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Atención si compras en IKEA: su política de devoluciones es mucho más estricta

La OCU comunica que la compañía aceptará los productos que permanezcan en su embalaje original, sin abrir, sin desprecintar y con todas sus etiquetas

  • Una imagen del interior de Ikea.

IKEA España ha endurecido en los últimos meses las condiciones de su política comercial de devoluciones. El plazo sigue siendo amplio: 365 días. Sin embargo, desde abril, los requisitos sobre el estado del artículo y de su embalaje son mucho más estrictos, algo que puede afectar a quienes abran una compra simplemente para comprobar si encaja, cabe o se adapta a lo que necesitan.

Según ha explicado la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), hasta ahora, la compañía permitía devolver productos que habían sido desembalados e incluso montados, siempre que no se hubieran utilizado y pudieran tener una "segunda vida". En esos casos, el reembolso podía realizarse mediante una tarjeta devolución. La situación ha cambiado.

El embalaje, clave para poder devolverlo

Con la nueva política comercial, IKEA exige con carácter general que el producto permanezca en su embalaje original, sin abrir, sin desprecintar y con todas sus etiquetas.

Existe una excepción: se admite haber abierto la caja siempre que el artículo no haya sido extraído de ella. Esto significa que sacar el producto del embalaje para comprobar sus dimensiones o ver cómo queda puede hacer que el comprador pierda la posibilidad de utilizar la política comercial de devolución de 365 días.

Además, no se permite devolver productos adquiridos en el "Mercado Circular". También se han endurecido las condiciones para las recogidas a domicilio, especialmente en lo relativo al embalaje. IKEA puede rechazar la recogida y, en determinados casos, el cliente puede perder incluso el importe abonado por ese servicio.

También cambia el tiempo de tramitación del reembolso en las devoluciones a domicilio, que pasa de tres a siete días laborables.

Entre las novedades aparece, no obstante, una nueva opción para artículos pequeños: las devoluciones mediante oficinas de Correos, con un coste de un euro.

Los 14 días de desistimiento siguen siendo otra cosa

Estos cambios afectan a la política comercial voluntaria de IKEA, pero no eliminan ni sustituyen el derecho legal de desistimiento en las compras realizadas a distancia, ya sea por internet o por teléfono.

En esos casos, el consumidor dispone de 14 días naturales para desistir de la compra sin necesidad de justificar su decisión. IKEA diferencia este derecho de su política comercial de 365 días.

Durante ese periodo legal, el comprador puede abrir e incluso montar el producto para comprobar sus características sin perder automáticamente su derecho a devolverlo. Solo cuando el uso vaya más allá de lo necesario para comprobar su naturaleza, características o funcionamiento podría aplicarse una reducción proporcional en la cantidad reembolsada, pero no rechazarse directamente el desistimiento.

Por eso, conviene tener clara la diferencia. Abrir el embalaje para "probar si cabe" o "ver cómo queda" puede impedir posteriormente acogerse a los 365 días de devolución comercial, pero no puede limitar por sí solo el derecho legal de desistimiento correspondiente a una compra a distancia.

Ante las nuevas condiciones, la recomendación pasa por comprobar cuidadosamente las medidas antes de comprar, revisar toda la información disponible del producto, conservar íntegramente el embalaje y evitar retirar etiquetas o precintos hasta tener claro que el artículo se va a quedar en casa.

Y en las compras online, la distinción resulta especialmente importante: una cosa son los 14 días de desistimiento establecidos legalmente y otra, la política comercial de 365 días que ofrece IKEA. Si en una compra a distancia la empresa negara el desistimiento únicamente porque el producto se hubiera abierto o montado, el consumidor podría reclamar.

IKEA España ha endurecido en los últimos meses las condiciones de su política comercial de devoluciones. El plazo sigue siendo amplio: 365 días. Sin embargo, desde abril, los requisitos sobre el estado del artículo y de su embalaje son mucho más estrictos, algo que puede afectar a quienes abran una compra simplemente para comprobar si encaja, cabe o se adapta a lo que necesitan.

Según ha explicado la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), hasta ahora, la compañía permitía devolver productos que habían sido desembalados e incluso montados, siempre que no se hubieran utilizado y pudieran tener una "segunda vida". En esos casos, el reembolso podía realizarse mediante una tarjeta devolución. La situación ha cambiado.

El embalaje, clave para poder devolverlo

Con la nueva política comercial, IKEA exige con carácter general que el producto permanezca en su embalaje original, sin abrir, sin desprecintar y con todas sus etiquetas.

Existe una excepción: se admite haber abierto la caja siempre que el artículo no haya sido extraído de ella. Esto significa que sacar el producto del embalaje para comprobar sus dimensiones o ver cómo queda puede hacer que el comprador pierda la posibilidad de utilizar la política comercial de devolución de 365 días.

Además, no se permite devolver productos adquiridos en el "Mercado Circular". También se han endurecido las condiciones para las recogidas a domicilio, especialmente en lo relativo al embalaje. IKEA puede rechazar la recogida y, en determinados casos, el cliente puede perder incluso el importe abonado por ese servicio.

También cambia el tiempo de tramitación del reembolso en las devoluciones a domicilio, que pasa de tres a siete días laborables.

Entre las novedades aparece, no obstante, una nueva opción para artículos pequeños: las devoluciones mediante oficinas de Correos, con un coste de un euro.

Los 14 días de desistimiento siguen siendo otra cosa

Estos cambios afectan a la política comercial voluntaria de IKEA, pero no eliminan ni sustituyen el derecho legal de desistimiento en las compras realizadas a distancia, ya sea por internet o por teléfono.

En esos casos, el consumidor dispone de 14 días naturales para desistir de la compra sin necesidad de justificar su decisión. IKEA diferencia este derecho de su política comercial de 365 días.

Durante ese periodo legal, el comprador puede abrir e incluso montar el producto para comprobar sus características sin perder automáticamente su derecho a devolverlo. Solo cuando el uso vaya más allá de lo necesario para comprobar su naturaleza, características o funcionamiento podría aplicarse una reducción proporcional en la cantidad reembolsada, pero no rechazarse directamente el desistimiento.

Por eso, conviene tener clara la diferencia. Abrir el embalaje para "probar si cabe" o "ver cómo queda" puede impedir posteriormente acogerse a los 365 días de devolución comercial, pero no puede limitar por sí solo el derecho legal de desistimiento correspondiente a una compra a distancia.

Ante las nuevas condiciones, la recomendación pasa por comprobar cuidadosamente las medidas antes de comprar, revisar toda la información disponible del producto, conservar íntegramente el embalaje y evitar retirar etiquetas o precintos hasta tener claro que el artículo se va a quedar en casa.

Y en las compras online, la distinción resulta especialmente importante: una cosa son los 14 días de desistimiento establecidos legalmente y otra, la política comercial de 365 días que ofrece IKEA. Si en una compra a distancia la empresa negara el desistimiento únicamente porque el producto se hubiera abierto o montado, el consumidor podría reclamar.

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