Ediciones:

Seguir en Discover

viéndolas venir

García Barbeito trae sus coplas a Los Palacios

Barbeito sabe donde viene porque también conoció, como Antonio Zoido, a quien hubiera formado un triunvirato de inteligencia flamenca con ellos: Manolo Herrera Rodas, en honor de quien se celebra un año más en el pueblo la llamada Primavera Flamenca.

  • Antonio García Barbeito visita este sábado Los Palacios.

Antonio García Barbeito, el escritor de periódicos que entra y sale de las cabeceras como le da la gana porque no come de ellas sino del orgullo de su tierra, de la que sabe como nadie, viene este sábado a Los Palacios y Villafranca, mi pueblo, para presentar sus Coplas apenas, el último poemario que le publicó Almuzara y el primero que le prologa otro sabio tan lejos y en la mano como su tocayo Antonio Zoido, que será el encargado de presentarlo a las 12.30 horas en una de las peñas flamencas más antiguas del universo, la de El Pozo de las Penas, que sigue latiendo arte en la calle Cantarranas después de haber peregrinado por otras ubicaciones del pueblo de Paco Cabrera de la Aurora desde aquel pozo de veras del Currela, hace ya tres cuartos de siglo… Dicho sea sin paréntesis que un hijo de Currela, Enrique, ha presidido esta peña hasta el año pasado y que otro hijo de Currela, Efraín, pone ahora de comer desde la barra de este templo del cante por donde paran como por su casa Itoly, el Nene Escalera, Juan El Distinguido o Manolo Orta, o sea, los llamados manantiales de los que, con el tiempo, se han ido formando otros grandes ríos, de torrente imparable ya, como Miguel Ortega, Anabel de Vico, José Ángel Carmona, Juanelo o la jovencísima Reyes Carrasco.

Barbeito sabe donde viene, desde luego, porque también conoció de sobra, como Zoido, a quien hubiera formado un triunvirato de inteligencia flamenca con ellos: Manolo Herrera Rodas, en honor de quien se celebra un año más en el pueblo de Joaquín Romero Murube la llamada Primavera Flamenca.

Barbeito, Zoido y Herrera conformarían un consejo asesor de lujo para la Bienal de Sevilla, por citar un solo ejemplo, pero ya se sabe lo atrevida que es la juventud. O la ignorancia, no me acuerdo ya del refrán.

Y hablando de refranes, el libro que viene a presentar Barbeito a mi pueblo rebosa sentencias tal y como las formula el pueblo, de quien ya sabemos que procede toda la inteligencia de los grandes poetas que aquí fueron algo de algo, desde el gran Lope hasta el gran Bécquer y desde el gran Góngora hasta los grandes Machados, en plural. Recuerden a Manuel cuando escribió aquello de que “hasta que el pueblo las canta, / las coplas, coplas no son, / y cuando las canta el pueblo, / ya nadie sabe el autor”.

Barbeito lo tiene asumido. “Procura tú que tus coplas / vayan al pueblo a parar, / aunque dejen de ser tuyas / para ser de los demás”. Quién pudiera, diría Antonio, humilde como él solo hasta para acordarse de otro grande del que se ocupó igualmente en vida: Rafael Montesinos, a quien le dedica, en forma y fondo, una de estas coplas con guiño a Manrique: “Desde que tu voz no está, / camina con pie quebrado / la soleá”.

No faltará quien este sábado ponga en pie estos versos, pues actuarán nada menos que Melchora Ortega y Manuel Valencia, cante y guitarra de categorías para un poeta que no es solo letrista, como es de sobra conocido para quienes siguen al maestro de Aznalcázar, que maneja con la misma habilidad el metro largo que el corto, aunque en este libro abunden, evidentemente, estos últimos, cortitos y al pie: “Tanto añoraba la mar, / que el agua dulce del pozo / la rociaba de sal”.

La sabiduría que cabe en tres versos por soleá puede ser infinita, y especialmente cuando salen del pozo sin fondo de una garganta que representa a tantas generaciones. “Por si me engañaba un día, / le di solo la mitad / del amor que me pedía”, escribe Barbeito en la parte principal del libro. Y mucho más: “Cuando pienso en ser distinto / y miro cómo son otros, / me reafirmo en mí mismo”. Y hasta en dobletes: “Me puse a pedir consejos. / No paraban de decirme: / Ve dándole tiempo al tiempo. / Y tanto tiempo le di / al tiempo, que con el tiempo / no hubo tiempo para mí”.

El libro de Barbeito, en fin, se completa con coplas de la bamba (“La niña que está en la bamba / ve la gloria y no es mentira: / desde la bamba ve el patio / del niño quien suspira”), soleares para unos mineros y otras soleares de las que se clavan porque las escribe un genio: “Ese es el trato en el gremio: / hoy por ti, después por mí, / nos repartimos los premios”.

