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Desmontando a Caballero Bonald, visto por su hija Julia y el periodista Juan Cruz: "Era el hombre que miraba"

Su hija Julia y el periodista Juan Cruz analizan desde Cádiz al escritor jerezano cuando se cumple un siglo de su nacimiento y lo definen como un hombre "inconformista e insumiso"

  • Juan Cruz y Julia Caballero, antes de la charla en Cádiz. -

El centenario del nacimiento de José Manuel Caballero Bonald ha servido en Cádiz para volver sobre la figura de uno de los escritores más singulares y heterodoxos de la literatura española contemporánea. La Biblioteca Pública Provincial ha acogido una nueva sesión de Conversaciones en el Centro, organizada por el Centro Andaluz de las Letras, en la que el periodista y escritor Juan Cruz y Julia Caballero Ramis, su hija, han repasado la dimensión literaria y humana del autor jerezano a través de recuerdos, reflexiones y escenas íntimas de su vida.

Cruz, que ha mantenido una estrecha amistad con Caballero Bonald durante décadas, ha resumido al escritor con una definición que, según ha explicado, nació precisamente de aquellos encuentros personales y entrevistas compartidas. "Estaba hecho para ser marinero, o señorito, y no ha sido ni lo uno ni lo otro; ha sido, es, un poeta. Nostálgico, rabioso", ha dicho a lavozdelsur.es. El Premio Nacional de Periodismo ha recordado a un hombre permanentemente enfrentado al conformismo y al "lugar común", alguien que, según ha insistido, "siempre estaba en contra. Para mí Caballero Bonald no era solo el hombre que escribía, era el hombre que miraba", ha afirmado.

  • Juan Cruz, posando sonriente antes de hablar de Caballero Bonald.

El periodista también ha evocado el compromiso crítico del escritor durante el franquismo y su necesidad constante de buscar otros horizontes culturales. "El viaje americano fue un viaje también de reivindicación de su manera de encontrarse con otra vida que no fuera la vida tan penosa de la cultura española de entonces", ha señalado. Para Cruz, Caballero Bonald ha pertenecido además a una generación "seguramente irrepetible" junto a nombres como Juan Marsé, Carlos Barral o Carmen Balcells, en una época que, a su juicio, tenía "algo contra lo que luchar" y una relación distinta con la cultura y la libertad.

A lo largo de la conversación, Cruz ha ido recuperando frases y respuestas del propio Caballero Bonald en antiguas entrevistas para retratar su pensamiento inconformista y su permanente desobediencia intelectual. "La desobediencia al canon y la heterodoxia es muy saludable. La gran literatura es obra de grandes heterodoxos", ha recordado el periodista al citar unas palabras del escritor. También ha rescatado otra de sus confesiones más conocidas: "Todo el mundo tiene sus rencores, yo también tengo los míos y los cuido con esmero". Para Cruz, aquella actitud formaba parte de su propia identidad.

  • Juan Cruz y Julia Caballero, en el acto del Centro Andaluz de las Letras.

El escritor canario ha dibujado además un perfil profundamente humano de Caballero Bonald, alejado del egocentrismo y marcado por la lealtad hacia sus amigos. Ha recordado, por ejemplo, una escena junto al poeta Ángel González para ilustrar esa dimensión más personal del autor jerezano. "Cuando Ángel estaba bastante mal fuimos un día a su casa para estar con él. Eso lo hace solo la gente buena", ha señalado. También ha destacado su distancia frente al chauvinismo y las visiones complacientes sobre Andalucía. "Él veía su tierra desde una perspectiva un poco alejada. A él le gustaba la tierra, no tanto los hombres", ha apuntado.

Sobre el presente cultural, Cruz ha sostenido que Caballero Bonald habría observado la actualidad "asombrado y triste". El periodista ha lamentado además un tiempo que considera "muy poco trascendente" y ha criticado el funcionamiento actual del mercado editorial. "Los agentes literarios no quieren los libros, quieren que se vendan los libros. Entonces creo que es un momento de decaimiento de la literatura", ha asegurado. Pese a ello, ha defendido la vigencia del pensamiento del escritor y su capacidad para seguir interpelando al lector contemporáneo desde el inconformismo y la crítica.

