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Las 'domingueras' de los martes en el Jerez rural: debajo de la torre-vigía de Melgarejo se ve la playa... y un enterramiento prehistórico

Vecinas mayores y adolescentes de Torremelgarejo, en Jerez, una de las 16 barriadas rurales que conforman el sexto municipio más grande de España, disfrutan de un programa municipal que acerca la playa en autobús cada martes a un pueblo donde sufren la precariedad de servicios públicos

  • Las vecinas de Torremelgarejo, este martes de agosto, dispuestas para salir en autobús rumbo a la playa. -

En el mundo rural todo cuesta mucho más en lo que, especialmente, a servicios públicos se refiere; pero solo manteniendo esos servicios públicos es posible que sus núcleos poblacionales no desaparezcan.

Si se aplica una mera regla aritmética, en el término municipal de Jerez, el sexto más grande de España en extension, todo cuesta como mínimo seis veces más que en cualquier otro punto del núcleo urbano o de cualquier otro núcleo urbano de Andalucía. Por eso, probablemente, con una mera vuelta por el pueblo es fácil ver varias pequeñas banderitas donde reza: Defiende lo público. Sin siglas por medio —aunque sabemos que fue el lema con el que PSOE-A sucumbió en las pasadas elecciones autonómicas—, el lema cobra fuerza al hablar especialmente de territorio rural. 

  • La alcaldesa María José García-Pelayo conversando con las vecinas de Torremelgarejo, este martes. 
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La delegada de Alcaldía de Torremelgarejo, Mercedes Garrido (PSOE), saluda a la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo (PP), con efusividad. Las guerras partidistas que cansan en la estratosfera del debate público no existen a nivel hiperlocal. Pelayo la llama "alcaldesa de Torremelgarejo" y Garrido, hija del histórico dirigente de la barriada en la Transición, Francisco Garrido, le agradece profundamente que mantenga el programa con el que todos los martes de julio y agosto sus vecinas y vecinos, las más mayores, la chavalería con sus camisetas de fútbol y sus tatuajes y piercings, los que carecen de vehículo propio para desplazarse en esta barriada rural de unos 600 habitantes, escapan de la canícula en el interior, en la campiña, y ponen dirección al litoral gaditano. "Lo esperan como agua de mayo", confiesa la joven dirigente vecinal.

  • Las vecinas cargando en el autobús los elementos típicos de un día de playa. 
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En las playas de Rota se reunirán este martes de agosto vecinos de otras zonas rurales del gran Jerez: desde Gibalbín, uno de los dos autobuses viene cargado de vecinos y vecinas —"unos 100"—. Llegan casi desde Arcos, ya a las puertas de la Sierra de Cádiz. Eso también es Jerez. Los autobuses pasarán por Las Tablas y Mesas de Asta. E irán recogiendo a estas veraneantes de martes de julio y agosto a echar lo que antiguamente era el tradicional domingo de playa. Las domingueras —en su inmensa mayoría mujeres— de los martes en el mundo rural jerezano, representantes de quienes andan más aislados y con menos acceso a la posibilidad, entre otras muchas cosas, del mar, tienen gracias al Ayuntamiento una válvula de escape para tomar el sol, compartir sandía y echar unas partidas de dominó con el horizonte azul de Costa Ballena.

"Llevamos despiertas desde las 7 de la mañana o antes, preparando las tortillas de papas", cuentan las vecinas, arremolinadas con sus sombrillas, neveras y demás artefactos propios para un día de playa. Aguardan a la alcaldesa, que ha marcado en su agenda, ya de vuelta de un pequeño paréntesis vacacional en Almuñécar —como ella misma cuenta a las vecinas—, una visita a esta barriada próxima al Circuito de Jerez. Si a la espalda del trazado crecen como setas los chalés de lujo y algunos turistas británicos o alemanes juegan al golf pese al sol de justicia de agosto, al otro lado de la torre-vigía, a 60 metros sobre el nivel del mar, las vecinas de Torremelgarejo saben que a una hora de autobús, tras las distintas paradas, está la playa. Como con los adoquines del mayo francés. 