Premio grande para que el que este sábado no se pierda la quedada en Los Palacios. Avisados quedan.

Antonio García Barbeito, el escritor de periódicos que entra y sale de las cabeceras como le da la gana porque no come de ellas sino del orgullo de su tierra, de la que sabe como nadie, viene este sábado a Los Palacios y Villafranca, mi pueblo, para presentar sus Coplas apenas, el último poemario que le publicó Almuzara y el primero que le prologa otro sabio tan lejos y en la mano como su tocayo Antonio Zoido, que será el encargado de presentarlo a las 12.30 horas en una de las peñas flamencas más antiguas del universo, la de El Pozo de las Penas, que sigue latiendo arte en la calle Cantarranas después de haber peregrinado por otras ubicaciones del pueblo de Paco Cabrera de la Aurora desde aquel pozo de veras del Currela, hace ya tres cuartos de siglo… Dicho sea sin paréntesis que un hijo de Currela, Enrique, ha presidido esta peña hasta el año pasado y que otro hijo de Currela, Efraín, pone ahora de comer desde la barra de este templo del cante por donde paran como por su casa Itoly, el Nene Escalera, Juan El Distinguido o Manolo Orta, o sea, los llamados manantiales de los que, con el tiempo, se han ido formando otros grandes ríos, de torrente imparable ya, como Miguel Ortega, Anabel de Vico, José Ángel Carmona, Juanelo o la jovencísima Reyes Carrasco.

Barbeito sabe donde viene, desde luego, porque también conoció de sobra, como Zoido, a quien hubiera formado un triunvirato de inteligencia flamenca con ellos: Manolo Herrera Rodas, en honor de quien se celebra un año más en el pueblo de Joaquín Romero Murube la llamada Primavera Flamenca.

Barbeito, Zoido y Herrera conformarían un consejo asesor de lujo para la Bienal de Sevilla, por citar un solo ejemplo, pero ya se sabe lo atrevida que es la juventud. O la ignorancia, no me acuerdo ya del refrán.

Y hablando de refranes, el libro que viene a presentar Barbeito a mi pueblo rebosa sentencias tal y como las formula el pueblo, de quien ya sabemos que procede toda la inteligencia de los grandes poetas que aquí fueron algo de algo, desde el gran Lope hasta el gran Bécquer y desde el gran Góngora hasta los grandes Machados, en plural. Recuerden a Manuel cuando escribió aquello de que “hasta que el pueblo las canta, / las coplas, coplas no son, / y cuando las canta el pueblo, / ya nadie sabe el autor”.

Barbeito lo tiene asumido. “Procura tú que tus coplas / vayan al pueblo a parar, / aunque dejen de ser tuyas / para ser de los demás”. Quién pudiera, diría Antonio, humilde como él solo hasta para acordarse de otro grande del que se ocupó igualmente en vida: Rafael Montesinos, a quien le dedica, en forma y fondo, una de estas coplas con guiño a Manrique: “Desde que tu voz no está, / camina con pie quebrado / la soleá”.

No faltará quien este sábado ponga en pie estos versos, pues actuarán nada menos que Melchora Ortega y Manuel Valencia, cante y guitarra de categorías para un poeta que no es solo letrista, como es de sobra conocido para quienes siguen al maestro de Aznalcázar, que maneja con la misma habilidad el metro largo que el corto, aunque en este libro abunden, evidentemente, estos últimos, cortitos y al pie: “Tanto añoraba la mar, / que el agua dulce del pozo / la rociaba de sal”.

La sabiduría que cabe en tres versos por soleá puede ser infinita, y especialmente cuando salen del pozo sin fondo de una garganta que representa a tantas generaciones. “Por si me engañaba un día, / le di solo la mitad / del amor que me pedía”, escribe Barbeito en la parte principal del libro. Y mucho más: “Cuando pienso en ser distinto / y miro cómo son otros, / me reafirmo en mí mismo”. Y hasta en dobletes: “Me puse a pedir consejos. / No paraban de decirme: / Ve dándole tiempo al tiempo. / Y tanto tiempo le di / al tiempo, que con el tiempo / no hubo tiempo para mí”.

El libro de Barbeito, en fin, se completa con coplas de la bamba (“La niña que está en la bamba / ve la gloria y no es mentira: / desde la bamba ve el patio / del niño quien suspira”), soleares para unos mineros y otras soleares de las que se clavan porque las escribe un genio: “Ese es el trato en el gremio: / hoy por ti, después por mí, / nos repartimos los premios”.

Premio grande para que el que este sábado no se pierda la quedada en Los Palacios. Avisados quedan.

Comentarios