Sociedad

Torrecera, el pueblo del pleno empleo

La ELA jerezana tiene una de las tasas de desempleo más bajas de Andalucía. Uno de los ejemplos de éxito lo encarna la familia Cantalejo, que regenta un grupo de empresas con más de 150 trabajadores

Con poco más de un millar de habitantes, Torrecera cuenta con una actividad empresarial e industrial que constituye todo un hito en la zona. Integrada como ELA (Entidad Local Autónoma) en el municipio de Jerez, no acompaña a este en los datos del desempleo, donde la ciudad andaluza encabeza la cuarta posición del país. La antigua pedanía es la excepción. Sin datos oficiales a los que poder acceder, ya que estos no desglosan más allá de los municipios, la ELA ronda prácticamente el pleno empleo.

Es lo que afirma su alcalde, Manuel Bertolet (IU), que tampoco quiere cogerse los dedos. “No te lo puedo confirmar con seguridad pero hace no mucho rondaba alrededor del tres por cierto”, declara en el encuentro con lavozdelsur.es. “En la época de la crisis económica hay muchos vecinos que lo han pasado muy mal, pero el pueblo ha sabido salir adelante”, reconoce, destacando el valor y coraje de sus paisanos. Y con razón. En los últimos años, algunos de los negocios que empezaban a despuntar en el pueblo han pegado el estrellato, y otros han venido para quedarse. La quesería Montealva, con premios en concursos internacionales, la bodega Entrechuelos, de Miguel Domecq, que elabora vinos blancos y tintos de la Tierra de Cádiz, o la almazara El Jardín de Almayate, son algunos de ellos. “Decenas de familias tienen un trabajo estable todo el año”, comenta Bertolet, en referencia a unas empresas que exportan unos productos de excelente calidad a todas partes del mundo.

Manuel Bertolet, presidente de la ELA de Torrecera, en el encuentro con lavozdelsur.es

Pero si hay alguien que destaque entre los emprendedores que salen o se instalan en la ELA jerezana es la familia Cantalejo, cuya historia es un ejemplo de superación en tiempos donde la burbuja inmobiliaria arrasó con todo. “Me acuerdo de lo que decía mi padre: la construcción en España es cíclica, siempre cae”, dice Raúl, uno de los hijos de Juan José Cantalejo, que le observa con atención.

“Cuando iba cogiendo velocidad empezamos con los supermercados: mantenimiento y construcción (gesticula con las manos la división)”, declara mientras su padre asiente. A día de hoy, la familia cuenta con la propiedad de varias empresas que dan trabajo a más de 150 personas, de las que aproximadamente la mitad son de Torrecera. “¿Sabes cuándo se ve el tamaño de la empresa? El día de la comida, ahí sí que se ve”, comenta entre risas Raúl.

Raúl y Juan José, hijo y padre de la familia Cantalejo, gestionan un conglomerado de empresas que da trabajo a decenas de familias torrecereñas. FOTO: MANU GARCÍA.

A los Cantalejo no les cogió de imprevisto la burbuja inmobiliaria y la crisis económica. Más bien fue al contrario, supieron aprovecharla, diversificando una empresa, Torrecereña de Construcciones, que en aquel entonces empleaba a una docena de trabajadores. Gracias a un contrato para llevar el mantenimiento de gran parte de los Lidl de Andalucía y sacar cabeza extendiendo sus negocios por Algeciras y el Campo de Gibraltar, la familia creó Activa y Servicios. Luego vino una extensión de esta en Canarias, y otras empresas como una carpintería y Acondicionamientos, instalaciones y obras. “Hay veces que las crisis mueven los cimientos. Nuestro cliente en mantenimiento es un supermercado barato, y la crisis le viene de cara”, explican. “Lo que le hace es crecer más y al crecer lo que hacemos nosotros es agarrarnos a ellos”.

Más de 70 torrecereños trabajan en las empresas de la familia Cantalejo. FOTO: MANU GARCÍA.

Desde las luces y la pintura hasta los atascos, pasando por las puertas de entrada o cualquier tipo de golpe. Los Lidl que llevan en las provincias de Cádiz, Sevilla, Córdoba y Málaga dependen totalmente de ellos. “Es el mayor distribuidor de Europa y uno de los mayores del mundo”, dice sobre la empresa alemana que creó el formato de la marca blanca, hoy extendida por todas las grandes superficies. Ellos supieron aprovechar su crecimiento y han aprovechado el éxito para extender sus construcciones a Murcia, donde han edificado el nuevo mercado gastronómico de la ciudad, Alicante, Mallorca o Canarias. Eso sin hablar del país luso, donde ya están pensando en dar el salto. “Alguna gente dirá… ¿A Portugal? ¿Para qué se van a ir a Portugal? Tienen que pensar que es mejor para Torrecera porque desde aquí enseñamos y formamos a gente”.

Raúl, Juan José y Andrés Cantalejo hablando con Manuel Bertolet. FOTO: MANU GARCÍA.

El padre de la familia, que comenzó de vendedor ambulante, recuerda cuando su cuñado ganaba 700.000 pesetas en Mallorca, con el boom de la construcción de los 90. “Le dije: aprovecha, porque un arquitecto que lleva 20 años de estudio no gana eso. A los años se vinieron y eso empezó a bajar”. En Torrecera, la familia comenzó con una Citroën C15, las herramientas de este familiar y prácticamente con lo puesto. “No había visto un ladrillo en mi vida”, dice Raúl, pero se hicieron albañiles.

Y aunque lejos queden para los tres esos comienzos, no tan lejos quedan los principios. “10 horas que echas, 10 horas que cobras. Tenemos esa filosofía y no la vamos a cambiar”, se sincera Raúl, que recuerda que cuando había gente pasándolo mal en el pueblo los que entraban a trabajar con ellos ganaban un buen sueldo. “Hubo un momento, al comienzo de la crisis, que lo pasamos muy mal y que estábamos a punto de dejarlo todo”, reconoce. El padre de ambos fue el que les animó a seguir y aguantar. Hoy recogen los frutos de años de esfuerzo en una localidad que mira al futuro sin olvidar su pasado más reciente.

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