Un microclima estable y el particular aroma del vino atraen cada vez a más turistas que buscan escapar del calor, incluso dejando por unas horas las playas de la provincia de Cádiz. Las bodegas de Jerez son hora un inesperado un 'refugio climático' para los turistas en verano. "Aquí hay unos diez grados menos que en la calle", cuentan una de las guías de Bodegas Fundador, mientras explica a un grupo de visitantes la historia de la bodega y de los vinos de la denominación de origen jerezana.
Esta es la bodega más antigua de la ciudad de Jérez, ya que sus orígenes se remontan al 1730, año en que fue fundada por Pedro Domecq. Sus muros rezuman historia: en su interior, encontramos un claustro del siglo XIV que perteneció al convento dominico del Espíritu Santo.
Además, la bodega se ubica junto a la famosa Puerta de Rota, parte de la vieja muralla árabe que rodeaba la ciudad en la Edad Media. Aunque, para muchos, el gran tesoro de esta casa del vino es el jardín que adorna su entrada. Fechado en el año 1823, en este frondoso vergel, registrado en el Catálogo de Patrimonio Histórico de Andalucía, residen aproximadamente cien especies diferentes de plantas y árboles. Cruzando la llamada Cuesta de la Chaparra, en la zona más industrializada de las antiguas Bodegas Domecq, hoy propiedad del magnate filipino Andrew Tan, se encuentra una auténtica joya desconocida del patrimonio bodeguero del Marco. La gran Bodega La Mezquita de Fundador.
Desconocida hasta para muchos jerezanos, esta colosal catedral del vino, una de las mayores del mundo, emula las arcadas del templo cordobés en sus más de 25.000 metros de superficie cubierta. Se construyó en el año 1974, celebrando los cien años de la marca Fundador, y está compuesto por siete naves donde se almacenan 30.000 botas de las especialidades de vinos conocidos de esta empresa.
Un microclima estable y el particular aroma del vino atraen cada vez a más turistas que buscan escapar del calor, incluso dejando por unas horas las playas de la provincia de Cádiz. Las bodegas de Jerez son hora un inesperado un 'refugio climático' para los turistas en verano. "Aquí hay unos diez grados menos que en la calle", cuentan una de las guías de Bodegas Fundador, mientras explica a un grupo de visitantes la historia de la bodega y de los vinos de la denominación de origen jerezana.
Esta es la bodega más antigua de la ciudad de Jérez, ya que sus orígenes se remontan al 1730, año en que fue fundada por Pedro Domecq. Sus muros rezuman historia: en su interior, encontramos un claustro del siglo XIV que perteneció al convento dominico del Espíritu Santo.
Además, la bodega se ubica junto a la famosa Puerta de Rota, parte de la vieja muralla árabe que rodeaba la ciudad en la Edad Media. Aunque, para muchos, el gran tesoro de esta casa del vino es el jardín que adorna su entrada. Fechado en el año 1823, en este frondoso vergel, registrado en el Catálogo de Patrimonio Histórico de Andalucía, residen aproximadamente cien especies diferentes de plantas y árboles. Cruzando la llamada Cuesta de la Chaparra, en la zona más industrializada de las antiguas Bodegas Domecq, hoy propiedad del magnate filipino Andrew Tan, se encuentra una auténtica joya desconocida del patrimonio bodeguero del Marco. La gran Bodega La Mezquita de Fundador.
Desconocida hasta para muchos jerezanos, esta colosal catedral del vino, una de las mayores del mundo, emula las arcadas del templo cordobés en sus más de 25.000 metros de superficie cubierta. Se construyó en el año 1974, celebrando los cien años de la marca Fundador, y está compuesto por siete naves donde se almacenan 30.000 botas de las especialidades de vinos conocidos de esta empresa.
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