José Luis Figuereo, El Barrio, ha decidido mirar hacia atrás. El artista está compartiendo en sus redes sociales recuerdos y confesiones vinculadas a algunos de los discos de su trayectoria, repasando canciones, giras, grabaciones y momentos personales que quedaron ligados a cada trabajo.
Uno de los recuerdos más llamativos aparece con La fuente del deseo. El cantante explica que la maqueta fue robada de su coche antes de que el álbum estuviera grabado y que, poco después, comenzó a escuchar aquellas canciones: “Decía yo cómo es posible esto, si todavía no está grabado el disco, me habían robado la maqueta”.
De La fuente del deseo a las mariposas
El gaditano recuerda aquel trabajo como una mezcla entre “el inexperto cantante del Yo sueno flamenco” y sus ganas de romper con el rock. También evoca canciones dedicadas a Andalucía, el miedo, el tormento o las personas que buscaban una nueva tierra.
Su mirada se detiene igualmente en El danzar de las mariposas, un disco ligado a una gira multitudinaria y también a otra etapa con el público sentado y con mascarilla. Allí aparece Amor propio, escrito durante “un mal momento de mi vida”, además de Mis ojos, una nana dedicada a sus hijas: “Preciosa letra escrita por ser padre y no por ser El Barrio”.
También recuerda Me voy al mundo, grabado en Córdoba junto a Manuel Ruiz Queco y el técnico Antonio Algarrada. En ese álbum participaron Lin Cortés, Nani Cortés y Paco Cepero, este último por primera vez en un disco suyo con las alegrías Gades.
“Obras con mayúsculas”
Sobre Espejos, El Barrio destaca canciones como El viejo verano, Lágrimas de hierro, Arte, Cómo llora el amor o Andalucía, el origen. El videoclip de El viejo verano fue grabado en una cala de Conil.
Especialmente emocional es su recuerdo de Las costuras del alma, un álbum “cargado de desamor”, personalidad y mensajes. El cantante considera que la canción que da nombre al disco quedará durante años y recuerda una frase de su madre tras verlo caracterizado como un hombre mayor para el videoclip: “Ya me puedo ir tranquila porque te he visto de viejo”.
Este recorrido por su obra llega después de que el Tribunal Supremo declarara resueltos los tres contratos discográficos suscritos con Ediciones Senador entre 1996 y 2004. La resolución obliga además a la empresa a pagar al artista 93.547,45 euros más los intereses legales.
José Luis Figuereo, El Barrio, ha decidido mirar hacia atrás. El artista está compartiendo en sus redes sociales recuerdos y confesiones vinculadas a algunos de los discos de su trayectoria, repasando canciones, giras, grabaciones y momentos personales que quedaron ligados a cada trabajo.
Uno de los recuerdos más llamativos aparece con La fuente del deseo. El cantante explica que la maqueta fue robada de su coche antes de que el álbum estuviera grabado y que, poco después, comenzó a escuchar aquellas canciones: “Decía yo cómo es posible esto, si todavía no está grabado el disco, me habían robado la maqueta”.
De La fuente del deseo a las mariposas
El gaditano recuerda aquel trabajo como una mezcla entre “el inexperto cantante del Yo sueno flamenco” y sus ganas de romper con el rock. También evoca canciones dedicadas a Andalucía, el miedo, el tormento o las personas que buscaban una nueva tierra.
Su mirada se detiene igualmente en El danzar de las mariposas, un disco ligado a una gira multitudinaria y también a otra etapa con el público sentado y con mascarilla. Allí aparece Amor propio, escrito durante “un mal momento de mi vida”, además de Mis ojos, una nana dedicada a sus hijas: “Preciosa letra escrita por ser padre y no por ser El Barrio”.
También recuerda Me voy al mundo, grabado en Córdoba junto a Manuel Ruiz Queco y el técnico Antonio Algarrada. En ese álbum participaron Lin Cortés, Nani Cortés y Paco Cepero, este último por primera vez en un disco suyo con las alegrías Gades.
“Obras con mayúsculas”
Sobre Espejos, El Barrio destaca canciones como El viejo verano, Lágrimas de hierro, Arte, Cómo llora el amor o Andalucía, el origen. El videoclip de El viejo verano fue grabado en una cala de Conil.
Especialmente emocional es su recuerdo de Las costuras del alma, un álbum “cargado de desamor”, personalidad y mensajes. El cantante considera que la canción que da nombre al disco quedará durante años y recuerda una frase de su madre tras verlo caracterizado como un hombre mayor para el videoclip: “Ya me puedo ir tranquila porque te he visto de viejo”.
Este recorrido por su obra llega después de que el Tribunal Supremo declarara resueltos los tres contratos discográficos suscritos con Ediciones Senador entre 1996 y 2004. La resolución obliga además a la empresa a pagar al artista 93.547,45 euros más los intereses legales.
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