Sociedad

11400, el código postal de la pobreza

Viaje a Las Pachecas y El Mojo, dos barriadas rurales de Jerez que se encuentran entre las zonas con menos renta media por habitante de los grandes municipios de España. "He visto familias aquí con solo un huevo en la nevera", relata uno de los vecinos que resiste, entre pensionistas y "paguitas"

Los vecinos y vecinas del código postal 11400, en el Jerez rural, a unos 14 kilómetros de distancia del núcleo urbano consolidado, tienen alumbrado en sus calles con lámparas LED que son alimentadas con unas pequeñas placas fotovoltaicas. Hay agua corriente y alcantarillado, y la luz llega a las casas. Hace unas décadas no sucedía ni una cosa ni otra. Amanece, que no es poco. “La cobertura de internet es regular, pero cogerse, se coge”, cuenta Honorio, vecino de Puerto Real, pero que suele regresar a menudo “al pueblo” a ver a sus hermanos al asentamiento rural en el que se criaron. En sus casas, poco más de 100 viviendas de autoconstrucción entre las barriadas rurales de El Mojo y Las Pachecas, donde antes todo era campo y chozas, separadas entre sí por poca distancia, la renta media anual disponible es de 15.427 euros. Unos 40 y pocos euros al día en el mejor de los casos para pagarlo todo.

Son dos de las zonas más empobrecidas entre los 537 códigos postales de 33 municipios españoles que ha analizado la Agencia Tributaria. Otro código postal jerezano, el 11570 de Garrapilos, es aún más pobre: 14.199 euros de renta media anual disponible. El perfil de renta también es muy similar en el 11591, correspondiente a la antigua pedanía de Guadalcacín: 15.441 euros de renta media. Las tres son las zonas más desfavorecidas de las once que conforman Jerez, quinto municipio andaluz en población. ¿El motivo? Una población empadronada muy envejecida, con escasos recursos y con pensiones fruto de una vida en el campo: es decir, míseras. Frente a las humildes casas de El Mojo hay un telón de fondo con un campo verdísimo donde mueven sus aspas deprisa enormes aerogeneradores. Cruzan raudos ciclistas por la cañada real de Lomopardo o Medina. Junto a las casas de Las Pachecas hay una enorme autovía y un pequeño mar de plástico hecho jirones en los invernaderos. Es lunes laborable, pero podría ser un domingo cualquiera.

Parroquianos en El Chiringuito de Las Pachecas. FOTO: JUAN CARLOS TORO

El Mojo parece más bien el desierto de Mojave, donde solo algún ladrido suelto interrumpe el canto de los pájaros. En Las Pachecas hay algo más de trasiego, especialmente en su bar de la entrada y en otro llamado El Chiringuito, donde cuatro parroquianos juegan al dominó como si el tiempo estuviera congelado. “Aquí no hay trabajo, pero al menos se vive relajado”, dice uno de ellos. Otro, que no quiere dar su nombre tampoco, lo resume todo en: “Seguridad”. “Vivo aquí de toda la vida, tengo 57 años, y vivo aquí desde antes de que vinieran muchos de los que hay ahora. Y aquí hace falta seguridad, seguridad y seguridad, y que den caña a los búhos de la noche, que se llevan todo el día durmiendo y por la noche navegando. Mi hijo tiene 17 años y si tienen que darle un cosqui, que se lo den”, espeta. El otro perfil poblacional más repetido, al menos en Las Pachecas, es el de parejas algo más jóvenes, pero “mantenidas con paguita” porque “paro no hay mucho: o pensionistas, o paguita”.

