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94 mujeres, grabadas desnudándose en probadores de un centro comercial de Sevilla: el presunto autor, denunciado también por agresión

La Policía Nacional ha detenido a un hombre con 150 vídeos en su poder, que grababa también en su propio domicilio o a vecinas

  • La Comisaría Provincial de Sevilla, en una imagen de archivo. -

Todo empezó con una turista alemana que se estaba probando ropa en un centro comercial de Sevilla. Notó algo raro. Un teléfono móvil asomaba por debajo de la pared del probador de al lado. Avisó al personal de la tienda, llegó la Policía Nacional y lo que parecía un incidente aislado acabó destapando algo mucho más grave.

La investigación, bautizada como Operación Acteón (por el mito griego del cazador que vio desnuda bañándose a Artemisa), se inició en junio de 2025 y concluyó el pasado lunes con la detención de un varón al que se le imputan 106 delitos de descubrimiento y revelación de secretos y uno de agresión sexual. El detenido fue puesto a disposición judicial y el juez ordenó su ingreso inmediato en prisión. Le fueron incautados tres teléfonos móviles y una tablet.

Cuando los agentes consiguieron desbloquear el primer teléfono, lo que encontraron los dejó sin palabras. El investigado acumulaba más de 150 vídeos de mujeres grabadas sin su consentimiento. Entre ellos, imágenes de 94 mujeres jóvenes en probadores de distintas tiendas de un conocido centro comercial sevillano, captadas mientras se desvestían entre diciembre de 2024 y junio de 2025.

Su método era sistemático. Al terminar su jornada laboral, se dirigía a las tiendas, entraba en un probador y grababa desde la parte inferior de la pared o a través de los respiraderos. Pero no solo eso. En los pasillos, con el teléfono en la mano y aparentando normalidad, se acercaba a mujeres con minifalda y las grababa por debajo de la ropa.

La actividad delictiva iba todavía más lejos. Había grabado a sus vecinas a través de las ventanas, les colocaba en el suelo una cesta de ropa con el móvil camuflado en el interior para grabarlas al pasar, e incluso había instalado cámaras ocultas en el baño y en un dormitorio de su propia vivienda, llegando a grabar desnudas a mujeres de su entorno cercano.

Una de las víctimas identificadas aprovechó la investigación para denunciarle también por haberla abusado sexualmente en 2022, días después de haberla grabado. Confesó que no lo había denunciado en su momento por miedo a no ser creída.

Quienes lo conocían describieron su detención como una sorpresa absoluta: aparentaba ser "una persona muy formal" y nadie de su entorno podía imaginar a qué dedicaba su tiempo libre.

La Policía Nacional recuerda que este tipo de conductas constituyen voyerismo, una parafilia que supone un riesgo real para la integridad psicológica de las víctimas y que, con el tiempo, puede escalar. Cada delito de descubrimiento o revelación de secretos conlleva entre uno y cuatro años de prisión, agravándose si las víctimas son menores de edad.

Todo empezó con una turista alemana que se estaba probando ropa en un centro comercial de Sevilla. Notó algo raro. Un teléfono móvil asomaba por debajo de la pared del probador de al lado. Avisó al personal de la tienda, llegó la Policía Nacional y lo que parecía un incidente aislado acabó destapando algo mucho más grave.

La investigación, bautizada como Operación Acteón (por el mito griego del cazador que vio desnuda bañándose a Artemisa), se inició en junio de 2025 y concluyó el pasado lunes con la detención de un varón al que se le imputan 106 delitos de descubrimiento y revelación de secretos y uno de agresión sexual. El detenido fue puesto a disposición judicial y el juez ordenó su ingreso inmediato en prisión. Le fueron incautados tres teléfonos móviles y una tablet.

Cuando los agentes consiguieron desbloquear el primer teléfono, lo que encontraron los dejó sin palabras. El investigado acumulaba más de 150 vídeos de mujeres grabadas sin su consentimiento. Entre ellos, imágenes de 94 mujeres jóvenes en probadores de distintas tiendas de un conocido centro comercial sevillano, captadas mientras se desvestían entre diciembre de 2024 y junio de 2025.

Su método era sistemático. Al terminar su jornada laboral, se dirigía a las tiendas, entraba en un probador y grababa desde la parte inferior de la pared o a través de los respiraderos. Pero no solo eso. En los pasillos, con el teléfono en la mano y aparentando normalidad, se acercaba a mujeres con minifalda y las grababa por debajo de la ropa.

La actividad delictiva iba todavía más lejos. Había grabado a sus vecinas a través de las ventanas, les colocaba en el suelo una cesta de ropa con el móvil camuflado en el interior para grabarlas al pasar, e incluso había instalado cámaras ocultas en el baño y en un dormitorio de su propia vivienda, llegando a grabar desnudas a mujeres de su entorno cercano.

Una de las víctimas identificadas aprovechó la investigación para denunciarle también por haberla abusado sexualmente en 2022, días después de haberla grabado. Confesó que no lo había denunciado en su momento por miedo a no ser creída.

Quienes lo conocían describieron su detención como una sorpresa absoluta: aparentaba ser "una persona muy formal" y nadie de su entorno podía imaginar a qué dedicaba su tiempo libre.

La Policía Nacional recuerda que este tipo de conductas constituyen voyerismo, una parafilia que supone un riesgo real para la integridad psicológica de las víctimas y que, con el tiempo, puede escalar. Cada delito de descubrimiento o revelación de secretos conlleva entre uno y cuatro años de prisión, agravándose si las víctimas son menores de edad.

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