La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a seis meses de prisión a un vigilante de seguridad del hospital San Lázaro de la capital andaluza por proferir insultos racistas contra una enfermera de origen palestino que trabaja en el mismo centro sanitario. La sentencia aprecia la existencia de "un claro delito de odio".
Los hechos, según recoge la resolución judicial y ha adelantado Radio Sevilla, ocurrieron en torno a las 23.30 horas del 12 de agosto de 2023. La víctima se encontraba en la cafetería del hospital junto a otros compañeros cuando coincidió con el acusado, con el que, según se subraya, "no había tenido ningún contacto previo".
En ese contexto, el vigilante comenzó a emitir en voz alta comentarios sobre ciudadanos de Marruecos, asegurando que tenía "vecinos que son marroquíes y tienen malas pintas de piel negra". A continuación, continuó con expresiones de carácter despectivo en las que afirmaba que "hay que huir de ellos porque creen en Alá y sus muertos", añadiendo que, para él, "los de Palestina, los de Afganistán, todos son moros".
La situación se intensificó cuando una persona presente le advirtió de que la enfermera era musulmana y de origen palestino. Fue entonces cuando el acusado se dirigió directamente a ella con frases como: "Moros son todos terroristas y lo que maltratan a las mujeres, para mí todos sois moros terroristas".
Insistió con los insultos
Pese a que varios presentes le instaron a cesar en su actitud, la sentencia recoge que el vigilante persistió en sus manifestaciones, afirmando que "desde pequeño le enseñaron que moro es moro y aunque sea despectivo iba a seguir diciendo lo mismo". Estos hechos, según el tribunal, tuvieron un impacto directo en la víctima.
La resolución judicial señala que las expresiones y su forma de proferirlas afectaron de manera "muy negativa" al ánimo y la dignidad de la enfermera, condicionando incluso su ejercicio profesional, hasta el punto de evitar manifestar su origen por temor a situaciones similares.
En el juicio, el acusado negó haberse dirigido a la víctima y afirmó que sus palabras formaban parte de una conversación privada. Sin embargo, la enfermera declaró que se sintió "con miedo, insegura" y "muy humillada", además de manifestar que la situación le generó temor a salir del hospital y a interactuar con pacientes de otros orígenes. La sentencia, emitida el 5 de mayo, es recurrible ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla.
La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado a seis meses de prisión a un vigilante de seguridad del hospital San Lázaro de la capital andaluza por proferir insultos racistas contra una enfermera de origen palestino que trabaja en el mismo centro sanitario. La sentencia aprecia la existencia de "un claro delito de odio".
Los hechos, según recoge la resolución judicial y ha adelantado Radio Sevilla, ocurrieron en torno a las 23.30 horas del 12 de agosto de 2023. La víctima se encontraba en la cafetería del hospital junto a otros compañeros cuando coincidió con el acusado, con el que, según se subraya, "no había tenido ningún contacto previo".
En ese contexto, el vigilante comenzó a emitir en voz alta comentarios sobre ciudadanos de Marruecos, asegurando que tenía "vecinos que son marroquíes y tienen malas pintas de piel negra". A continuación, continuó con expresiones de carácter despectivo en las que afirmaba que "hay que huir de ellos porque creen en Alá y sus muertos", añadiendo que, para él, "los de Palestina, los de Afganistán, todos son moros".
La situación se intensificó cuando una persona presente le advirtió de que la enfermera era musulmana y de origen palestino. Fue entonces cuando el acusado se dirigió directamente a ella con frases como: "Moros son todos terroristas y lo que maltratan a las mujeres, para mí todos sois moros terroristas".
Insistió con los insultos
Pese a que varios presentes le instaron a cesar en su actitud, la sentencia recoge que el vigilante persistió en sus manifestaciones, afirmando que "desde pequeño le enseñaron que moro es moro y aunque sea despectivo iba a seguir diciendo lo mismo". Estos hechos, según el tribunal, tuvieron un impacto directo en la víctima.
La resolución judicial señala que las expresiones y su forma de proferirlas afectaron de manera "muy negativa" al ánimo y la dignidad de la enfermera, condicionando incluso su ejercicio profesional, hasta el punto de evitar manifestar su origen por temor a situaciones similares.
En el juicio, el acusado negó haberse dirigido a la víctima y afirmó que sus palabras formaban parte de una conversación privada. Sin embargo, la enfermera declaró que se sintió "con miedo, insegura" y "muy humillada", además de manifestar que la situación le generó temor a salir del hospital y a interactuar con pacientes de otros orígenes. La sentencia, emitida el 5 de mayo, es recurrible ante el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, Ceuta y Melilla.
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