El avispón oriental, Vespa orientalis, continúa ganando terreno en Andalucía y Málaga se ha convertido en uno de sus principales focos. Los registros de esta especie invasora se han “duplicado o triplicado” durante los últimos cinco años en la provincia y el resto de la comunidad, según expertos.
Su expansión preocupa especialmente por el impacto sobre las abejas y otros insectos polinizadores. La Estación Biológica de Doñana confirma que su presencia ha aumentado con fuerza en Cádiz y Málaga y que ya existen nuevos registros en Almería, Córdoba, Granada, Huelva y Sevilla. Prefiere especialmente los entornos costeros, urbanos y periurbanos.
Málaga, uno de los puntos calientes
Los expertos sitúan ya al avispón oriental a lo largo de toda la costa malagueña, desde la capital y Rincón de la Victoria hacia Mijas, Marbella, Estepona, Manilva y Casares, además de distintos puntos del interior.
“El impacto puede ser tremendo porque es un superdepredador”, advierte José Manuel Moreno-Benítez, presidente de la Sociedad Andaluza de Entomología. La preocupación se centra en su capacidad para cazar insectos y, particularmente, abejas para alimentar a sus larvas.
El CSIC señala igualmente que estos avispones atacan los colmenares y pueden ocasionar pérdidas en la producción de miel, además de afectar a los cultivos de fruta. Para la población general, los investigadores no consideran que representen un riesgo significativo para la salud, aunque pueden producirse picaduras ocasionales.
Los apicultores piden respuestas
El crecimiento de la población ha llevado al IAS-CSIC y COAG Andalucía a formalizar una colaboración para estudiar y controlar la especie, cuya expansión está aumentando la presión sobre el sector apícola. Las investigaciones se centran en su comportamiento, ciclo biológico y posibles estrategias de control.
En Córdoba, el IAS-CSIC detectó este año las primeras obreras de la temporada en varios nidos primarios de la capital, mientras continúa el seguimiento de su evolución.
Los especialistas insisten en actuar sobre las reinas durante las primeras semanas tras la hibernación y en localizar y retirar los nidos. Mientras tanto, los apicultores contemplan con preocupación el avance de una especie que ya se ha convertido en una amenaza creciente para sus colmenas.
El avispón oriental, Vespa orientalis, continúa ganando terreno en Andalucía y Málaga se ha convertido en uno de sus principales focos. Los registros de esta especie invasora se han “duplicado o triplicado” durante los últimos cinco años en la provincia y el resto de la comunidad, según expertos.
Su expansión preocupa especialmente por el impacto sobre las abejas y otros insectos polinizadores. La Estación Biológica de Doñana confirma que su presencia ha aumentado con fuerza en Cádiz y Málaga y que ya existen nuevos registros en Almería, Córdoba, Granada, Huelva y Sevilla. Prefiere especialmente los entornos costeros, urbanos y periurbanos.
Málaga, uno de los puntos calientes
Los expertos sitúan ya al avispón oriental a lo largo de toda la costa malagueña, desde la capital y Rincón de la Victoria hacia Mijas, Marbella, Estepona, Manilva y Casares, además de distintos puntos del interior.
“El impacto puede ser tremendo porque es un superdepredador”, advierte José Manuel Moreno-Benítez, presidente de la Sociedad Andaluza de Entomología. La preocupación se centra en su capacidad para cazar insectos y, particularmente, abejas para alimentar a sus larvas.
El CSIC señala igualmente que estos avispones atacan los colmenares y pueden ocasionar pérdidas en la producción de miel, además de afectar a los cultivos de fruta. Para la población general, los investigadores no consideran que representen un riesgo significativo para la salud, aunque pueden producirse picaduras ocasionales.
Los apicultores piden respuestas
El crecimiento de la población ha llevado al IAS-CSIC y COAG Andalucía a formalizar una colaboración para estudiar y controlar la especie, cuya expansión está aumentando la presión sobre el sector apícola. Las investigaciones se centran en su comportamiento, ciclo biológico y posibles estrategias de control.
En Córdoba, el IAS-CSIC detectó este año las primeras obreras de la temporada en varios nidos primarios de la capital, mientras continúa el seguimiento de su evolución.
Los especialistas insisten en actuar sobre las reinas durante las primeras semanas tras la hibernación y en localizar y retirar los nidos. Mientras tanto, los apicultores contemplan con preocupación el avance de una especie que ya se ha convertido en una amenaza creciente para sus colmenas.
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