  • En primer término, Mercedes Garrido, delegada de Alcaldía de Torremelgarejo.
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  • Momentos antes de partir en autobús hacia la playa. 
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Para que no haya un Jerez a dos velocidades, una brecha insalvable entre el Jerez urbano y lo rural, la regidora explica que mantienen no solo este programa estival, sino que también hacen un esfuerzo extraordinario desde el Ayuntamiento por equiparar las mejoras que recibe la ciudad con las que disfrutan los vecinos de zonas rurales como Torremelgarejo. Desde escuelas de verano inclusivas hasta, dentro de unos meses, alumbrado de Navidad.

Todo sea por lo que hoy en día se define como ‘fijar población’, un intento por evitar el éxodo y la extinción de lo rural, como una manera también de preservar el medio ambiente para las generaciones futuras. "Tenemos las playas muy cerquita, pero no todo el mundo tiene la oportunidad, así que tenemos que dar la oportunidad a la gente para que viva la provincia de Cádiz, para que viva y disfrute el verano", asegura la alcaldesa, que añade: "Necesitamos que cuando se hable de la financiación de los ayuntamientos se tenga en cuenta la dispersión territorial". Por ello, anuncia, seguirá peleando por un Estatuto Económico Especial para Jerez por su singularidad territorial.

  • La alcaldesa y Susana Sánchez Toro saluda a los vecinos de Gibalbín que han ido este martes a la playa en autobús. 
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Aquí en Torremelgarejo, donde cuenta la leyenda que los habitantes de la torre medieval fueron pasados a cuchillo mientras cenaban —Amarga Cena se llama la calle principal de la barriada— en tiempos de Alfonso X el Sabio, hay un consultorio médico que abre dos veces en semana y hay una escuela rural que llega hasta segundo de Primaria. "Luego los niños tienen que coger el autobús cada día para ir a La Granja —a unos 11 kilómetros por carretera—", explica Mercedes Garrido. 

Un bar, un centro de barrio que ahora tendrá climatización gracias al Ayuntamiento y un autobús urbano que lleva a Jerez una vez al día. Y a pesar de todo, confiesa Mercedes, "yo no sabría vivir fuera de aquí; aquí hay aire limpio, calidad de vida… espero envejecer aquí". 

  • Dos 'domingueras' de los martes en el Jerez rural, este martes en Torremelgarejo.
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Y eso que, como ejemplo de las carencias con las que resisten en la barriada, el suministro eléctrico es rara la semana que no falla. "Hemos tenido una reunión con Endesa, ellos tienen que renovar el cableado con 60 o 70 años, es su responsabilidad", tranquilizan la alcaldesa y su teniente de alcaldesa y delegada de Medio Rural, Susana Sánchez Toro. Una mujer que habla con conocimiento de causa pisando un territorio en el que se ha criado —echó los dientes en El Mojo Gallardo, en el extremo este del término municipal—. Y el caso es que Sánchez Toro —que fue la que puso en marcha este programa de autobús a la playa en su anterior etapa como delegada rural— se ocupa y preocupa, y es conocedora de que solo en esta zona hay al menos cuatro vecinos mayores electrodependientes que sufren estos cortes periódicos "de cuatro o cinco horas". Insufribles. "Afectan a electrodomésticos, a alimentos... y luego es muy difícil reclamar", lamenta la delegada de Alcaldía. 

  • Vecinos y vecinas, camino a la playa de Costa Ballena, este martes.
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Mercedes asegura que piensa en gastar ahorros para comprarle un generador eléctrico a sus padres, dos de los vecinos mayores que necesitan que la luz no se interrumpa en sus casas. Francisco Garrido, de 80 años, no solo fue durante 24 años delegado de Alcaldía de la barriada, sino que también figura en los dosieres de historia como el hombre que notificó en 1988 al Museo Arqueológico de Jerez la aparición en el propio poblado de un vaso cerámico casi completo y restos óseos de apariencia antigua. Gracias a él, que vivía allí y defendía su pueblo, ha llegado hasta nuestros días que junto a la torre en lo alto del cerro había un enterramiento prehistórico. Un sepulcro de inhumación colectiva en los Llanos de Caulina. Por eso es importante, tal vez, y aunque cueste seis veces más, que haya vecinos y vecinas que puedan seguir yendo a la playa en autobús en los sofocantes veranos de Torre.

