La Hermandad de la Misión Redentora ha inaugurado y bendecido su nueva casa de hermandad en Picadueñas, un proyecto que comenzó a gestarse hace seis años y que finalmente permite a la corporación disponer de unas instalaciones propias junto a la parroquia del Corpus Christi, una cita que ha contado con un padrino de excepción, el cantante jerezano David DeMaría, cuya vinculación con el mundo cofrade jerezano es larga y ha sido intensa.
La nueva sede supone un paso importante para la consolidación de una cofradía que ha ido creciendo en actividad, patrimonio y presencia en el barrio.
El acto estuvo presidido por el párroco del Corpus Christi y director espiritual de la hermandad, el padre fray Juan Carlos Mancero Zamorano, de la Orden Mercedaria, y contó con la presencia de la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, y de los delegados municipales Yessika Quintero y Tomás Sampalo. También asistieron el hermano mayor,
Gregorio Fernández, miembros de su junta de gobierno, hermanos, devotos y representantes del tejido asociativo de Picadueñas.
La nueva Casa de Hermandad se levanta sobre un solar de la parroquia cedido por el Obispado de Asidonia-Jerez. La construcción dispone de 210 metros cuadrados distribuidos en salón de pasos, salón de actos multifuncional, despacho y dependencias para Mayordomía, además de un patio destinado a las distintas actividades de la corporación.
Una solución para la vida de la hermandad
El proyecto nació, entre otros motivos, para resolver una dificultad fundamental: la imposibilidad de realizar la salida procesional de la Madrugada del Viernes Santo desde la propia parroquia, debido a las dimensiones de su puerta, tanto en altura como en anchura. La nueva sede permite disponer de un espacio adecuado para preparar y custodiar el paso de misterio.
Pero la Casa de Hermandad no se limita a solucionar una cuestión logística. La intención de la corporación es convertirla también en un espacio para la convivencia, la formación y las actividades que mantienen viva la hermandad durante todo el año, reforzando su vinculación con Picadueña.
Durante el acto se procedió igualmente a la bendición del retablo cerámico dedicado a Nuestro Padre Jesús de la Misión Redentora, obra del ceramista Antonio Hermosilla Caro.
La alcaldesa felicitó a la corporación por haber hecho realidad un proyecto que, según destacó, permitirá no solo realzar la salida procesional de la hermandad, sino también “seguir haciendo barrio” y desarrollar nuevas actividades. García-Pelayo puso además en valor el trabajo realizado durante el mandato de Gregorio Fernández y el compromiso de la cofradía con el patrimonio y con Picadueña.
La hermandad afronta además otros proyectos patrimoniales. Continúa la ejecución del paso de misterio y la terminación del grupo escultórico que realiza el imaginero sevillano Fernando Murciano, trabajos que avanzan paralelamente a la consolidación de sus nuevas instalaciones.
El relevo en la hermandad llega tras ocho años de mandato
La inauguración coincide con el final del mandato de Gregorio Fernández, que dejará el cargo de hermano mayor después de ocho años. La nueva Casa de Hermandad se convierte así en uno de los principales proyectos culminados durante su etapa al frente de la corporación.
El próximo 21 de agosto se celebrarán elecciones en la cofradía. A la convocatoria concurre una única candidatura, encabezada por Francisco Javier Parra Jiménez, hasta ahora teniente hermano mayor y diputado mayor de Gobierno, lo que apunta a una línea continuista respecto al proyecto desarrollado durante los últimos años.
La parroquia constituye el centro de la vida de la corporación y está atendida por la Comunidad Mercedaria de Jerez. La presencia de la Misión Redentora, junto a la Fraternidad Mercedaria de Nuestra Señora de la Cabeza, ha contribuido a reforzar la actividad del templo y su vinculación con el barrio.
La Hermandad de la Misión Redentora ha inaugurado y bendecido su nueva casa de hermandad en Picadueñas, un proyecto que comenzó a gestarse hace seis años y que finalmente permite a la corporación disponer de unas instalaciones propias junto a la parroquia del Corpus Christi, una cita que ha contado con un padrino de excepción, el cantante jerezano David DeMaría, cuya vinculación con el mundo cofrade jerezano es larga y ha sido intensa.
La nueva sede supone un paso importante para la consolidación de una cofradía que ha ido creciendo en actividad, patrimonio y presencia en el barrio.
El acto estuvo presidido por el párroco del Corpus Christi y director espiritual de la hermandad, el padre fray Juan Carlos Mancero Zamorano, de la Orden Mercedaria, y contó con la presencia de la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo, y de los delegados municipales Yessika Quintero y Tomás Sampalo. También asistieron el hermano mayor,
Gregorio Fernández, miembros de su junta de gobierno, hermanos, devotos y representantes del tejido asociativo de Picadueñas.
La nueva Casa de Hermandad se levanta sobre un solar de la parroquia cedido por el Obispado de Asidonia-Jerez. La construcción dispone de 210 metros cuadrados distribuidos en salón de pasos, salón de actos multifuncional, despacho y dependencias para Mayordomía, además de un patio destinado a las distintas actividades de la corporación.
Una solución para la vida de la hermandad
El proyecto nació, entre otros motivos, para resolver una dificultad fundamental: la imposibilidad de realizar la salida procesional de la Madrugada del Viernes Santo desde la propia parroquia, debido a las dimensiones de su puerta, tanto en altura como en anchura. La nueva sede permite disponer de un espacio adecuado para preparar y custodiar el paso de misterio.
Pero la Casa de Hermandad no se limita a solucionar una cuestión logística. La intención de la corporación es convertirla también en un espacio para la convivencia, la formación y las actividades que mantienen viva la hermandad durante todo el año, reforzando su vinculación con Picadueña.
Durante el acto se procedió igualmente a la bendición del retablo cerámico dedicado a Nuestro Padre Jesús de la Misión Redentora, obra del ceramista Antonio Hermosilla Caro.
La alcaldesa felicitó a la corporación por haber hecho realidad un proyecto que, según destacó, permitirá no solo realzar la salida procesional de la hermandad, sino también “seguir haciendo barrio” y desarrollar nuevas actividades. García-Pelayo puso además en valor el trabajo realizado durante el mandato de Gregorio Fernández y el compromiso de la cofradía con el patrimonio y con Picadueña.
La hermandad afronta además otros proyectos patrimoniales. Continúa la ejecución del paso de misterio y la terminación del grupo escultórico que realiza el imaginero sevillano Fernando Murciano, trabajos que avanzan paralelamente a la consolidación de sus nuevas instalaciones.
El relevo en la hermandad llega tras ocho años de mandato
La inauguración coincide con el final del mandato de Gregorio Fernández, que dejará el cargo de hermano mayor después de ocho años. La nueva Casa de Hermandad se convierte así en uno de los principales proyectos culminados durante su etapa al frente de la corporación.
El próximo 21 de agosto se celebrarán elecciones en la cofradía. A la convocatoria concurre una única candidatura, encabezada por Francisco Javier Parra Jiménez, hasta ahora teniente hermano mayor y diputado mayor de Gobierno, lo que apunta a una línea continuista respecto al proyecto desarrollado durante los últimos años.
La parroquia constituye el centro de la vida de la corporación y está atendida por la Comunidad Mercedaria de Jerez. La presencia de la Misión Redentora, junto a la Fraternidad Mercedaria de Nuestra Señora de la Cabeza, ha contribuido a reforzar la actividad del templo y su vinculación con el barrio.
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