El puente hallado en Carmona durante las obras de mejora de la rotonda de la carretera de la Ermita de la Virgen de Gracia esconde una historia bastante más larga de lo que puede sugerir su reciente aparición. El Servicio Municipal de Arqueología sitúa provisionalmente su construcción entre los siglos XVII y XVIII, aunque la estructura se levanta sobre uno de los caminos históricos más importantes de acceso a la ciudad, un itinerario utilizado como mínimo desde época romana y de posible origen anterior.
Así lo explica Juan Manuel Román, arqueólogo del Ayuntamiento de Carmona, quien enmarca la estructura dentro de la evolución de uno de los principales caminos de entrada y salida de la ciudad. Un acceso condicionado históricamente por la complicada configuración de la ladera y, especialmente, por los problemas ocasionados por el agua: “Por ahí discurría la Vía Augusta desde época romana, pero, probablemente, ya fuera utilizado anteriormente”, señala Román. El puente que ha llamado la atención durante las obras es solo una pieza de ese relato más amplio: en el entorno se conservan también restos de la antigua calzada, algunos de ellos en un estado relativamente bueno, que ayudan a interpretar la evolución de un camino utilizado y transformado durante siglos.
Un puente para salvar el agua
Para comprender por qué se levantó esta estructura hay que mirar al terreno. Toda esa ladera ha presentado históricamente problemas de estabilidad y evacuación de las aguas y el puente respondió a esa dificultad concreta más que a una voluntad monumental: “Toda esa ladera tiene muchos problemas de inestabilidad que han generado siempre muchos problemas al camino”, explica el arqueólogo municipal.

- La imagen del puente en Carmona.
- -
Román ha localizado durante sus investigaciones documentación histórica que refleja las sucesivas intervenciones realizadas en este entorno. Entre los siglos XVII y XVIII aparecen planos y referencias a diferentes operaciones destinadas a afrontar los problemas provocados por el terreno y las aguas en las proximidades de la Puerta de Córdoba. El puente encajaría en ese contexto. En este punto existe una pequeña vaguada por la que discurrí un arroyo estacional que permanecía seco buena parte del tiempo, pero cuyo comportamiento cambiaba considerablemente cuando las precipitaciones eran abundantes: “Normalmente no llevaba agua, pero cuando llovía fuerte, por ahí hay circulaba una escorrentía bastante potente”, señala Román.
Ese caudal ocasional habría generado problemas de manera recurrente sobre el camino, y la respuesta fue construir un pequeño puente que permitiera salvar la vaguada y garantizar el tránsito incluso cuando el agua descendiera con fuerza por la ladera. A partir de las características constructivas de la estructura y, especialmente, del tipo de ladrillo utilizado, el arqueólogo municipal calcula que pudo levantarse entre los siglos XVII y XVIII, una aproximación cronológica todavía pendiente de datación definitiva.

- Técnicos, en el puente.
- -
Esa cronología es la que permite fijar una cuestión clave del hallazgo: el puente es una construcción moderna, mientras que lo que se remonta al mundo romano es el itinerario histórico en el que se asienta. Por este sector discurría la Vía Augusta, y Román plantea incluso la posibilidad de que el corredor fuese utilizado como acceso a Carmona antes de la llegada de Roma —una hipótesis de origen prerromano sobre la que volverá más adelante—. Su interés reside precisamente en esa continuidad: sobre un camino transitado durante siglos se fueron realizando reparaciones y construyendo nuevas infraestructuras para adaptarlo a las necesidades de cada época, y el puente es una de esas intervenciones.
“Estuvo visible hasta los años 60”
La historia más reciente del puente resulta especialmente significativa para entender lo sucedido ahora. Las obras de la rotonda han vuelto a sacarlo a la luz, aunque Román matiza que se trata de una construcción histórica que permaneció visible hasta bien avanzado el siglo XX y no de una estructura que hubiera permanecido enterrada durante siglos. Una fotografía documentada por el historiador jiennense Juan de Mata Carriazo en los años sesenta muestra el puente descubierto y en uso, aportando un testimonio gráfico de cómo era este acceso antes de las posteriores transformaciones del entorno. La imagen coincide con los testimonios que el propio Román ha podido recabar entre vecinos de Carmona: “Por la información que me han dado vecinos y demás, hasta los años 60 estaba visto, estaba en uso”, explica el arqueólogo.
Fue posteriormente cuando este sector experimentó nuevas transformaciones, sobre todo con la construcción del Parador Nacional de Turismo. Se realizaron diferentes intervenciones en la zona y se introdujo un drenaje que acabó modificando la configuración del terreno. Varias décadas después se ha producido el proceso inverso: las obras de mejora de la rotonda de la carretera de la Ermita de la Virgen de Gracia han coincidido con la ubicación de la estructura y han permitido recuperarla visualmente. En el mismo espacio se conservan restos del antiguo camino o calzada, con zonas que han perdido las piedras del pavimento y otras que mantienen un grado de conservación considerable: “Hay restos de la calzada también de esa época en muy buen estado y otras que habrá que reparar”, explica Román.
En las proximidades se había localizado anteriormente otra estructura que muestra las sucesivas transformaciones experimentadas por este acceso: según la información municipal, se trata de una construcción realizada con sillares de origen romano reutilizados en torno al siglo XVI. Todo ello convierte el entorno en un espacio en el que diferentes épocas han ido dejando huella sobre un mismo corredor de entrada a Carmona, incluido el posible uso prerromano del trazado que Román ya apuntaba.
El patrimonio será parte de la nueva rotonda
La decisión adoptada tras la reaparición de los restos es que el puente y parte de la antigua calzada permanezcan visibles e integrados en la nueva rotonda. En esta actuación intervienen la empresa pública de limpieza y mantenimiento Limancar, la delegación de Medio Ambiente y el Servicio Municipal de Arqueología, con la intención de aprovechar el propio patrimonio existente en el lugar en vez de recurrir a otros elementos ornamentales ajenos a su historia.
La integración presenta, sin embargo, algunas dificultades: el puente fue concebido como una infraestructura funcional y su cota respecto al terreno es reducida, por lo que no sobresaldrá de manera monumental en el centro de la glorieta. La intervención permitirá, no obstante, conservar la estructura y mostrar también parte del trazado de la antigua calzada. Para Román, el interés del conjunto depende de la información que aporta sobre la evolución histórica de este acceso, más que de su monumentalidad: “Nos está contando la historia de ese histórico camino, que era uno de los más importantes para acceder a Carmona”, concluye. Una historia, como la propia datación del puente, todavía en construcción.
‘Quillo’, el bar de Jerez que reinventa el mollete con pico de gallo, membrillo o mostaza de Dijon
Cierran una playa de Barbate por la llegada de aguas sucias y residuos por culpa de las lluvias en la mañana de este jueves
Ayuntamiento de Jerez y Adelante Andalucía se enzarzan por el virus del Nilo y las obras abandonadas junto al Zoo
El Hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva opera por primera vez un tumor cerebral con el paciente despierto y charlando
Malestar en Sanlúcar después de que Diputación y Junta no invitaran a la alcaldesa al acto del futuro centro de salud
COMENTARIOS