Opinión

Ciudadanos miente: los comunistas españoles fueron pioneros en defender los derechos LGTB

Lejos de que estuvieran en contra de la libertad sexual, como afirma la formación naranja, la realidad es que el Partido Comunista dio cobertura legal y apoyo logístico a las primeras manifestaciones

Ciudadanos y PP han emprendido una guerra particular contra el Orgullo LGTB, manifestación de donde han sido excluidas ambas formaciones políticas por negarse a firmar el manifiesto de Cogam, la entidad organizadora de la marcha madrileña por la libertad sexual, que en su primer punto pide que los partidos que quieran participar en la cabecera deben comprometerse a no pactar con fuerzas de extrema derecha como Vox.

De esto modo, PP y Ciudadanos han quedado excluidos de una manifestación en la que la formación naranja sí ha participado en años anteriores, con carroza incluida, y que le ha servido para venderse como un partido moderno y progresista por su apoyo a la población LGTB.

En su furia contra los organizadores del Orgullo, Ciudadanos ha emprendido una campaña contra las asociaciones LGTB con argumentos que sitúan al Partido Comunista de España al nivel de Vox, como enemigos de los derechos de las personas homosexuales, bisexuales y transexuales.

“En la Rusia comunista la sodomía era un delito con pena de cinco años a trabajos forzados. El Che quería internar a los homosexuales en campos de trabajo, “los haría hombres”. A Gil de Biedma le fue denegada la afiliación al Partido Comunista por gay. El Partido  Comunista sí está invitado al Orgullo”, afirma en un tuit Guillermo Díaz, diputado de Ciudadanos en el Congreso por Málaga.

Lejos de que los comunistas españoles estén en contra de los derechos LGTB, la realidad es que el Partido Comunista dio cobertura legal y apoyo logístico a las primeras manifestaciones celebradas en 1977, en Barcelona, y en 1978 en ciudades como Sevilla, Madrid, Valencia o Bilbao. El primer mitin a favor de la libertad sexual que se celebra en Sevilla en junio de 1978 tiene lugar justamente en la sede de Comisiones Obreras, el sindicato de los comunistas españoles.

En febrero de 1978, el PCE, de la mano de su diputado Ramón Tamanes, se convierte en el primer partido político español que registra en el Congreso de los Diputados una iniciativa para sacar la homosexualidad del Código Penal. Desgraciadamente, la homosexualidad no deja de ser delito hasta diciembre, lo que tiene como consecuencia que las personas homosexuales y transexuales salgan de las prisiones españolas un año y medio más tarde que los presos políticos y que voten la Constitución en referéndum todavía siendo considerados enfermos para la psiquiatría y delincuentes para el Estado.

En 1983, la ley de escándalo público que fue, junto con la de Peligrosidad y Rehabilitación Social, una de las normas por las que detenían a las personas LGTB durante el franquismo, es modificada por el Gobierno, pero no en el ámbito que afectaba, sobre todo, a las mujeres transexuales, que fueron detenidas por andar ‘de manera provocativa’ bien entrados en democracia.

El delito de escándalo público sale del Código Penal en 1989 porque, nuevamente, un diputado comunista, entonces ya perteneciente al grupo parlamentario de Izquierda Unida, lo promueve en el Congreso. El diputado que impulsó esta medida, que fue el último escollo para que las personas LGTB pudieran andar libres por las calles sin miedo a ser detenidas por su indumentaria o ademanes, fue el histórico comunista Nicolás Sartorius.

Otra vez, en 1994, Izquierda Unida se convierte en el primer partido político español en constituir en su seno un grupo sectorial de defensa de los derechos humanos de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales. El Área de Libertad de Expresión Afectivo-Sexual (Aleas) se convierte en un vivero de ideas y argumentos a favor de un horizonte de igualdad para este colectivo, tanto hacia fuera de la organización política como hacia dentro.

