Roedores de cultura

‘El retorno’, un poemario que habla del amor como eje esencial de nuestras vidas

Juan Antonio Mota Navarro presenta en la Fundación Caballero Bonald su primer libro de poemas. Estuvo acompañado por el compositor Pablo Petidier y Josefa Parra.

Juan Antonio Mota Navarro ha desarrollado su vida profesional en los ámbitos de la hostelería y del marketing. Pablo Petidier nos habló de cómo conoció al escritor. Tienen mucho en común, ya que Pablo también se dedica al mundo de la creación, como compositor de música pop. Le gusta crear discos como si fuesen libros, y contar historias. Se conocieron en el sector de la hostelería, trabajando, y pronto empezaron a compartir sus intereses culturales. Así descubrió que Juan Antonio escribía poesía. Según Pablo, El retorno, editado por Editorial Poesía eres tú, es un poemario muy sincero. Huele a mar, a Cádiz… “Es un viaje en el tiempo que te lleva a la infancia y la adolescencia. El lector se va a sentir identificado con lo que lee.” Hay amor, vivencias personales, emociones, esperanza en el futuro… Pablo resaltó el trabajo y la valentía que supone decidirse a publicar lo que uno ha creado y mostrarlo a los demás. Elogió el papel que desempeña la Fundación Caballero Bonald en la difusión de las obras de los nuevos escritores.

Lleva escribiendo desde la adolescencia, nos contó Juan Antonio Mota, y ahora era el momento de crear un libro, sin esperar a la jubilación… A partir de ahí todo fue muy rápido. Tras enviar el manuscrito a cinco editoriales, se sorprendió al recibir varias respuestas positivas. Fue muy importante escuchar que lo que uno escribe merece la pena sacarlo a la luz. El autor habló de su objetivo: “Escribo para mover conciencias.” Desea que sus poemas lleguen a los lectores y transformen vidas, como le ha ocurrido a él mismo con muchas lecturas. Piensa que la poesía es el género que mejor puede cambiar el mundo.

Juan Antonio Mota Navarro junto a Josefa Parra y Pablo Petidier. FOTO: MANU GARCÍA.

Está muy satisfecho con el producto físico final, con la labor que ha realizado la editorial. “Es muy importante la primera imagen que te llega del libro, su tacto, su empaque…” En la portada observamos el faro de La Caleta de Cádiz. El faro es el vigía en la noche. Habita lo oscuro. Ojo de cíclope, con un abrazo tan largo que a nadie desprecia… Aunque el libro no es estrictamente autobiográfico, sí encontramos miradas hacia atrás, hacia la infancia y la adolescencia. Y también hacia el futuro, aunque menos, aclaró el escritor. En ese recorrido aparecen dos temas fundamentales, “el amor como eje esencial de nuestras vidas y la creatividad literaria como ese esfuerzo personal de búsqueda interior de uno mismo”. Con la poesía intenta poner en orden ese laberinto de emociones y contradicciones que todos tenemos.

El retorno está dedicado “a todos, los que no están y a los que intuyo que vendrán”, una referencia a la necesidad de tener presentes nuestras raíces y a las futuras generaciones, a quienes dejamos nuestro legado literario. Trata de la trascendencia que el amor tiene en nuestras vidas, encuentros y desencuentros, noches y deseos. Trata de la adolescencia, de los amigos. En el libro hay mar, sal, barcos, marineros… Hay poemas que reflejan esa sensación de no estar solos, de que hay algo más allá. “Intuyo la presencia de ciertas ausencias en la noche…” Cree el escritor que “en ese más allá está lo mejor de nosotros mismos”. Y que en esa trascendencia el amor es la clave. Así, se plantea el tema de la eternidad. A través de los poemas Juan Antonio va dando saltos temporales.

La presentación de ‘El Retorno’. FOTO: MANU GARCÍA.

“El libro es un viaje personal, un ejercicio de introspección. Se trata de fortalecer la idea de que has vivido plenamente, y dar gracias por ello”. A través de la memoria, el escritor busca su identidad. Le mueve una necesidad de reconocerse en lo vivido. Para rescatar lo esencial del yo, se enfrenta a la fugacidad del tiempo, incluso a esa parte inconsciente que aparece en los sueños. La memoria de lo que fuimos es una espesa bruma. “La mirada hacia el pasado nunca es clara”. Por eso el poeta se pregunta por el sentido de la escritura y sus límites. Es muy difícil definir con palabras las emociones y los recuerdos. Solo las fotografías, almacén de recuerdos, parecen captar ese pasado. “Escribir es un oficio que muere antes de empezar el verso siguiente.”

AMENAZA

Y llegó un día en que me alejé del mar
de aquella lluvia fortuita en mi balcón
del otoño y sus fauces, del faro
y mis solemnes conversaciones.

Llegó un día en que un tren me esperaba
hacia un destino que no sería mi vida
al menos esa vida construida
bajo la lectura de un árbol, un refugio seco
o la ambivalente imagen de una mujer.

Llegaría un día en que todo cambiaría.
Y ese día llegó.

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