Sociedad

La marihuana, un negocio que mueve miles de millones y que ya tiene hasta Iglesia en Andalucía

En la semana en que Canadá, miembro del G7, ha legalizado su uso recreativo y el debate ha llegado al Congreso español, un joven de El Puerto crea la primera congregación europea que rinde culto al cannabis para reivindicar su legalización total. "Si no aprovechamos esta oportunidad, perderemos un gran tren", afirman sus correligionarios gaditanos

Las estimaciones apuntan a que el mercado de la marihuana legal mueva en todo el mundo unos 32.000 millones de euros en 2022. Canadá se ha convertido esta semana en el primer país del G7 y miembro de la OCDE que permite su venta de uso recreativo. Uruguay fue pionero pero sin embargo es el país de Donald Trump (ocho estados de Estados Unidos) donde mayor bolsa de población tiene acceso al cannabis legalmente y sin receta médica. “La discusión ya no es si se va a legalizar la marihuana, sino cuándo y cómo. España puede ser líder en Europa si lo hace”, sostenía rotundo esta semana en El País el director de la Oficina de Asuntos Nacionales de la Alianza para las Políticas de Drogas en Washington, el escocés Michael Collins.

De hecho, el debate ha llegado esta misma semana al Congreso de los Diputados de la mano de Podemos, que ve en el cultivo de la marihuana un remedio para las malas cosechas y la crisis del campo español. “Es absurdo que se pueda comprar tequila o ginebra en un supermercado y que la marihuana sea ilegal”, ha afirmado en más de una ocasión Pablo Iglesias, líder de esta organización política. Como Iglesias opina Javier D. G., un joven gaditano de 31 años que reside en El Puerto de Santa María que se ha  decidido a fundar la primera Iglesia de la Santa María en Europa, similar a otras congregaciones que ya existen en ciudades como Denver. Hasta una misa internacional pro legalización total del cannabis, la primera de estas características que se celebrará en Europa, ha convocado junto a otros cuatro socios para el próximo 20 de abril de 2019 en la localidad gaditana.

Sin libro sagrado ni jerarquía eclesiástica, autodefinido como un “proyecto social e innovador”, el objetivo de esta Iglesia no es ni mucho menos lo meramente lúdico. Javier pretende convertir su Iglesia en una asociación no lucrativa que fundamentalmente suministre sustancias cannábicas a enfermos crónicos y personas mayores con dolencias. “Creo, aparte del uso recreativo, que la legalización con fines terapéuticos puede ayudar a mucha gente y ahora, aun siendo ilegal, ya lo hace. En La Línea (de la Concepción, Cádiz) hay 2 o 3.000 familias viviendo de esto, y si fuera legal, se ingresarían solo en impuestos más de 3.300 millones de euros al año”, expone el joven portuense, que prefiere ocultar su rostro y sus apellidos porque “ya ha recibido amenazas por la misa reivindicativa que queremos hacer, y porque me colocaría en la diana de la Policía”. 

Otro detalle del ‘grow shop’ Jerezano. FOTO: MANU GARCÍA.

La Iglesia de la Santa María, recoge en su web, es una ONG de financiación privada que “nace como lugar de santuario y adoración de nuestra santa planta María (Cannabis sativa) y con el objetivo de reivindicar su legalización, como mejor forma de luchar contra el narcotráfico y para que pueda beneficiar a la sociedad, así como promover el cultivo de cáñamo, una planta que puede ser usada para producir más de 25.000 productos diferentes y muy beneficiosa para el Medio Ambiente”. En este punto, aclaran, “la Iglesia de la Santa María no se dedica a vender ni a facilitar el uso de ninguna sustancia considerada ilegal. Simplemente realizamos labores de difusión informativa, didácticas y promovemos un consumo responsable”.

