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El presidente de Ceuta comienza a hartarse y eleva el tono ante el 'carrusel' de ministros que le visita

Vivas se muestra visiblemente enfadado ante "la falta de respuesta" del Gobierno veinte días después de la entrada masiva de migrantes y no descarta que sea para "no molestar al vecino" Marruecos

  • Frío saludo entre el presidente Juan Vivas y la ministra Elma Saiz. -

El presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha elevado el tono contra el Gobierno central coincidiendo con la visita de Elma Saiz, ministra de Migraciones y portavoz del Ejecutivo. En realidad, Vivas y el carrusel de ministros que visita la ciudad norteafricana es como si no hablaran el mismo idioma. Mientras el presidente ceutí lo único que quiere es que vuelva cuanto antes la normalidad a las calles, playas y montes de su ciudad, que los ceutíes recuperen lo que el considera 'su' normalidad, para lo que no ve otra solución que la repatriación de la gran mayoría de los adultos de nacionalidad marroquí (a expensas de lo que ocurra con los menores y los subsaharianos), los ministros en realidad trabajan en mejorar las condiciones de vida de los que quedan, no menos de 10.000 personas que veinte días en precario, tras el asalto, han demostrado que van totalmente en serio en llegar hasta el final con la aventura emprendida en la frontera española el 30 de julio y que no tienen la menor intención de volver a Marruecos.

Precisamente a eso ha ido Saiz a Ceuta, a anunciar la instalación de unas carpas con capacidad para unas 1.500 personas que, en principio, serían los solicitantes de asilo, básicamente los subsaharianos. El Ministerio de Migraciones habría propuesto cuatro posibles ubicaciones para estas carpas, todas ellas rechazadas por el Gobierno de la Ciudad. Por este y otros motivos, la reunión entre Vivas y Saiz ha sido, sin duda, la más dura de las que se han llevado a cabo hasta ahora entre el presidente ceutí y los distintos ministros que se acercan a Ceuta. El caso es que Vivas ha dejado hoy de lado el tono moderado mantenido hasta ahora y ha hablado de tres posibles razones que justifiquen la dejadez del Gobierno –según él – a la hora de afrontar esta crisis. Habló de la posible "ineptitud", también de "irresponsabilidad" y también, y más grave, habló de que también puede ser que no se esté actuando "con la debida firmeza y contundencia para no molestar a Marruecos", a fin de mantener "unas pseudobuenas relaciones". concluyó.

Por primera vez, Vivas ha hablado de "la falta de respuesta adecuada del Gobierno de la Nación a Ceuta", a la vez que afirmó que "estamos en una situación de algo riesgo en lo que respecta a la seguridad ciudadana, el funcionamiento de los servicios, la convivencia y la seguridad nacional", cuestiones que contrastan poderosamente con el tratamiento que los medios de comunicación públicos, que desde el tercer o el cuarto día trataron de vender una normalidad que era evidente que no existía y poco a poco, bajo el paraguas de "crisis migratora", han ido llevando el relato, que partía de un hecho como la violación de una frontera española tras una avalancha de más de 80.000 personas (los habitantes que tiene Ceuta) hacia los distintos problemas del colectivo migrante, buscando una empatía que, desde luego, no dan las primeras encuestas. Por ejemplo, el 77,6% de los votantes del propio PSOE está a favor de que los menores –ojo, los menores... de los adultos ni hablamos– retornen a Marruecos, incluso cambiando el marco legal si fuera necesario (encuesta de Sigma Dos para El Mundo). 

La carta 'marcada' de la península

Todos sabemos que, en condiciones normales, la gran mayoría de estos migrantes acabarían en la penísula: los menores en centros; los subsaharianos con un porcentaje alto del reconocimiento del derecho de asilo... y que los varios miles de marroquíes adultos con una orden de expulsión se 'disolverían' en sus comunidades o emprenderían camino hacia otros países europeos. Pero eso esta vez no es posible. O, al menos, no se puede notar. España está seriamente apercibida por la mayoría de países de la Unión Europea, que ha visto en esta entrada masiva en Ceuta la gota que colma el vaso de una política migratoria que considera errónea –si bien hay que decir que esa no es la opinión de este cronista, que la vincula más con las siempre alambicadas relaciones con Marruecos–, tras la regualarización de más de un millón de migrantes emprendida en 2026. De comenzar el traslado a la península, seguro que más países se sumarían a las restricciones impuestas por Italia, posiblemente lo haría Francia que, de hecho, ya hace controles aleatorios en las fronteras por carretera con España.

Sin esta espita está por ver que solución plantea el Gobierno: desde algún programa de retorno con promesa de ayudas económicas a pedir a Margarita Robles que saque a la Legión –como con toda seguridad piensa el presidente Vivas–, hay un amplio territorio. Una cosa es segura, de establecerse un 'pitufeo' de migrantes hacia la península, ya saben: hoy cien, mañana ninguno, pasado doscientos, como que no se note... el primero que estaría en contra seguro que sería el propio Vivas, que estima que no se puede establecer el precedente de que los asaltantes consigan sus objetivos por lo que eso significaría para Ceuta, por eso él no baraja otra alternativa que no sea la devolución. Y cuanto antes, mejor.

 Por último, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, tal y como estaba anunciado, ha decidido seguir los pasos de su homólogo de Interior, Grande-Marlaska, y no acudir a la comisión del Senado que iba a abordar la crisis de Ceuta. Hay que recordar que esta cámara está controlada por el PP. Margarita Robles también ha anunciado que no acudirá a su cita el miércoles, aunque ha matizado que para prepararse con tiempo su intervención. En cualquier caso, está prevista la comparecencia de los ministros en el Congreso de los Diputados a lo largo de la última semana de agosto.