Y niños no hay. En el colegio rural de El Mojo, por ejemplo, solo acuden diariamente cuatro niños de la barriada y de otros asentamientos próximos como Baldío Gallardo. “La gente se ha acabado marchando, aquí no se puede construir”, dice Juan Antonio, con 59 años y vecino de toda la vida de El Mojo, como su hermano Honorio y José. Las brechas económicas son insalvables según las zonas analizadas del territorio nacional. Entre las distintas zonas de Jerez, también. Según el estudio, un vecino del barrio de Salamanca-Goya, en Madrid, dispone de una renta media de más de 46.000 euros de diferencia frente a alguien que vive en Las Pachecas o El Mojo, en Jerez. Dentro de Jerez, la zona más rica, el distrito centro, con una renta media disponible de 24.292 euros al año tiene un poco menos del doble de poder adquisitivo que la zona más empobrecida del municipio. Mucha diferencia.

Fermín y Juana, en su huerto en Las Pachecas. FOTO: JUAN CARLOS TORO

Los datos de Hacienda, que corresponden a 2016, permiten consultar la renta que declaran los ciudadanos de 33 ciudades españolas de más de 200.000 habitantes o que tienen menos habitantes, pero cumplen uno de estos dos requisitos: más de 100.000 declaraciones de IRPF o renta bruta total superior a los 2.200 millones de euros. Muchos en El Mojo o en Las Pachecas no tienen ni idea de este análisis. Otros sí que lo han oído de pasada. “Algo he escuchado, pero vamos esto está como están la mayoría de los barrios”, dice Fermín, quien junto a su mujer, Josefa, labra un pequeño huerto, ya como jubilado de la cercana fábrica de cemento, a la salida de la barriada rural. “Tengo la suerte —narra— de que me jubilé con una pensioncita en condiciones, para vivir y no deberle nada a nadie, pero tengo cuatro nietos y hay que ayudarles. Hoy los pensionistas hemos sido los que hemos evitado que se hayan revolucionado los estudiantes, esto habría reventado sin los abuelos. Ves a tu nieto con 8 o 10 años, y llegas a casa, y en mi casa gracias a Dios no lo he visto, abres la nevera y solo veas un huevo. ¿Qué haces? Eso te remueve, y eso lo he visto yo en familias aquí”. 

Vecinos sentados al sol, en Las Pachecas. FOTO: JUAN CARLOS TORO

Las brechas sociales, a tenor del estudio, varían de unas zonas a otras, pero hay incluso ciudades como Móstoles donde la desigualdad entre barrios es menor. En este Jerez despoblado, donde apenas resisten los abuelos, lo que llega cada mes a las casas es muy poco. “Aquí se vive muy bien, sin peligro, ni nada. Ni antes era mejor, ni ahora, siempre se ha ido tirando aquí”, cuenta Juan Padián, que descansa al sol ante su coqueta casa de Las Pachecas, también sin escriturar, como todas en una zona que, además, es inundable. Él supo bien desde muy pequeño lo que era la necesidad: “Yo vivía en un chozo al lado de la Laguna de Medina. Imagínate”.

En las últimas elecciones andaluzas, en el mundo rural jerezano (con algo más de 7.000 habitantes censados), en el que se inscriben estos diseminados rurales y barriadas en el campo, el PSOE se dejó 2.700 votos. En el distrito 10, el de El Mojo y Las Pachecas, ganaron los socialistas por una diferencia de unos 400 sufragios frente a PP y Cs, que tuvieron un empate técnico con 247 y 212 votos, respectivamente. Vox, por ejemplo, sedujo a 96 vecinos y vecinas en edad de votar. “¿Los políticos? Esos vienen aquí cuando toca echar los votos”, lamenta Juan Antonio, cerca de la antigua venta donde se amasaba el mítico pan de El Mojo. Una venta que probablemente fue el germen de una de las barriadas más pobres de España. “¿Una mujer limpiando qué es lo que gana? Preguntadles, que trabajan las criaturas por 2 o 3 euros la hora. Mi sobrina trabaja por eso y es de aquí de Las Pachecas. ¿Crees que para eso dan ganas de votar? Pues si no votas a nadie, encima nos van a pisotear aún más”, remacha Fermín antes de ir a casa a almorzar.

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