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El emotivo adiós del empresario jerezano Fulgencio Meseguer a su hermana Inma, recientemente fallecida

Meseguer describe a su hermana como su "Reina de corazones" en una carta que publica en sus redes sociales

  • Fulgencio Meseguer, con su hermana Inma, recientemente fallecida.

"A todos nos reparten una mano de cartas al venir al mundo". Con esa imagen arranca el emotivo texto con el que el empresario jerezano Fulgencio Meseguer se ha despedido públicamente de su hermana Inma, fallecida recientemente. Un escrito breve, denso y de una honestidad descarnada.

En su texto, Meseguer desarrolla la metáfora de la partida de cartas: "Nos reparten habilidades, una familia, un lugar en el planeta, un entorno social, un género, más belleza o menos, un temperamento y algunos comodines de la suerte". Y concluye con una afirmación que resume su filosofía vital: "Nadie tiene mérito por ser de una ciudad o un país, ser guapo o feo, ser alto o bajo, ser hombre o mujer, ser hijo de rey o de mendigo".

Una mano "justita" jugada con dignidad y cariño

Con esa misma metáfora, Meseguer describe la vida de su hermana: "A mi hermana Inma le repartieron una ronda justita. Pocas figuras y muchos cuatros, doses o seises. Más bastos que oros, pocas copas y muchas espadas para luchar." Una vida que, reconoce, no estuvo exenta de dificultad. Y sin embargo, añade, "con ellas ha jugado una partida bonita, y nos ha dejado un buen sabor de boca": experiencias compartidas, dos hijas, personas buenas a su alrededor y, en palabras del propio empresario, "una media sonrisa en mi memoria para comérsela".

El texto también recoge el retrato más íntimo de Inma: una mujer con habilidades manuales y una "visión plástica de la vida" con la que, según su hermano, "moldeaba, decoraba y hacía más bonita cualquier cosa que tocaba, desde un jarrón hasta una persona". Una definición que dice mucho en pocas palabras sobre el carácter de quien se ha ido.

Fulgencio Meseguer cierra su despedida con una lista de agradecimientos que funciona como un inventario del amor fraternal: "Le doy las gracias por haber compartido conmigo su existencia desde mi infancia, por dejarme ser su referente, como ella fue uno de los míos, por acercarme personas como Rafa, por ayudarme en todo lo que podía, por dejarme una biznaga de fotos inolvidables". Y termina con la frase que da título al texto y que condensa todo lo que Inma fue para él: "Mientras estuvo en esta vida, por ser mi Reina de Corazones".

"A todos nos reparten una mano de cartas al venir al mundo". Con esa imagen arranca el emotivo texto con el que el empresario jerezano Fulgencio Meseguer se ha despedido públicamente de su hermana Inma, fallecida recientemente. Un escrito breve, denso y de una honestidad descarnada.

En su texto, Meseguer desarrolla la metáfora de la partida de cartas: "Nos reparten habilidades, una familia, un lugar en el planeta, un entorno social, un género, más belleza o menos, un temperamento y algunos comodines de la suerte". Y concluye con una afirmación que resume su filosofía vital: "Nadie tiene mérito por ser de una ciudad o un país, ser guapo o feo, ser alto o bajo, ser hombre o mujer, ser hijo de rey o de mendigo".

Una mano "justita" jugada con dignidad y cariño

Con esa misma metáfora, Meseguer describe la vida de su hermana: "A mi hermana Inma le repartieron una ronda justita. Pocas figuras y muchos cuatros, doses o seises. Más bastos que oros, pocas copas y muchas espadas para luchar." Una vida que, reconoce, no estuvo exenta de dificultad. Y sin embargo, añade, "con ellas ha jugado una partida bonita, y nos ha dejado un buen sabor de boca": experiencias compartidas, dos hijas, personas buenas a su alrededor y, en palabras del propio empresario, "una media sonrisa en mi memoria para comérsela".

El texto también recoge el retrato más íntimo de Inma: una mujer con habilidades manuales y una "visión plástica de la vida" con la que, según su hermano, "moldeaba, decoraba y hacía más bonita cualquier cosa que tocaba, desde un jarrón hasta una persona". Una definición que dice mucho en pocas palabras sobre el carácter de quien se ha ido.

Fulgencio Meseguer cierra su despedida con una lista de agradecimientos que funciona como un inventario del amor fraternal: "Le doy las gracias por haber compartido conmigo su existencia desde mi infancia, por dejarme ser su referente, como ella fue uno de los míos, por acercarme personas como Rafa, por ayudarme en todo lo que podía, por dejarme una biznaga de fotos inolvidables". Y termina con la frase que da título al texto y que condensa todo lo que Inma fue para él: "Mientras estuvo en esta vida, por ser mi Reina de Corazones".

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