Primera iniciativa a favor del matrimonio

Finalmente, en 2002, la diputada de IU y reconocida feminista Marisa Castro registra la primera propuesta de ley de matrimonio igualitario, que decae por los votos en contra de la mayoría absoluta del PP de José María Aznar y de CiU.

“Hay gais y lesbianas que se sientan a la derecha y a la izquierda de la Cámara, y es una vergüenza que alguno de ellos tenga que votar en contra de sus propios derechos. Estoy segura de que si se diera libertad de voto, esta propuesta saldría adelante”, dijo la diputada Marisa Castro al defender la que fue la primera iniciativa en presentarse en el Congreso en defensa del matrimonio igualitario.

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Comentarios

  1. El día del orgullo gay, aunque se celebra en Madrid, es una convocatoria internacional y, por eso, acuden miles de extranjeros a Madrid. Introducir elementos de la disputa política autonómica y municipal madrileña (ni siquiera nacional) como excusa para marginar de esos actos a PP y Cs es una incoherencia que demuestra que los organizadores, que siempre han estado al servicio de determinados intereses políticos (y económicos) muy concretos, prefieren excluir a las personas lgtbi votantes o militantes de PP y de Cs para apoyar esos intereses políticos espurios antes que preservar la transversalidad política del movimiento.
    El comunismo siempre fue radicalmente opuesto a la homosexualidad, que consideraba una amenaza para la sociedad proletaria y un vivero de disidentes antirrevolucionarios y de espías. Así, la homosexualidad estuvo penada con fuertes condenas de cárcel y de campos de concentración en la URSS (hoy día la Rusia de Putin sigue siendo radicalmente antihomosexual y contraria a la ideología de género), y hoy lo sigue estando en China, en Corea del Norte y en Cuba, todos ellos tan gratos a Podemos y a IU. El PCE fue, como buen partido estalinista, antihomosexual; fue en el tardofranquismo cuando, con el inicio del declive de la URSS y la aparición de eurocomunismo con el que se alineó, empezó a favorecer a los movimientos pacifista, ecologista y homosexual, dentro de la estrategia soviética de tratar de debilitar a las sociedades occidentales en el marco de la guerra fría; posteriormente, tras la caída de la URSS y de todo el bloque soviético, el comunismo quedó completamente desarbolado y desprestigiado política e intelectualmente, el PCE desapareció por la vía de disolverse en IU, esa amalgama de movimientos sociales variopintos que compusieron la actual izquierda indefinida cuyo último pasajero es Podemos, y que siguen utilizando al movimiento homosexual como una herramienta en su confrontación política contra el PP y, ahora también, contra Cs y VOX. Además, la homosexualidad también está castigada con la pena de muerte (o largas condenas de cárcel y torturas) en los países árabes, singularmente en Irán, también muy gratos para Podemos e IU. Dado que ese día del orgullo gay es una celebración de alcance internacional, si los organizadores quieren vetar a quienes apoyan o son hermanos ideológicos de las fuerzas políticas supuestamente contrarias a la homosexualidad, ese veto, por coherencia, debería alcanzar a todos quienes apoyan o simpatizan con regímenes políticos que persiguen, encarcelan y ejecutan públicamente a los homosexuales; y ahí entran de lleno Podemos e IU. Inclusive más; esa coherencia debería llevarles a vetar la presencia en el día del orgullo gay de cualquier católico, pues la Iglesia Católica considera la homosexualidad como un pecado mortal gravísimo (otra cosa es que el Vaticano esté plagado de sodomitas). Vamos, que si fueran coherentes los organizadores del evento ese, el día del orgullo gay pincharía en asistencia de público con tantos vetos como habría que hacer y dejaría de ser el negocio tan rentable en el que realmente ha quedado reducido (como siempre, el sistema digiere y metaboliza todo).
    Decir que solo el extinto PCE o sus sucesores (descafeinados) actuales son los verdaderos defensores de los homosexuales porque promovieron las primeras iniciativas legislativas en los primeros años de la Transición democrática es omitir que las bases jurídicas que permitieron esas iniciativas son las que están en los derechos fundamentales de nuestra Constitución, que fue obra de todas las fuerzas políticas relevantes de aquellos años, para el fin torticero de pretender monopolizar políticamente ese movimiento, hacerlo cautivo. Es tan torticero y falto de rigor intelectual como pretender adjudicar el monopolio de la defensa de la libertad al Partido Republicano de USA por el hecho histórico de que fue fundado por Abraham Lincoln y el Partido Demócrata de entonces se alineó con el bando sudista y esclavista de la Confederación durante la guerra civil americana.
    Una precisión final. En la entrada del campo concentración cubano para homosexuales figura la leyenda “El trabajo os hará hombres”, como remedo de la leyenda que figuraba en la entrada del campo de exterminio de Auschwitz, que decía “El trabajo os hará libres”.