El presidente de Ceuta, Juan Vivas, ha elevado el tono contra el Gobierno central coincidiendo con la visita de Elma Saiz, ministra de Migraciones y portavoz del Ejecutivo. En realidad, Vivas y el carrusel de ministros que visita la ciudad norteafricana es como si no hablaran el mismo idioma. Mientras el presidente ceutí lo único que quiere es que vuelva cuanto antes la normalidad a las calles, playas y montes de su ciudad, que los ceutíes recuperen lo que el considera 'su' normalidad, para lo que no ve otra solución que la repatriación de la gran mayoría de los adultos de nacionalidad marroquí (a expensas de lo que ocurra con los menores y los subsaharianos), los ministros en realidad trabajan en mejorar las condiciones de vida de los que quedan, no menos de 10.000 personas que veinte días en precario, tras el asalto, han demostrado que van totalmente en serio en llegar hasta el final con la aventura emprendida en la frontera española el 30 de julio y que no tienen la menor intención de volver a Marruecos.

Precisamente a eso ha ido Saiz a Ceuta, a anunciar la instalación de unas carpas con capacidad para unas 1.500 personas que, en principio, serían los solicitantes de asilo, básicamente los subsaharianos. El Ministerio de Migraciones habría propuesto cuatro posibles ubicaciones para estas carpas, todas ellas rechazadas por el Gobierno de la Ciudad. Por este y otros motivos, la reunión entre Vivas y Saiz ha sido, sin duda, la más dura de las que se han llevado a cabo hasta ahora entre el presidente ceutí y los distintos ministros que se acercan a Ceuta. El caso es que Vivas ha dejado hoy de lado el tono moderado mantenido hasta ahora y ha hablado de tres posibles razones que justifiquen la dejadez del Gobierno –según él – a la hora de afrontar esta crisis. Habló de la posible "ineptitud", también de "irresponsabilidad" y también, y más grave, habló de que también puede ser que no se esté actuando "con la debida firmeza y contundencia para no molestar a Marruecos", a fin de mantener "unas pseudobuenas relaciones". concluyó.

Por primera vez, Vivas ha hablado de "la falta de respuesta adecuada del Gobierno de la Nación a Ceuta", a la vez que afirmó que "estamos en una situación de algo riesgo en lo que respecta a la seguridad ciudadana, el funcionamiento de los servicios, la convivencia y la seguridad nacional", cuestiones que contrastan poderosamente con el tratamiento que los medios de comunicación públicos, que desde el tercer o el cuarto día trataron de vender una normalidad que era evidente que no existía y poco a poco, bajo el paraguas de "crisis migratora", han ido llevando el relato, que partía de un hecho como la violación de una frontera española tras una avalancha de más de 80.000 personas (los habitantes que tiene Ceuta) hacia los distintos problemas del colectivo migrante, buscando una empatía que, desde luego, no dan las primeras encuestas. Por ejemplo, el 77,6% de los votantes del propio PSOE está a favor de que los menores –ojo, los menores... de los adultos ni hablamos– retornen a Marruecos, incluso cambiando el marco legal si fuera necesario (encuesta de Sigma Dos para El Mundo). 

La carta 'marcada' de la península

Todos sabemos que, en condiciones normales, la gran mayoría de estos migrantes acabarían en la penísula: los menores en centros; los subsaharianos con un porcentaje alto del reconocimiento del derecho de asilo... y que los varios miles de marroquíes adultos con una orden de expulsión se 'disolverían' en sus comunidades o emprenderían camino hacia otros países europeos. Pero eso esta vez no es posible. O, al menos, no se puede notar. España está seriamente apercibida por la mayoría de países de la Unión Europea, que ha visto en esta entrada masiva en Ceuta la gota que colma el vaso de una política migratoria que considera errónea –si bien hay que decir que esa no es la opinión de este cronista, que la vincula más con las siempre alambicadas relaciones con Marruecos–, tras la regualarización de más de un millón de migrantes emprendida en 2026. De comenzar el traslado a la península, seguro que más países se sumarían a las restricciones impuestas por Italia, posiblemente lo haría Francia que, de hecho, ya hace controles aleatorios en las fronteras por carretera con España.

Sin esta espita está por ver que solución plantea el Gobierno: desde algún programa de retorno con promesa de ayudas económicas a pedir a Margarita Robles que saque a la Legión –como con toda seguridad piensa el presidente Vivas–, hay un amplio territorio. Una cosa es segura, de establecerse un 'pitufeo' de migrantes hacia la península, ya saben: hoy cien, mañana ninguno, pasado doscientos, como que no se note... el primero que estaría en contra seguro que sería el propio Vivas, que estima que no se puede establecer el precedente de que los asaltantes consigan sus objetivos por lo que eso significaría para Ceuta, por eso él no baraja otra alternativa que no sea la devolución. Y cuanto antes, mejor.

 Por último, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, tal y como estaba anunciado, ha decidido seguir los pasos de su homólogo de Interior, Grande-Marlaska, y no acudir a la comisión del Senado que iba a abordar la crisis de Ceuta. Hay que recordar que esta cámara está controlada por el PP. Margarita Robles también ha anunciado que no acudirá a su cita el miércoles, aunque ha matizado que para prepararse con tiempo su intervención. En cualquier caso, está prevista la comparecencia de los ministros en el Congreso de los Diputados a lo largo de la última semana de agosto.

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