En el mundo rural todo cuesta mucho más en lo que, especialmente, a servicios públicos se refiere; pero solo manteniendo esos servicios públicos es posible que sus núcleos poblacionales no desaparezcan.

Si se aplica una mera regla aritmética, en el término municipal de Jerez, el sexto más grande de España en extension, todo cuesta como mínimo seis veces más que en cualquier otro punto del núcleo urbano o de cualquier otro núcleo urbano de Andalucía. Por eso, probablemente, con una mera vuelta por el pueblo es fácil ver varias pequeñas banderitas donde reza: Defiende lo público. Sin siglas por medio —aunque sabemos que fue el lema con el que PSOE-A sucumbió en las pasadas elecciones autonómicas—, el lema cobra fuerza al hablar especialmente de territorio rural. 

  • La alcaldesa María José García-Pelayo conversando con las vecinas de Torremelgarejo, este martes. 
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La delegada de Alcaldía de Torremelgarejo, Mercedes Garrido (PSOE), saluda a la alcaldesa de Jerez, María José García-Pelayo (PP), con efusividad. Las guerras partidistas que cansan en la estratosfera del debate público no existen a nivel hiperlocal. Pelayo la llama "alcaldesa de Torremelgarejo" y Garrido, hija del histórico dirigente de la barriada en la Transición, Francisco Garrido, le agradece profundamente que mantenga el programa con el que todos los martes de julio y agosto sus vecinas y vecinos, las más mayores, la chavalería con sus camisetas de fútbol y sus tatuajes y piercings, los que carecen de vehículo propio para desplazarse en esta barriada rural de unos 600 habitantes, escapan de la canícula en el interior, en la campiña, y ponen dirección al litoral gaditano. "Lo esperan como agua de mayo", confiesa la joven dirigente vecinal.

  • Las vecinas cargando en el autobús los elementos típicos de un día de playa. 
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En las playas de Rota se reunirán este martes de agosto vecinos de otras zonas rurales del gran Jerez: desde Gibalbín, uno de los dos autobuses viene cargado de vecinos y vecinas —"unos 100"—. Llegan casi desde Arcos, ya a las puertas de la Sierra de Cádiz. Eso también es Jerez. Los autobuses pasarán por Las Tablas y Mesas de Asta. E irán recogiendo a estas veraneantes de martes de julio y agosto a echar lo que antiguamente era el tradicional domingo de playa. Las domingueras —en su inmensa mayoría mujeres— de los martes en el mundo rural jerezano, representantes de quienes andan más aislados y con menos acceso a la posibilidad, entre otras muchas cosas, del mar, tienen gracias al Ayuntamiento una válvula de escape para tomar el sol, compartir sandía y echar unas partidas de dominó con el horizonte azul de Costa Ballena.

"Llevamos despiertas desde las 7 de la mañana o antes, preparando las tortillas de papas", cuentan las vecinas, arremolinadas con sus sombrillas, neveras y demás artefactos propios para un día de playa. Aguardan a la alcaldesa, que ha marcado en su agenda, ya de vuelta de un pequeño paréntesis vacacional en Almuñécar —como ella misma cuenta a las vecinas—, una visita a esta barriada próxima al Circuito de Jerez. Si a la espalda del trazado crecen como setas los chalés de lujo y algunos turistas británicos o alemanes juegan al golf pese al sol de justicia de agosto, al otro lado de la torre-vigía, a 60 metros sobre el nivel del mar, las vecinas de Torremelgarejo saben que a una hora de autobús, tras las distintas paradas, está la playa. Como con los adoquines del mayo francés. 