Una hija y admiradora

La visión más íntima ha llegado de la mano de su hija, Julia Caballero Ramis, actual presidenta de la Fundación Caballero Bonald, ubicada precisamente en la misma calle Caballeros de Jerez donde nació el escritor hace un siglo. "Él era realmente lo que escribía, como él mismo decía", ha explicado. Según ha relatado, la convivencia familiar con el autor era "muy fácil" porque se trataba de una persona "templada, divertida y profundamente coherente con sus valores", aunque ha admitido que con las personas que no le gustaban podía mostrarse "muy tajante" a través de la indiferencia.

  • Julia Caballero, hija de José Manuel Caballero Bonald.

Julia Caballero también ha recordado algunas contradicciones domésticas que humanizaban la figura pública del escritor. "Él nos enseñaba el feminismo, pero luego en casa yo era la niña", ha relatado entre sonrisas al explicar cómo intentaba justificar horarios distintos entre ella y su hermano. Aun así, ha insistido en que su padre era "muy coherente y muy recto moralmente y éticamente". Sobre el centenario, ha reconocido que la familia vive este momento "muy emocionada" y agradecida por la repercusión que sigue teniendo su obra. "Solo con que una persona que lo vea por ahí diga: '¿Este señor quién es? Me voy a leer algo de él', pues ya con eso sería un logro", ha afirmado.

Cinco años después de la muerte del escritor, Julia Caballero considera que el legado de su padre sigue plenamente vigente por su compromiso ético y social. "Mi padre fue así prácticamente hasta el final", ha explicado al referirse a su carácter "inconformista e insumiso". Preguntada por cómo le gustaría que las nuevas generaciones se acercaran a su obra, ha respondido sin dudar: "Desde la poesía y desde su parte de inconformista". Para quienes todavía no hayan leído a Caballero Bonald, ha recomendado especialmente Ágata ojo de gato, una novela que ha definido como "fundamental". Y ha resumido la permanencia de su figura con una última idea: "Él peleaba constantemente por la justicia social, yo creo que eso también se queda".

El centenario del nacimiento de José Manuel Caballero Bonald ha servido en Cádiz para volver sobre la figura de uno de los escritores más singulares y heterodoxos de la literatura española contemporánea. La Biblioteca Pública Provincial ha acogido una nueva sesión de Conversaciones en el Centro, organizada por el Centro Andaluz de las Letras, en la que el periodista y escritor Juan Cruz y Julia Caballero Ramis, su hija, han repasado la dimensión literaria y humana del autor jerezano a través de recuerdos, reflexiones y escenas íntimas de su vida.

Cruz, que ha mantenido una estrecha amistad con Caballero Bonald durante décadas, ha resumido al escritor con una definición que, según ha explicado, nació precisamente de aquellos encuentros personales y entrevistas compartidas. "Estaba hecho para ser marinero, o señorito, y no ha sido ni lo uno ni lo otro; ha sido, es, un poeta. Nostálgico, rabioso", ha dicho a lavozdelsur.es. El Premio Nacional de Periodismo ha recordado a un hombre permanentemente enfrentado al conformismo y al "lugar común", alguien que, según ha insistido, "siempre estaba en contra. Para mí Caballero Bonald no era solo el hombre que escribía, era el hombre que miraba", ha afirmado.

  • Juan Cruz, posando sonriente antes de hablar de Caballero Bonald.

El periodista también ha evocado el compromiso crítico del escritor durante el franquismo y su necesidad constante de buscar otros horizontes culturales. "El viaje americano fue un viaje también de reivindicación de su manera de encontrarse con otra vida que no fuera la vida tan penosa de la cultura española de entonces", ha señalado. Para Cruz, Caballero Bonald ha pertenecido además a una generación "seguramente irrepetible" junto a nombres como Juan Marsé, Carlos Barral o Carmen Balcells, en una época que, a su juicio, tenía "algo contra lo que luchar" y una relación distinta con la cultura y la libertad.

