Hay lugares que terminan convirtiéndose en algo más que un punto en el paisaje. Para Encarnación Benítez Tamayo, el río Guadalete y, especialmente, el puente de La Barca de la Florida, están unidos a recuerdos que atraviesan prácticamente toda su vida. Ahora tiene 94 años, aunque fue a los 91 cuando decidió reunir algunas de esas vivencias en un escrito al que puso por título Historia de mi río Guadalete y su puente. Su bisnieta, Claudia Agudo Zambrana, de 21 años, se ha propuesto que esas palabras puedan llegar también a otras personas del pueblo.
Encarnación ha vivido toda su vida en La Barca de la Florida y comienza su relato recordando que el Guadalete está lleno de historias, "unas buenas y otras tristes", aunque ella quiso quedarse en estas líneas con las buenas. El puente aparece desde el principio como uno de los escenarios fundamentales de su memoria. Allí contemplaba de niña las riadas de aquellos años en los que llovía tanto que, según recuerda, se podían coger las naranjas desde el propio puente. Pero aquel lugar no quedó ligado únicamente a su infancia. También fue escenario de su juventud.
Encarnación recuerda que allí tuvo a sus primeros pretendientes y que desde el puente se marchaban al cine de "Pelos Tiesos". Fue también en ese mismo punto donde conoció al que entonces sería su novio y que posteriormente se convirtió en su marido, con quien compartió 48 años de matrimonio.
Décadas después, ya desde su silla de ruedas, con el cabello blanco y la vista cansada, Encarnación volvió sobre aquellos años para escribirlos. En el texto recuerda especialmente los años 50, a su marido y a su primera hija, mientras el puente y el Guadalete permanecen como testigos de aquellas vivencias.
"Querido puente, querido río"
"Querido puente, querido río, espero verte algún tiempo más", deja escrito Encarnación a los 91 años. También mira hacia el futuro de ese rincón de La Barca cuando señala que, cuando ella ya no esté, el río y el puente seguirán allí "dando vida y felicidad al pueblo". "Adiós mi querido río, mi querido puente de La Barca de la Florida", concluye.
Tres años después de aquellas palabras, su bisnieta Claudia intenta cumplir una ilusión muy especial de su bisabuela: compartir unos recuerdos personales que forman parte de toda una vida en La Barca de la Florida.
Hay lugares que terminan convirtiéndose en algo más que un punto en el paisaje. Para Encarnación Benítez Tamayo, el río Guadalete y, especialmente, el puente de La Barca de la Florida, están unidos a recuerdos que atraviesan prácticamente toda su vida. Ahora tiene 94 años, aunque fue a los 91 cuando decidió reunir algunas de esas vivencias en un escrito al que puso por título Historia de mi río Guadalete y su puente. Su bisnieta, Claudia Agudo Zambrana, de 21 años, se ha propuesto que esas palabras puedan llegar también a otras personas del pueblo.
Encarnación ha vivido toda su vida en La Barca de la Florida y comienza su relato recordando que el Guadalete está lleno de historias, "unas buenas y otras tristes", aunque ella quiso quedarse en estas líneas con las buenas. El puente aparece desde el principio como uno de los escenarios fundamentales de su memoria. Allí contemplaba de niña las riadas de aquellos años en los que llovía tanto que, según recuerda, se podían coger las naranjas desde el propio puente. Pero aquel lugar no quedó ligado únicamente a su infancia. También fue escenario de su juventud.
Encarnación recuerda que allí tuvo a sus primeros pretendientes y que desde el puente se marchaban al cine de "Pelos Tiesos". Fue también en ese mismo punto donde conoció al que entonces sería su novio y que posteriormente se convirtió en su marido, con quien compartió 48 años de matrimonio.
Décadas después, ya desde su silla de ruedas, con el cabello blanco y la vista cansada, Encarnación volvió sobre aquellos años para escribirlos. En el texto recuerda especialmente los años 50, a su marido y a su primera hija, mientras el puente y el Guadalete permanecen como testigos de aquellas vivencias.
"Querido puente, querido río"
"Querido puente, querido río, espero verte algún tiempo más", deja escrito Encarnación a los 91 años. También mira hacia el futuro de ese rincón de La Barca cuando señala que, cuando ella ya no esté, el río y el puente seguirán allí "dando vida y felicidad al pueblo". "Adiós mi querido río, mi querido puente de La Barca de la Florida", concluye.
Tres años después de aquellas palabras, su bisnieta Claudia intenta cumplir una ilusión muy especial de su bisabuela: compartir unos recuerdos personales que forman parte de toda una vida en La Barca de la Florida.
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