Opinión

135 años de las ejecuciones a garrote vil por los procesos de ‘La Mano Negra’ en Jerez

CNT convoca un acto de homenaje este viernes 14 de junio a las 19:00 horas en la plaza del Mercado

El 14 de Junio de 2019 se cumplen 135 años de las ejecuciones por los procesos de La Mano Negra. Ese mismo día del año 1884 siete hombres fueron ejecutados a “garrote vil” en la Plaza del Mercado de Jerez, acusados de haber cometido una serie de asesinatos en distintos lugares del campo de la comarca. Los procesos se hicieron sin apenas garantías legales, y los acusados y detenidos eran en su mayoría militantes de la Federación de Trabajadores de la Región Española, la organización obrera peninsular que representaba a la Internacional (la A.I.T.) en nuestro contexto, y que en aquellos años estaba en auge.

El Gobierno de esa época (Sagasta) se empeñó en identificar a una supuesta sociedad secreta, denominada la Mano Negra, con la Federación, y designó a un Juez especial que fue enviado a Jerez para esclarecer esos crímenes, con gran aplauso de la prensa, los grandes propietarios de tierra y la Iglesia Católica. En los procedimientos judiciales no faltaron las torturas ni los testimonios falsos. El resultado fue el de decenas de condenados a largas penas de prisión (9 de ellos fueron condenados a muerte, pero sus penas fueron conmutadas), y siete personas que no pudieron librarse del garrote vil, en ejecución pública, que seguía recordando a los negros tiempos de la Inquisición. Entre ellos, llama la atención la figura de Juan Ruiz, maestro de una escuela rural en El Alcornocalejo (San José del Valle), que enseñaba a leer y a escribir a hijos de jornaleros. Meses después de las ejecuciones circulaba por la campiña esta copla flamenca:

“Maestrito, maestrito.
buen socialista y valiente,
por enseñar a tu gente,
te condenaron a muerte”.

Y es que, detrás del humo levantado por el Poder de la época para justificar las ejecuciones y encarcelamientos, no había otra cosa: el intento cruel de acabar con los procesos de concienciación, de elevación moral y de organización que se estaban dando en las masas obreras a través de la Internacional en España. Tesis que ya sostuvieran historiadoras como Clara E. Lida, y que la mayor parte de la historiografía corrobora en la actualidad.

Las ejecuciones por los procesos de la Mano Negra nunca fueron revisadas. Los siete hombres que subieron al cadalso en Junio de 1884 quedaron a los ojos de la “Justicia” como unos criminales que merecían la pena máxima. Sólo 20 años después, ocho condenados que aún seguían en prisión, pudieron conmutar la pena de cárcel por la de destierro.

Hoy, mucho tiempo después, y aunque las penas de muerte ya no existen en nuestra legislación, podemos utilizar la expresión de “nada nuevo bajo el sol”. Los montajes policiales y judiciales se siguen sucediendo en tiempos de democracia formal, y las “cloacas del Estado” funcionan a golpe de talonario de Fondos Reservados para seguir persiguiendo a disidentes y a movimientos incómodos.

En el 135 aniversario de las ejecuciones en la Plaza del Mercado, parece que a poca gente le preocupan los mártires del movimiento obrero de finales del siglo XIX. A nosotras, sí. Por eso, desde CNT Jerez, convocamos un acto de homenaje a estas personas represaliadas, que tendrá lugar el viernes 14 de junio, a las 19:00 horas, en la Plaza del Mercado del jerezano barrio de San Mateo.

Los represaliados por los procesos de la Mano Negra están mucho más cerca de lo que se pueda creer. Son nuestros hermanos de fatigas, son las víctimas de los desmanes del Poder, son las voces antiguas que nos recuerdan de dónde venimos y quiénes somos. No les olvidemos.

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Comentarios

  1. Que la Mano Negra existiera realmente o no es lo menos importante porque los condenados en aquel proceso no lo fueron por su supuesta pertenencia a esa oscura organización criminal ni por ser militantes de la FRTE, sino por haber sido hallados culpables del crimen de la Parrilla. La sentencia condenatoria fue recurrida ante el Tribunal Supremo, que la confirmó y agravó las penas. Así que los ejecutados lo fueron conforme a las leyes vigentes en el siglo XIX por ser culpables de asesinato y no son mártires de ningún movimiento obrero ni de nada ni tampoco unos represaliados, sino unos simples delincuentes comunes. Si la CNT quiere homenajearlos, hay que decir que estará homenajeando a eso: a unos asesinos, nada más y nada menos. Ya solo falta que les incluyan en la memoria histórica, les hagan una estatua y se constituya una asociación bien regada de subvenciones a costa de nuestros impuestos para completar la payasada.

    1. “por haber sido hallados culpables del crimen de la Parrilla”

      O sea, por nada, pues no habia evidencia o prueba fiable o concluyente de que alguno de aquellos reos fuera el asesino o asesinos. Ninguna. Solo suposiciones, acusaciones sin fundamente concreto ni prueba pericial que lo apoyara…. Las acusaciones, como era habitual en la epoca, se extrajeron bajo tortura, y bubieran dicho lo que los torturadores hubieran querido oir decir.
      Fue una sentencia no judicial, si no politica.
      Usted solo repite el argumentario de la época y del bando juzgante, y por las mismas intenciones.

      Recuerde, los anarquistas no reciben subvenciones del Estado… Demuestra saber tanto del anarquismo como del caso de la Mano Negra… o sea, NADA.

      1. Eso de que no había prueba suficiente para la condena lo dirá usted, pero debe acreditarlo, cosa que no hace. Omite que la sentencia que usted cuestiona sin fundamento riguroso (y que evidentemente no ha leído) fue confirmada por otra sentencia (que evidentemente tampoco ha leído) del Tribunal Supremo, porque usted solo lee lo que quiere leer. Las acusaciones de tortura no están soportadas con ninguna prueba forense de la defensa en juicio y son muy posteriores a éste con la única intención política de desacreditar la sentencia; son meros manifestaciones interesadas de determinadas fuerzas políticas.
        Desde luego, no es usted quien puede postularse como maestro de la historia del criminal anarquismo español ni del mal llamado caso de la Mano Negra, que realmente fue el caso del crimen de La Parrilla, nombre menos épico; un caso de crimen común, de asesinatos, no de crimen político.
        Y, aparte de leer más sobre el caso y no solo lo que cuadra con sus prejuicios ideológicos, repase su ortografía: donde escribe “si no” debe escribir “sino” y donde escribe “juzgante” debe escribir “juzgador”.

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