Gastrovoz

Todo el sabor de la tierra de Cádiz y la historia del Bajo Guadalquivir caben en Ca’ Moña

La aventura empresarial de la joven trebujenera Elisabeth Ramírez, "un culo inquieto", unifica productos gastronómicos y enológicos artesanos con experiencias turísticas por el Bajo Guadalquivir

Unos 7.000 habitantes, cerros de viñas de tierra albariza junto a campiña y marismas bañadas en seis kilómetros por el río Guadalquivir. Tierra de mostos, garbanzos como conejos, angulas, silos de la Edad del Bronce, antepasados fenicios, latinos, árabes y castellanos. Un paisaje donde Steven Spielberg descubrió El imperio del sol antes de rodar allí mismo su emblemática película. Todo eso es Trebujena. Y también la casa de la Moña. Más de un siglo después, Elisabeth Ramírez, la tataranieta de María la Moña, como conocían en el pueblo a aquella niña que llevaba modernos lazos de seda en el pelo, ha aunado todos los siglos de historia de este singular enclave del Bajo Guadalquivir con todos los sabores que ofrecen los productos alimentarios y vínicolas de la provincia gaditana.

El resultado es una tienda degustación cuyo nombre, Ca’ Moña, rinde homenaje a su tatarabuela y que ha empezado a conquistar localidades cercanas como Sanlúcar y a despuntar por internet. “Quería hacer un homenaje a esas mujeres tan modernas de aquel entonces que no tuvieron la oportunidad de desarrollarse con la libertad con la que yo me siento, y de ahí le puse Ca’ Moña por todo ese concepto que envuelve mujer, cultura, volver a la esencia y a lo natural, tanto de tierra como de servicios”, cuenta la gerente trebujenera, acerca de una aventura que “le lleva a la esencia, con un rincón de soñadores donde intentamos rescatar lo más auténtico de este mundo”.

A punto de cumplir tres años, el proyecto prima al pequeño producto y al producto de proximidad, artesano y con certificado ecológico. Además, cuenta con una comunidad de experiencias gastronómicas y enológicas (desde catas hasta rutas a caballo) en el Bajo Guadalquivir al unir a diferentes agentes turísticos de la localidad, como son el centro ecuestre Sol del Guadalquivir, y las dos cooperativas de vino Virgen de Palomares y Albariza. “Hemos abierto otra tienda en Sanlúcar con la misma filosofía, concepto e idea de unir la gastronomía con los recursos endógenos del territorio del Bajo Guadalquivir y lo que es su parte cultural”, explica la promotora de un negocio, quien a sus 33 años cuenta con una larga experiencia académica y práctica en el mundo del turismo sostenible.

Después de estudiar Turismo y Publicidad y Relaciones Públicas, se marchó a Francia, ganó una beca de la Unión Europea que la introdujo en el mundo del ecoturismo, hizo un máster de Turismo durante año en Marruecos, un curso de auditoria interna de gestión de calidad en la Mancomunidad del Bajo Guadalquivir… “y me quedé sin un duro”. Entonces, se le ocurrió montar un puesto de montaditos durante el Trebufestival —un festival de arte callejero en su pueblo—, pero no cualquier puesto de bocadillos. “Uní el arte callejero con la gastronomía, ya que el puesto estaba hecho con los cajones que antiguamente se podían coger de las piezas de la fábrica de Airbus en Puerto Real, y los forramos con noticias de interés cultural, dando caña al sentido social, criticando el poco impulso que hay hacia la cultura”. Ese fin de semana en el Trebufestival vendió 2.300 montaditos “y con eso me fui a Ibiza”. Pero no de vacaciones, “con una mano delante y otra detrás; empecé a buscar curro, y encontré trabajo en un centro de arte contemporáneo, y ahí estuve seis años”.

Cádiz en una caja, uno de los productos estrellas de Ca’ Moña. FOTO: MANU GARCÍA

“Con mi culo inquieto —abunda—, siempre pensando en el Bajo Guadalquivir, me volví en 2015 y en 2016 monté el Ca’ Moña. Un concepto muy bonito, muy romántico. Al principio, la gente miraba la tienda y entraba asustada. Era raro en un pueblo de 7.000 habitantes una tienda gourmet especializada en productos de la tierra de Cádiz“, recuerda. Nada que ver con lo que es hoy la tienda y el concepto. “Se ha ido entendiendo, tenemos página web, compramos el dominio productoscadiz.com y experienciasgourmet.es, y ahí estamos sobre todo haciendo lo que más me gusta, que es desarrollar la gastronomía y el ecoturismo en el Bajo Guadalquivir, y una forma de sentir y de consumir servicios sostenibles”.

Con más de 60 proveedores de la tierra gaditana y un catálogo de 165 productos, el negocio online “cada vez va a más”. Una de las propuestas más exitosas lleva por nombre Cádiz en una caja, surtidos de los productos que vende ideales para regalo. “En abril pasado abrimos este año la web la tienda online y podemos decir que el 30% del consumo es por web y el 70% es de gente que viene directamente a las tiendas de Trebujena o Sanlúcar”. En ambas tiendas, diseñadas con madera, forja y cerámica, todos sus productos se pueden degustar previamente, sobre todo para conocer los productos. “Tengo un tartar de algas de la Bahía de Cádiz que, si no te lo doy a probar, eso no se te ocurre comprarlo. Es una manera de dar salida a los productos, creando conciencia y educación, que es lo que muchas veces falta”, explica la emprendedora trebujenera.

Interior de la tienda degustación de Trebujena. FOTO: MANU GARCÍA

Ca’ Moña no es una tienda de productos ecológicos, sino artesanos. “Miramos la producción y la trazabilidad, no el certificado ecológico, sino qué materiales, qué ingredientes… ecológico hay de todo; el otro día nos llegó un jamón denominación cien por cien ibérico de los Pedroches, cerdito puro, y en la etiqueta ponía que llevaba azúcar, cuando lo leí llamé al productor, le pregunté y, claro, es que el azúcar lo genera el propio cerdo, hay muchas empresas que omiten eso, pero en este caso se autoexigen poner toda la trazabilidad. Hay tanta mentira con los productos eco…”.

Entre las artesanías que puedan adquirirse la mayoría de los multipremiados quesos de la Sierra gaditana, los salazones de la Janda, mieles de azahar del Rancho Cortesano, sales ecológicas, regañás de Medina Sidonia… y hasta una cerveza artesana propia. “Nos la fabrica Blanca y Verde, una cervecera artesana de Chiclana, hicimos 5.000 litros y la hemos envasado con el nombre de Ca’ Moña Trebujena; en las dos tiendas tenemos tirador, una lager con gustos tropicales que está saliendo muy bien”, descubre Elisabeth Ramírez. Una enamorada de su tierra y de toda su historia milenaria que no oculta que “Cádiz se está poniendo de moda”, señalando a la gastronomía como una de las grandes culpables de esa eclosión. “Se está dando a conocer mucho a través de la gastronomía, tenemos unos cocineros fascinantes, desde Ángel León hasta Juanlu Fernández y Antonio de El Campero. Esa insistencia por primar el producto local creo que ha sido lo que ha dado prestigio y privilegio a la gastronomía gaditana”. Y lo que queda.

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