“En La Línea hay 2 o 3.000 familias viviendo de esto, y si fuera legal, se ingresarían solo en impuestos más de 3.300 millones de euros al año”

Como Javier, Aitor Soler, propietario desde hace siete años de uno de los grow shop (tienda de semillas; es legal vender semillas y el autocultivo) de la provincia de Cádiz, no tiene ninguna pinta de lo que el imaginario colectivo entendería por un fumeta. “Hay mucho falso estereotipo, alucinarías con el perfil de los clientes que pasan por aquí”, argumenta el dueño de Yerbawena 11408, en Jerez. Cada jornada abre su tienda del distrito Sur de la ciudad suministrando semillas de diferentes variedades para el autocultivo y “parafernalia” relacionada con la cultura del cannabis. “Este es un grow a la vieja escuela —explica—, enfocado al autocultivador; ahora están en auge los que se dedican al cliente grande, que se dedicará a otras cosas…, pero yo me centro en fomentar el autocultivo, en el asesoramiento y en ayudar al cliente, porque si cada uno tuviera su propia planta no habría mercado negro”.

“Parafernalia” en torno al cannabis en una ‘grow shop’ de Jerez. FOTO: MANU GARCÍA.

Mientras grandes bancos y empresas de refrescos dan los primeros pasos para desembarcar en este negocio, ya hay empresas de Wall Street que fabrican fármacos aprobados médicamente con CBD, junto con el THC, uno de los cannabinoides que más abundan de forma natural. Ante unas expectativas cada vez más enormes a nivel mundial, la pregunta por responder es ¿cuándo y cómo en España? “No sería crear un mercado sino regularizar uno ya existente”, apunta Soler, quien lamenta que “esté normalizado socialmente el alcohol, e incluso seas social si no lo consumes, y la marihuana, que está comprobado que hace menos daño, no”. “Un cliente —prosigue— me preguntó hace poco qué preferiría el día de mañana: que mis hijos fumasen o tomasen alcohol. No preferiría ninguna de las dos cosas, preferiría que estudiasen mucho, pero si tuvieran que consumir algo el alcohol es más dañino”.

Al interior de la tienda de Aitor llegan un par de jóvenes preguntando por un tipo concreto de semillas o venden kits para el autocultivo; otros preguntan por piruletas de cannabis, “que son un rollo”; y hay pegatinas con marcas desconocidas para el gran público que son proveedores europeos líderes en el sector. “Nosotros tenemos las condiciones ideales para el cultivo. Por desgracia, ahora mismo surtimos a Europa entera, y digo por desgracia porque se hace de forma ilegal, cuando podría ser una exportación totalmente legal que creara empleo y riqueza. Por culpa de muchos estamos quedando mal los que sí realmente somos profesionales”, expone.

Aitor Soler y, de espaldas, Javier D. G., en un momento de la charla con este medio. FOTO: MANU GARCÍA.

A su lado, Javier sigue dando forma en su cabeza a su proyecto. Este experto en comercio electrónico ha vuelto a su tierra —donde ya tuvo y cerró una tiendecita gourmet en Vistahermosa— tras probar suerte en países como Holanda, Inglaterra y Bulgaria. Ahora no solo persigue constituir una asociación gaditana que reivindique la legalización total de la marihuana, sino que “lo ideal sería que el Ayuntamiento de El Puerto cediera un edificio como el antiguo Monasterio de la Victoria, el antiguo Penal del Puerto, para albergar actividades, conferencias, un pequeño cine y hasta un hostel”. Todo, en torno a una cultura alternativa que cada vez está más extendida y a la que se le ven posibilidades de generar negocio. “Mantener la ilegalidad —expresa— es fomentar el narcotráfico, mantener problemas sociales y tener menos recursos para combatir el mercado negro de drogas duras como la cocaína y la heroína; ahora hay muchos frentes abiertos para luchar, pero si se legaliza la marihuana, hay uno menos”.

Mientras arranca la Iglesia que rinde culto a la marihuana en el Sur de España, el asunto ya está en manos del Congreso. El objetivo de Podemos pasa por modificar la ley actual sobre estupefacientes que tipifica como ilegal la venta y el cultivo del cannabis y restringe el consumo y posesión a espacios privados —las multas por positivo o consumo en la vía pública alcanzan los 1.200 euros—. “El Estado será el encargado de otorgar las licencias para la plantación, producción y venta”, según la propuesta de Podemos, que por ahora, eso sí, advierte de que la legalización “se debe implementar principalmente para el uso medicinal y la investigación”. “Si no aprovechamos esta oportunidad, con estas condiciones climáticas que tenemos y el potencial que este sector tendría, perderemos un gran tren; esto es como el vino y hace cien años en Estados Unidos existía la ley seca”, concluye el reverendo Javier D. G., un papa para esta religión de nuevo cuño en Europa.

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