A lo largo de la conversación, Cruz ha ido recuperando frases y respuestas del propio Caballero Bonald en antiguas entrevistas para retratar su pensamiento inconformista y su permanente desobediencia intelectual. "La desobediencia al canon y la heterodoxia es muy saludable. La gran literatura es obra de grandes heterodoxos", ha recordado el periodista al citar unas palabras del escritor. También ha rescatado otra de sus confesiones más conocidas: "Todo el mundo tiene sus rencores, yo también tengo los míos y los cuido con esmero". Para Cruz, aquella actitud formaba parte de su propia identidad.

  • Juan Cruz y Julia Caballero, en el acto del Centro Andaluz de las Letras.

El escritor canario ha dibujado además un perfil profundamente humano de Caballero Bonald, alejado del egocentrismo y marcado por la lealtad hacia sus amigos. Ha recordado, por ejemplo, una escena junto al poeta Ángel González para ilustrar esa dimensión más personal del autor jerezano. "Cuando Ángel estaba bastante mal fuimos un día a su casa para estar con él. Eso lo hace solo la gente buena", ha señalado. También ha destacado su distancia frente al chauvinismo y las visiones complacientes sobre Andalucía. "Él veía su tierra desde una perspectiva un poco alejada. A él le gustaba la tierra, no tanto los hombres", ha apuntado.

Sobre el presente cultural, Cruz ha sostenido que Caballero Bonald habría observado la actualidad "asombrado y triste". El periodista ha lamentado además un tiempo que considera "muy poco trascendente" y ha criticado el funcionamiento actual del mercado editorial. "Los agentes literarios no quieren los libros, quieren que se vendan los libros. Entonces creo que es un momento de decaimiento de la literatura", ha asegurado. Pese a ello, ha defendido la vigencia del pensamiento del escritor y su capacidad para seguir interpelando al lector contemporáneo desde el inconformismo y la crítica.

Una hija y admiradora

La visión más íntima ha llegado de la mano de su hija, Julia Caballero Ramis, actual presidenta de la Fundación Caballero Bonald, ubicada precisamente en la misma calle Caballeros de Jerez donde nació el escritor hace un siglo. "Él era realmente lo que escribía, como él mismo decía", ha explicado. Según ha relatado, la convivencia familiar con el autor era "muy fácil" porque se trataba de una persona "templada, divertida y profundamente coherente con sus valores", aunque ha admitido que con las personas que no le gustaban podía mostrarse "muy tajante" a través de la indiferencia.

  • Julia Caballero, hija de José Manuel Caballero Bonald.

Julia Caballero también ha recordado algunas contradicciones domésticas que humanizaban la figura pública del escritor. "Él nos enseñaba el feminismo, pero luego en casa yo era la niña", ha relatado entre sonrisas al explicar cómo intentaba justificar horarios distintos entre ella y su hermano. Aun así, ha insistido en que su padre era "muy coherente y muy recto moralmente y éticamente". Sobre el centenario, ha reconocido que la familia vive este momento "muy emocionada" y agradecida por la repercusión que sigue teniendo su obra. "Solo con que una persona que lo vea por ahí diga: '¿Este señor quién es? Me voy a leer algo de él', pues ya con eso sería un logro", ha afirmado.

Cinco años después de la muerte del escritor, Julia Caballero considera que el legado de su padre sigue plenamente vigente por su compromiso ético y social. "Mi padre fue así prácticamente hasta el final", ha explicado al referirse a su carácter "inconformista e insumiso". Preguntada por cómo le gustaría que las nuevas generaciones se acercaran a su obra, ha respondido sin dudar: "Desde la poesía y desde su parte de inconformista". Para quienes todavía no hayan leído a Caballero Bonald, ha recomendado especialmente Ágata ojo de gato, una novela que ha definido como "fundamental". Y ha resumido la permanencia de su figura con una última idea: "Él peleaba constantemente por la justicia social, yo creo que eso también se queda".

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