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Muere Juan Tamariz a los 83 años, una leyenda de la magia y maestro de generaciones de ilusionistas

Su hija, Ana Tamariz, ha comunicado en sus redes sociales el fallecimiento de su padre en el hospital Clínico San Carlos de Madrid

  • Juan Tamariz junto a su hija Ana Tamariz.

Juan Tamariz (1942), una de las grandes figuras de la magia española y un rostro inconfundible para varias generaciones de espectadores, ha muerto este martes 18 de agosto en Madrid a los 83 años. El ilusionista ha fallecido en el hospital Clínico San Carlos, dejando atrás una trayectoria que convirtió su nombre en sinónimo de cartomagia, humor y espectáculo.

Su hija Ana Tamariz, también ligada profesionalmente a este mundo y directora de La Gran Escuela de Magia Ana Tamariz, ha sido la encargada de comunicar la triste noticia a través de una historia publicada en Instagram. Lo ha hecho con un mensaje cargado de emoción y agradecimiento.

"Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre Juan Tamariz, una persona increíble, muy querida y admirada por todos. Agradecidísima por todo el amor que me dio y por todo el amor a la Magia que nos regaló. Su recuerdo y su inconmensurable obra estarán siempre con nosotros", ha escrito su hija.

Ana Tamariz también ha recordado a quienes acompañaron al ilusionista durante sus últimos momentos. "Gracias a todos los magos, amigos y familiares que le habéis acompañado a lo largo de toda su vida ¡hasta el último día! Mi agradecimiento también a la residencia Ballesol, a los hospitales Clínico y Cruz Roja y a los chicos de las ambulancias, todos con un corazón enorme", han sido sus palabras al respecto.

De un niño fascinado por la magia a campeón mundial

La relación de Juan Tamariz con el ilusionismo comenzó muy pronto. Con 16 años ya había estudiado diferentes libros de teoría y realizado actuaciones ante el público. Intentó entonces ingresar en la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI), aunque la edad mínima establecida era de 20 años y no le permitieron realizar el examen. Finalmente entró en la organización con 18.

También inició estudios de Físicas y pasó por la Escuela de Cine para formarse en dirección, aunque abandonó ambos caminos. La Escuela de Cine terminó siendo cerrada en 1970 por las autoridades franquistas.

En aquellos años conoció a Juan Antón, con quien formó el dúo Los Mancos, llamado así porque cada uno utilizaba una sola mano durante sus números.

Uno de los grandes momentos de su carrera llegó en 1973, cuando obtuvo con honores el Premio Mundial de Cartomagia en el Congreso Mundial de Magia celebrado en París

Don Estrecho y una imagen imposible de olvidar

Su prestigio entre los profesionales fue acompañado por una enorme popularidad entre el gran público. La televisión permitió que su particular forma de hablar, su melena rizada, su dentadura desigual y su manera de entender el humor entrasen en millones de hogares.

Uno de sus personajes más recordados fue Don Estrecho, de Los Tacañones, en el mítico Un, dos, tres… responda otra vez. Después llegarían numerosas apariciones televisivas que terminaron convirtiendo su rostro y su personalidad en parte de la memoria colectiva.

Tamariz combinó durante toda su trayectoria los espectáculos con el estudio y la enseñanza de la magia. Su influencia, por tanto, fue mucho más allá de sus actuaciones ante el público.

Con su muerte desaparece uno de los grandes referentes del ilusionismo español. Un mago que ya forma parte de la memoria de varias generaciones.

Juan Tamariz (1942), una de las grandes figuras de la magia española y un rostro inconfundible para varias generaciones de espectadores, ha muerto este martes 18 de agosto en Madrid a los 83 años. El ilusionista ha fallecido en el hospital Clínico San Carlos, dejando atrás una trayectoria que convirtió su nombre en sinónimo de cartomagia, humor y espectáculo.

Su hija Ana Tamariz, también ligada profesionalmente a este mundo y directora de La Gran Escuela de Magia Ana Tamariz, ha sido la encargada de comunicar la triste noticia a través de una historia publicada en Instagram. Lo ha hecho con un mensaje cargado de emoción y agradecimiento.

"Con inmensa tristeza, hoy me despido de mi padre Juan Tamariz, una persona increíble, muy querida y admirada por todos. Agradecidísima por todo el amor que me dio y por todo el amor a la Magia que nos regaló. Su recuerdo y su inconmensurable obra estarán siempre con nosotros", ha escrito su hija.

Ana Tamariz también ha recordado a quienes acompañaron al ilusionista durante sus últimos momentos. "Gracias a todos los magos, amigos y familiares que le habéis acompañado a lo largo de toda su vida ¡hasta el último día! Mi agradecimiento también a la residencia Ballesol, a los hospitales Clínico y Cruz Roja y a los chicos de las ambulancias, todos con un corazón enorme", han sido sus palabras al respecto.

De un niño fascinado por la magia a campeón mundial

La relación de Juan Tamariz con el ilusionismo comenzó muy pronto. Con 16 años ya había estudiado diferentes libros de teoría y realizado actuaciones ante el público. Intentó entonces ingresar en la Sociedad Española de Ilusionismo (SEI), aunque la edad mínima establecida era de 20 años y no le permitieron realizar el examen. Finalmente entró en la organización con 18.

También inició estudios de Físicas y pasó por la Escuela de Cine para formarse en dirección, aunque abandonó ambos caminos. La Escuela de Cine terminó siendo cerrada en 1970 por las autoridades franquistas.

En aquellos años conoció a Juan Antón, con quien formó el dúo Los Mancos, llamado así porque cada uno utilizaba una sola mano durante sus números.

Uno de los grandes momentos de su carrera llegó en 1973, cuando obtuvo con honores el Premio Mundial de Cartomagia en el Congreso Mundial de Magia celebrado en París

Don Estrecho y una imagen imposible de olvidar

Su prestigio entre los profesionales fue acompañado por una enorme popularidad entre el gran público. La televisión permitió que su particular forma de hablar, su melena rizada, su dentadura desigual y su manera de entender el humor entrasen en millones de hogares.

Uno de sus personajes más recordados fue Don Estrecho, de Los Tacañones, en el mítico Un, dos, tres… responda otra vez. Después llegarían numerosas apariciones televisivas que terminaron convirtiendo su rostro y su personalidad en parte de la memoria colectiva.

Tamariz combinó durante toda su trayectoria los espectáculos con el estudio y la enseñanza de la magia. Su influencia, por tanto, fue mucho más allá de sus actuaciones ante el público.

Con su muerte desaparece uno de los grandes referentes del ilusionismo español. Un mago que ya forma parte de la memoria de varias generaciones.

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