      1. En Camagüey, a casi 600 km de La Habana. Y sí, en la entrada del campo destacaba un cartel con la frase “El trabajo los hará hombres”. Que no puede evitar recordar el famoso e infame “Arbeit macht frei” que aparecía en los campos nazis (“El trabajo los hará libres”).

        1. El primero estuvo en la península de Guanahacabibes. Hubo bastantes campos de trabajo para la “reeducación” y se llamaban eufemísticamente UMAP (Unidades Militares de Ayuda a la Producción), adonde enviaban a aquellos homosexuales que no tuvieran que ser ingresados directamente en la cárcel (más propiamente mazmorras) del régimen castrista por haber cometido delitos contra la “moral revolucionaria”.

        1. Efectivamente, Guantánamo, además de base militar de los “marines” de USA, viene funcionando desde el 11-S como un campo de concentración de reos de terrorismo yihadista (no de homosexuales) sometidos a torturas y sin haber sido juzgados contraviniendo los más elementales derechos humanos. Pero traer ese campo de Guantánamo, tan condenable, aquí, aparte de mezclar churras con merinas porque no es el objeto del debate planteado por el autor, no justifica en nada el pasado de los campos de concentración castristas para homosexuales (si es lo que pretende insinuar) que yo mencioné en mi primer comentario, pues sí guardan toda la relación con el tema planteado por el autor.

  2. Creo que aquí hay mucho listillo que atribuye al comunismo un aura de homofobia y ni siquiera tenen en cuenta el contexto. Critican a Cuba por medidas homófobas en los años 60, pero no caen en que en esos tiempos la homosexualidad era un tabú inmoral en casi cualquier país. En EEUU los trataban en electrochoques, en España los tiraban del campanario, y los superpensadores liberales, muy gallitos ellos con estas intentonas de alejar el socialismo de las trabajadoras, se quieren abanderar de luchas originariamente populares para vaciarlas de contenido, para que a lo máximo que aspire el colectivo LGTBIA+ sea a unas rebajas en un hotelucho de Tel-Aviv. Los países socialistas en el pasado, no estaban exentos de homofobia, y en algunos casos hasta de machismo, pero de ahí a aprovechar estos errores e intentar hacer que sean inherentes al comunismo, y no a la moral tradicionalista de aquella época es cínico, y no sois más que una mancha de cobardes y calumniadores. ¿Por qué no habláis de la despenalización de la homosexualidad en la RDA? ¿Por qué no habláis de cómo el gobierno chino está luchando por concienciar a las personas de que la homosexualidad es una orientación que merece las mismas oportunidades legales? ¿Por qué no habláis del enorme progreso que se está consigiendo en Cuba en cuanto a las diversidades sexuales? ¿Por qué no habláis de que la Constitución cubana ha sido la primera en incluir a las personas del mismo sexo en el matrimonio? Pues muy sencillo, porque se trata de minar la imagen actual del socialismo, de magnificar sus errores y de disminuir un presente en el que la enorme mayoría de organizaciones revolucionarias no tienen ningún problema grave con el colectivo LGTBIAQ+. Idse a pactar con VOX, mancha de impresentables, demostrad a los gays que sólo os importa empuñar banderitas de arcoíris mientras dais puñaladas por la espalda.

