Sociedad

Jerez canta el ‘Bella Ciao’ sobre una fosa común en memoria de las víctimas de la represión

Las asociaciones memorialistas de la ciudad se unen a la Caravana Abriendo Fronteras para recordar el 18 de julio en el Parque Scout, antiguo cementerio de Santo Domingo donde se encuentran sin exhumar centenares de represaliados

Hace 83 años el comandante Salvador Arizón y Mejías, a través de la señal de Radio Jerez, anunciaba que se había declarado “el estado de guerra en toda España, toma el mando total de la Plaza, hasta la próxima llegada de las fuerzas del Tercio y Regulares”. Desde aquel momento, el golpe militar del 18 de julio que desde África se extendió por algunas zonas de España que se rebelaron contra la II República, comenzaba el principio del fin para obreros, sindicalistas, profesores, políticos y un sinfín de personalidades y ciudadanos fieles al régimen legalmente constituido, cuya estabilidad fue arrasada por los sublevados. Más de 100.000 de ellos, fusilados y olvidados en su propio país hasta la vuelta de lo democracia, siguen sin enterrar, en cunetas, tapias o fosas comunes, haciendo de España el segundo país con más desaparecidos del mundo tras Camboya.

“A ellos se les olvida que fueron los causantes de esa guerra y que, en el caso de Jerez, esa guerra no existió, aquí sólo hubo represión en su estado más puro, con casi 600 víctimas ya identificadas con nombre y apellido, con miles de represaliados”, enuncia en un manifiesto José Ruiz Mata, que participa por la Plataforma de Memoria Democrática de Jerez en el acto de recuerdo del fatídico 18 de julio, que se torna de especial transcedencia en este enclave.

Junto a un campo de fútbol de barrio y un parque infantil, un terreno ajardinado esconde decenas o centenares de restos de represaliados por el franquismo, que fueron apilados en lo que era el antiguo cementerio de Santo Domingo. Aquí, en lo que ahora se llama Parque Scout, se ajusticiaron a numerosos jerezanos que esperan la intervención de las instituciones públicas, que ya han pasado el georadar y son conscientes de que aquí hay restos de fusilados por los sublevados.

La concentración en el Parque Scout de este jueves 18 de julio. FOTO: SEBASTIÁN CHILLA.

Entre ellas se encuentra el último alcalde republicano, de Izquierda Republicana, Antonio Miguel Oliver Villanueva, que entregó las llaves de la ciudad a los golpistas para evitar un derramamiento de sangre. “La respuesta a su loable gesto fue su fusilamiento días después por orden de Arizón. Este militar , fascista y asesino, aún tiene una lápida laudatoria en el cementerio de la ciudad en la que se da cuenta de sus lamentables éxitos”, afirma uno de los portavoces de los memorialistas.

“Luchemos, porque si nosotros no peleamos, nadie, y menos este gobierno de derechas que manda en Andalucía, va a reivindicar la memoria de tantas víctimas de la intolerancia y fascismo”, concluye, haciendo un alegato a la justicia, y a que este episodio histórico reciente de España sea estudiado en las escuelas para que los jóvenes conozcan su propia historia. A su lado, le acompaña la Asociación de Familiares y Amigos por la Recuperación de la Memoria Histórica de Jerez y Comarca, con su portavoz, Amaro de la Calle, quien hace lo propio y en honor a la verdad, la justicia y la reparación, los tres pilares sobre los que se sustenta las reivindicaciones memorialistas, se hace eco de las reivindicaciones de los familiares y víctimas de la atroz represión en Jerez.

No remuevas la herida
Llora siempre en silencio
No levantes rencores que este pueblo
es tan pequeño
Eran otros tiempos
Calla
Pero ahora yo logro oírte cantar
Si no curas la herida duele, supura, no
guarda paz

Uno de los momentos del acto en homenaje a las víctimas del 18 de julio. FOTO: SEBASTIÁN CHILLA.

Acto seguido, otro colectivo memorialista de reciente formación, el Grupo de Memorialistas de Jerez, habla en palabra de Cristóbal Orellana, reconocido investigador sobre la memoria histórica en la ciudad. En su boca, numerosas reivindicaciones que la asociación hace llegar en una fecha tan señalada como esta para hacer una “política local de memoria histórica que de verdad, no de boquilla, genere resultados concretos que nos hagan avanzar en este terreno”.

Así, el colectivo reclama prospecciones arqueológicas, muestras de ADN, programas educativos, radiotelevisivos, un Consejo Local de la Memoria Histórica, la derogación de las distinciones honoríficas a personalidades del franquismo como Manuel Fraga o que el municipio se adhiera a la querella argentina. En desagravio al comandante golpista, Salvador Arizón, incluso la recuperación de su casa, o la declaración del “campo de concentración” de Vicos como lugar de memoria histórica de Andalucía. Toda una serie de reivindicaciones a favor de “la libertad, la humanidad y los derechos humanos de todas y de todos” frente al tiempo presente, de “nuevos racismos y xenofobias asesinas de seres humanos inocentes“. Esta última declaración no podía ser más acertada: la compañía de la Caravana Abriendo Fronteras, lo dice todo.

Decenas de activistas y migrantes acompañan en esta ocasión a los memorialistas. La caravana, que estuvo este jueves en Jerez y concentró a unas 300 de personas en la ciudad como parada de su recorrido de la Frontera Sur, reivindica los derechos de las personas migrantes para que no sigan cayendo en el olvido y en esa gran fosa común que es el Estrecho y el Mediterráneo. En su nombre y tras la ofrenda floral en recordatorio de las víctimas y una lectura de poemas, un miembro de la Carovane Migranti de Italia, Mario Vergara, agradece la ayuda para desenterrar a sus familiares. “Los muertos tienen mucho que contar, por eso al poder le interesa el olvido”, afirma entre aplausos y gritos de “verdad, justicia y reparación”.

Junto a él, Ana Enamorado, una hondureña cuya historia se acerca a la jornada con singularidad. A ella quisieron entregarle las cenizas de su hijo desaparecido sin que hubiese pruebas forenses que lo sustentaran, una mentira que ha sucedido con más de 1.500 desaparecidos en el estado mexicano de Jalisco. Su testimonio llega a Jerez sobre una fosa común en la que yacen probablemente centenares de cuerpos cuyos familiares nunca pudieron dar sepultura.

La ‘performance’ realizada por la Caravana Abriendo Fronteras. FOTO: SEBASTIÁN CHILLA.

Con una cinta de las que se suelen utilizar para las obras, y con mucha imaginación y originalidad, los integrantes de la caravana se concentraron en círculo para hacer partícipes de una performance a todos los que acudieron a la cita. Sentados en la tierra y en el césped de este simbólico Parque Scout, la lectura de frases en honor a las víctimas del franquismo, son leídas en árabe, italiano y español por varios de sus miembros.

Unos zapatos, atados en la cinta, lo dicen todo. Esta va abriéndose y va integrando a casi todos los presentes, como un cordón o una cuerda que los une. La unión es total, y la jornada se torna emotiva. Entre consignas reivindicativas, el himno de Riego y aplausos, hace aparición el Bella Ciao. La canción de los partisanos antifascistas italianos es cantada por activistas de diferentes sensibilidades y venidos de diferentes partes del mundo. Jerez le canta a la memoria.

 

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