  • En primer término, Mercedes Garrido, delegada de Alcaldía de Torremelgarejo.
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  • Momentos antes de partir en autobús hacia la playa. 
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Para que no haya un Jerez a dos velocidades, una brecha insalvable entre el Jerez urbano y lo rural, la regidora explica que mantienen no solo este programa estival, sino que también hacen un esfuerzo extraordinario desde el Ayuntamiento por equiparar las mejoras que recibe la ciudad con las que disfrutan los vecinos de zonas rurales como Torremelgarejo. Desde escuelas de verano inclusivas hasta, dentro de unos meses, alumbrado de Navidad.

Todo sea por lo que hoy en día se define como ‘fijar población’, un intento por evitar el éxodo y la extinción de lo rural, como una manera también de preservar el medio ambiente para las generaciones futuras. "Tenemos las playas muy cerquita, pero no todo el mundo tiene la oportunidad, así que tenemos que dar la oportunidad a la gente para que viva la provincia de Cádiz, para que viva y disfrute el verano", asegura la alcaldesa, que añade: "Necesitamos que cuando se hable de la financiación de los ayuntamientos se tenga en cuenta la dispersión territorial". Por ello, anuncia, seguirá peleando por un Estatuto Económico Especial para Jerez por su singularidad territorial.

  • La alcaldesa y Susana Sánchez Toro saluda a los vecinos de Gibalbín que han ido este martes a la playa en autobús. 
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Aquí en Torremelgarejo, donde cuenta la leyenda que los habitantes de la torre medieval fueron pasados a cuchillo mientras cenaban —Amarga Cena se llama la calle principal de la barriada— en tiempos de Alfonso X el Sabio, hay un consultorio médico que abre dos veces en semana y hay una escuela rural que llega hasta segundo de Primaria. "Luego los niños tienen que coger el autobús cada día para ir a La Granja —a unos 11 kilómetros por carretera—", explica Mercedes Garrido. 

Un bar, un centro de barrio que ahora tendrá climatización gracias al Ayuntamiento y un autobús urbano que lleva a Jerez una vez al día. Y a pesar de todo, confiesa Mercedes, "yo no sabría vivir fuera de aquí; aquí hay aire limpio, calidad de vida… espero envejecer aquí". 

  • Dos 'domingueras' de los martes en el Jerez rural, este martes en Torremelgarejo.
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Y eso que, como ejemplo de las carencias con las que resisten en la barriada, el suministro eléctrico es rara la semana que no falla. "Hemos tenido una reunión con Endesa, ellos tienen que renovar el cableado con 60 o 70 años, es su responsabilidad", tranquilizan la alcaldesa y su teniente de alcaldesa y delegada de Medio Rural, Susana Sánchez Toro. Una mujer que habla con conocimiento de causa pisando un territorio en el que se ha criado —echó los dientes en El Mojo Gallardo, en el extremo este del término municipal—. Y el caso es que Sánchez Toro —que fue la que puso en marcha este programa de autobús a la playa en su anterior etapa como delegada rural— se ocupa y preocupa, y es conocedora de que solo en esta zona hay al menos cuatro vecinos mayores electrodependientes que sufren estos cortes periódicos "de cuatro o cinco horas". Insufribles. "Afectan a electrodomésticos, a alimentos... y luego es muy difícil reclamar", lamenta la delegada de Alcaldía. 

  • Vecinos y vecinas, camino a la playa de Costa Ballena, este martes.
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Mercedes asegura que piensa en gastar ahorros para comprarle un generador eléctrico a sus padres, dos de los vecinos mayores que necesitan que la luz no se interrumpa en sus casas. Francisco Garrido, de 80 años, no solo fue durante 24 años delegado de Alcaldía de la barriada, sino que también figura en los dosieres de historia como el hombre que notificó en 1988 al Museo Arqueológico de Jerez la aparición en el propio poblado de un vaso cerámico casi completo y restos óseos de apariencia antigua. Gracias a él, que vivía allí y defendía su pueblo, ha llegado hasta nuestros días que junto a la torre en lo alto del cerro había un enterramiento prehistórico. Un sepulcro de inhumación colectiva en los Llanos de Caulina. Por eso es importante, tal vez, y aunque cueste seis veces más, que haya vecinos y vecinas que puedan seguir yendo a la playa en autobús en los sofocantes veranos de Torre.

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