    1. La despenalización de las relaciones homosexuales en Cuba no se produjo hasta 1997 y hasta 2013 el Partido Comunista de Cuba no recogió en sus estatutos la obligación de enfrentarse a los prejuicios y discriminaciones por razón de la orientación sexual. Pese a ello, el artículo 36 de la Constitución de Cuba dice que “El matrimonio es la unión voluntariamente concertada de un hombre y una mujer con aptitud legal para ello, a fin de hacer vida en común”, dejando excluidas a las parejas del mismo sexo (es decir, que está usted en un error), cosa que no dice la mucho más laxa literalidad del artículo 32 de la Constitución española, que ha permitido la regulación legal del matrimonio homosexual, como es evidente; así, en Cuba no existe el matrimonio homosexual ni la familia homoparental, aunque se está trabajando para que exista algún tipo de unión civil en el futuro, cosa que no deja de ser un mero voluntarismo. Si bien la discriminación laboral por orientación sexual está prohibida en Cuba por ley desde fecha tan tardía como 2013, la ley cubana de igualdad de oportunidades no cubre la orientación sexual ni tampoco otros sectores como la vivienda, la educación o las instalaciones públicas. Así, la homofobia castrista no es un fenómeno limitado a los años sesenta del pasado siglo, sino que pervive, aunque más atemperada y disimulada, en la actualidad. Todos los regímenes comunistas son sistémicamente homofóbicos (no es algo anecdótico ni temporal), como es muy fácil comprobar porque está muy documentado, y eso no se puede tratar de “disculpar” o “compensar” con la homofobia pasada (y nunca tan represiva) de las sociedades occidentales y que hoy día está erradicada de sus sistemas políticos, penales y sociales, sin perjuicio de que haya episodios de agresiones o discriminaciones contra los homosexuales que está considerados como delitos y perseguidos en todos los Estados de Occidente. Podemos hablar de Cuba y de China todo lo que usted quiera; pero, sinceramente, creo que eso no ayudaría en nada, más bien todo lo contrario, a la defensa de su indefendible tesis. No se trata de minar la imagen del comunismo, cosa innecesaria, sino de exponer los hechos tal y como son; el comunismo ya tiene su imagen muy minada desde hace décadas, es un sistema criminal y fracasado. Se trata de que esos hechos ponen de manifiesto la flagrante contradicción discursiva en la que incurren los organizadores del día del orgullo gay para tratar de justificar su veto a un partido democrático como Cs con pretextos peregrinos de política regional y municipal madrileña.

  3. Recordando mis viejas lecturas comunistas, por aquel entonces leíamos algo.
    Hekma, Oosterhuis y Steakley, Marx y Engels veían cualquier forma de sexualidad fuera del matrimonio heterosexual monógamo como una forma de degeneración, fomentada por el capitalismo, que podía ser curada con el socialismo. De acuerdo con Engels, los principios morales naturales florecerían en el futuro socialista, cuando la monogamia heterosexual finalmente se convierta en realidad también para el hombre, en lugar de la decadencia y los homosexuales simplemente desaparecerían

    Pero hay más

    “Exterminad a los homosexuales y el fascismo desaparecerá”.
    Gorki Humanismo Proletario

    “El origen de la homosexualidad está conectado a las circunstancias sociales cotidianas; para la gran mayoría de las personas que se dedican a la homosexualidad, tales perversiones se interrumpen en cuanto se encuentran en un ambiente social favorable. En la sociedad soviética, con sus costumbres sanas, la homosexualidad es vista como una perversión sexual y es considerada vergonzosa y criminal. La legislación penal soviética considera la homosexualidad punible, con excepción de aquellos casos en los que sea manifestación de un profundo desorden psíquico”
    Enciclopedia Soviética 1952

    “La homosexualidad es un vicio burgués y una perversión fascista”
    Iosef Stalin

    Y todavía hay más, mucho, mucho, mucho más.

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