Roedores de cultura

Abel Chapman, la naturaleza dibujada

La Sala Tío Pepe de la Fundación González Byass expone una colección de dibujos del naturalista Abel Chapman coincidiendo con las VIII Jornadas de Archivos Privados dedicadas este año a los archivos y la naturaleza

Para respetar y conservar nuestro entorno debemos conocerlo. Por eso es necesario conservar y divulgar el patrimonio documental que habla de la naturaleza. Ese es el objetivo que se han propuesto los organizadores. En el prólogo del catálogo, el presidente de la Fundación González Byass, Miguel Rebuelta del Pedredo González, explica cómo adquirieron este conjunto de dibujos del viajero, naturalista y cazador Abel Chapman. Se trata de dibujos originales que sirvieron para ilustrar sus dos libros, Wild Spain (1893) y Unexplored Spain (1910). Salieron a subasta en 2016. Gracias a la empresa González Byass, la familia compró el lote completo y así pasó a formar parte de los fondos documentales de la Fundación. “El interés de la Fundación González Byass por estos dibujos estriba en la íntima relación entre Abel Chapman y nuestro bisabuelo Pedro Nolasco González, marqués de Torresoto, que junto con Walter Buck y Alexander Williams formaron el grupo conocido como los “escriturarios”, que tuvieron los derechos de caza de Doñana desde 1872 hasta 1912”. 

Además de un centenar de dibujos (lápiz, tinta, clarión sobre papel y acuarela), la exposición contiene fotografías, libros, documentos, aves disecadas y cañones pateros. Al lado de los dibujos hay textos explicativos. Gracias a ellos el visitante sabrá quién fue el aventurero Abel Chapman. Nació en 1851 en Bishopwearmouth (Inglaterra). Desde niño mostró una gran pasión por los viajes y la naturaleza. Estudió en la prestigiosa Rugby School, donde conoció al aventurero Frederick Selous, que le contagió su amor por los viajes. Adquirió la casa de campo de Houxty, su residencia hasta su muerte en 1929. En 1897 vendió la empresa familiar, dedicada a la fabricación de cervezas y al comercio de vinos por tierra y por mar, para dedicarse a la caza, los viajes y al estudio de la naturaleza. Sus exploraciones transcurrieron entre el Océano Ártico y el cabo de Buena Esperanza. Los datos que recogía, incluso ejemplares disecados, los enviaba a los museos de Historia Natural. Así llegó a España. Tuvo residencia en Jerez, la de su amigo Walter J. Buck en el Recreo de las Cadenas, lo que le permitió conocer a fondo El Coto, la Campiña y la Sierra de Grazalema. Con Buck escribió sus dos obras arriba mencionadas. Gracias a estos trabajos conocemos cómo era nuestro entorno natural peninsular y jerezano hace cien años.

Detalles de la exposición. FOTO: MANU GARCÍA.

La primera parte de la exposición está dedica a Doñana. Abel Chapman y Walter Buck exploraron el Coto en “largas e interesantes jornadas que dieron a conocer en las citadas obras, denominándolas como tierras salvajes del sur de Europa para el mundo anglosajón”. En Memories leemos esta descripción: “Para nosotros Doñana es como un fragmento de salvaje soledad africana desgajada del continente vecino…”.

Hay dibujos de aves acuáticas, de flamencos, de la caza al cabestro y el cañón patero, y otras aves. Las técnicas de caza de aves acuáticas en las marismas ya eran conocidas por los españoles, pero Chapman las mejoró al traer armas de retrocarga. También pudo observar la nidificación de los flamencos, como relata en sus obras. Con su lápiz nos explica la técnica de la caza al cabestro. El cazador se ocultaba detrás del caballo o la yegua. Las aves estaban acostumbradas a la presencia de estos animales, que solían deambular en estado semisalvaje por las marismas. Para mejorar las cazarías, Abel Chapman se trajo de Inglaterra una lancha con un largo cañón. Las autoridades españolas se la incautaron por considerarla “arma de guerra”. Después de meses de trámites, fue integrada en la “Marina real española”. Chapman por fin probó el cañón en las marismas, pero no obtuvo los resultados esperados.

Entrada de la exposición en la Sala Tío Pepe. FOTO: MANU GARCÍA.

La segunda parte nos ofrece dibujos de Jerez y la Sierra: águilas, buitres, caza de avutardas… Se trata de dibujos realizados en la Serranía de Grazalema, Sierra de las Cabras, Sierra del Aljibe, en Montes Propios y en los alrededores de Jerez, como la Sierra de San Cristóbal o las lagunas cercanas. “Incluso Jerez, con sus 60.000 habitantes, no tiene una zona suburbana. En apenas media hora de paseo se pueden presenciar escenas de avifauna agreste por las que los naturalistas de nuestro país suspiran en vano”, dice en La España inexplorada. Tras la muerte de su amigo, Chapman residió en el Castillo de Arcos, propiedad de la hija de Buck. La tercera sección recoge escenas de la España agreste: caza, lobos y miscelánea. “El último lobo de la provincia de Cádiz fue abatido en el Canuto de las Palas, en los Montes propios de Jerez, en 1914.” Chapman recorrió casi toda la geografía española: Sierra Morena, Extremadura, Tablas de Daimiel, Albufera de Valencia, Sierra de Gredos y Picos de Europa. También realiza un estudio antropológico de esos territorios que visita. No sólo hay animales, también dibuja un aprisco, una carlanca o un arado romano.  

La exposición se mantendrá hasta el domingo 31 de marzo en horario de 11:00 a 14:00 horas y de 17:30 a 20:00 horas, de lunes a sábado, y de 11 a 14 horas el domingo. Lugar: Sala Tío Pepe de las bodegas González Byass (entrada calle Unión).

Etiquetas

Más artículos en esta categoría:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *