La ausencia de una tumba otorga un nuevo significado al monumento del kilómetro 4. Ante la imposibilidad de depositar flores frente a unos restos identificados, la familia y la Fundación regresan cada agosto al lugar donde terminó su vida. Delmás cerró la conversación con una invitación abierta. "La Fundación está abierta de par en par a cualquiera que quiera conocer la figura de Blas Infante. Le recomiendo que profundice en él. Conforme se le va conociendo aparece una personalidad sumamente atractiva. Fue una persona singular", aseguró.

  • Noventa años después de su ejecución, el kilómetro 4 de la carretera de Carmona en Sevilla fue testigo del homenaje a la figura de Blas Infante.
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Blas Infante murió en aquella carretera hace noventa años. El símbolo sobrevivió y la discusión sobre el hombre continúa. Su nieto propuso, ya con el acto terminado y el sol de mediodía cayendo sobre el kilómetro 4, una vía para acercarse a él que quizá resulte menos cómoda que apropiárselo o combatirlo: leerlo, conocerlo y después juzgarlo.

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