Feminismo

Aurora Böhl de Faber, la gaditana que salvó el legado vinatero de Osborne en el siglo XIX

La profesora e investigadora jerezana Lola Lozano saca a la luz la historia de mujeres que estuvieron al frente de bodegas del Marco de Jerez desde la ocupación francesa hasta el franquismo

La conocen por ser la hija, hermana o mujer de. Todo su entorno es famoso, muy conocido en Cádiz y a nivel nacional. Pero ella, Aurora Böhl de Faber y Ruiz de Larrea (Cádiz, 1799) tan solo había sido incluida en las páginas de historia por engendrar al heredero de la casa Osborne. Hasta ahora, cuando la profesora e investigadora Lola Lozano (Jerez, 1962) ha logrado sacar su hilo de vida desde el más absoluto olvido.

En la página de la Fundación Osborne ni aparece. En el apartado de patrimonio histórico solo recogen documentos firmados por hombres, en concreto, por sus hijos: Juan Nicolás Osborne y Tomás Osborne. Pero según la investigadora jerezana, de no ser por Aurora, el legado vinatero de Osborne posiblemente hoy no existiría. 

“Lo que ha trascendido, según la historia que cuentan, es que pasa de su marido, Thomas Osborne, a su hijo, Tomás Osborne, que aún era muy joven, tendría unos 18 años.  Y claro, relatan que necesitó la ayuda de un gerente, de un familiar: Francisco Morgan. Pero pienso que debió ser la propia Aurora quien lo puso como gerente —como un segundo al mando—, ya que era su yerno, el marido de una de sus tres hijas”, explica Lozano. Sin embargo, “fue Aurora Böhl de Faber la que, en mi opinión, salvó el legado de su marido para sus hijos y sus descendientes“.

La docente Lola Lozano durante la entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

La jerezana, profesora de Historia Contemporánea de la Universidad de Cádiz (UCA), lleva investigando la huella de las mujeres bodegueras del Marco de Jerez desde 2017. Y hace nueve años que publicó la biografía de Pilar Aranda (bodeguera a partir de 1946) en un libro colectivo sobre bodegueros históricos de la zona.

Sus investigaciones vienen impulsadas desde el grupo de Estudios Históricos Esteban Boutelou —perteneciente a la UCA y a la Junta de Andalucía—, del cual forma parte. Y si bien hace una década, cuando narró la vida de Pilar Aranda, pensaba que se trataba de una excepción dentro del sector del vino: un mundo gobernado por hombres; ve que no estaba en lo cierto una vez que empieza a buscar más figuras femeninas históricas del Marco.

Da con los primeros nombres a través de libros de otros autores, de sus propias investigaciones anteriores y mediante la búsqueda en archivos y otros ámbitos documentales. Hasta la fecha, ha presentado un primer avance de su estudio en el libro Mujeres emprendedoras entre los siglos XVI y XIX (Madrid, 2017), y el pasado martes habló de diez de ellas en su conferencia Mujeres bodegueras: la huella olvidada. Pero destaca que ha encontrado más de 40 bodegueras repartidas por todo el Marco de Jerez; disminuyendo su presencia a medida que pasan las décadas.

“Tengo la idea de que el siglo XX fue más duro para las mujeres que el siglo XIX, donde muchas mujeres pudieron hacerse cargo de sus empresas y no sufrieron, parece, rechazo social. La sociedad –pienso— se fue conservadurizando y fue relegando a la mujer, más aun, al papel tradicional de ama de casa, madre y esposa. Y eso, con el franquismo, llegó a su máxima expresión”, señala.

Lola Lozano durante su conferencia ‘Mujeres bodegueras: la huella olvidada’, en el Consejo Regulador. FOTO: MANU GARCÍA.

Durante su ponencia, Lola Lozano habla  sobre Teresa Rizo y Velasco (Cádiz, 1739), quien estuvo al frente de la empresa bodeguera creada por su marido al menos entre 1799 y 1818; de Gertrudis Viñalet Menchaca que emparentó con el clan bodeguero de los Lacoste y tomó las riendas del negocio familiar entre los años de la ocupación francesa y 1818; Gertrudis Labara de Lamadrid (1769), quien dirige también una importante firma exportadora en el Jerez de comienzos del XIX. Y así, fue recorriendo otras bodegueras hasta llegar a Pilar Plá, actual propietaria de la bodega El Maestro Sierra, que no por tocarle una época más avanzada se libró de las dificultades de ser mujer en un mundo de hombres.”

Todas comparten que son de familias acomodadas y que cogen las riendas de los negocios al enviudar, y es que la gran mayoría contrae nupcias con hombres mucho mayores que ellas. Todas las historias guardan peculiaridades, pero el caso de Aurora Böhl de Faber es uno de los más llamativos.

Nace en Cádiz, en 1799, a raíz del matrimonio entre Juan Nicolás Böhl de Faber, comerciante y cónsul alemán de Cádiz, y Frasquita Larrea, famosa al ser la anfitriona de una de las dos tertulias políticas (la del sector conservador) que se celebraban en la capital gaditana durante la creación de Las Cortes. “Su madre fue una mujer con poderío, con mucha personalidad”, incide. Sus padres, famosos en la ciudad, eran también amantes de la cultura y la literatura. Ambos eran escritores, de ahí que su hija Cecilia Böhl de Faber, hermana de Aurora, se convirtiera también en escritora. Eso sí, bajo un pseudónimo masculino: el famoso Fernán Caballero. 

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Pilar Plá, propietaria de la bodega El Maestro Sierra, posando en Tabanco El Pasaje. FOTO: JUAN CARLOS TORO.

Al parecer, su padre, Juan Nicolás Böhl de Faber, señor de Görslow (Hamburgo), fue el apoderado general de la compañía vinatera Duff Gordon, de la que también era socio su marido. Cuando Nicolás falleció, en 1836, Thomas Osborne se hizo cargo de la dirección de la empresa hasta su muerte en 1854. A partir de este momento, la relación de la familia Osborne con Duff Gordon podría haber finalizado, pero fue decisión de Aurora mantener el vínculo comercial con ellos.

“Cuando muere Thomas Osborne, Aurora podía haber recogido el dinero que le correspondía fruto de la liquidación de esa compañía. Se planteó invertir en otro negocio, pero se lo piensa, y se dice a sí misma que en la época no hay negocio más lucrativo en la zona que el vinatero. Así que decidió volver a constituir la compañía con Duff Gordon“, empresa que no se funda como Bodegas Osborne hasta 1890. “Sabemos que fue así por un documento notarial de 1855 donde ella expresa que ha estado pensando detenidamente en invertir en otros negocios, pero que no había negocio más rentable que el vino“, destaca Lozano.

Finalmente, Lozano concluye que “en la historia hubo mujeres bodegueras en el Marco de Jerez, muchas más de las que podíamos imaginar”. Y en su opinión, “es de justicia que las saquemos a la luz para conocer el papel que tuvieron estas mujeres en el sector y en el mundo de los negocios“. “Hay muchas más mujeres en el mundo de los negocios de las que imaginamos, no son excepciones. Somos grandes desconocedores de la actividad de las mujeres en el tejido empresarial”, valora, al tiempo en que adelanta que se trata de una investigación que “todavía está en marcha y que termina sin duda en un libro”.

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