‘Quillo’, el bar de Jerez que reinventa el mollete con pico de gallo, membrillo o mostaza de Dijon
Un joven hostelero jerezano abre en la avenida de los Marianistas una molletería en la que ofrece también desayunos y tapas internacionales a precio de barrio
Desde esta primavera, el número uno de la avenida de los Marianistas, a pocos minutos del centro de Jerez y próximo al colegio e instituto homónimo, alberga una propuesta gastronómica diferente. Su propietario, Alberto Mambulu Rivero, ha abierto la primera molletería, Quillo, un mollete que, con productos de proximidad como el pan de La Gallina Violeta, ofrece este ‘must’ de los desayunos andaluces con sabor mexicano, francés, alemán, noruego o italiano, entre otros.
“A todos nos gustan los molletes, pero estamos acostumbrados a los de paté, mantequilla, manteca o el clásico con tomate o salmorejo y jamón, que también lo tenemos; un día me pregunté cómo sería un mollete si se tomara como desayuno o almuerzo en Lyon, Múnich o Nápoles y empecé a experimentar”, explica a lavozdelsur.es en su negocio este joven emprendedor jerezano. Como aficionado a la cocina, elaboró un decálogo de molletes y tostas internacionales, además de propuestas originales como el mollete de la abuela —queso de cabra con membrillo, tomate natural y jamón ibérico— o el mollete kebab, “un viaje de Jerez a Turquía” que dice, bromeando, esta vez “no es por los pelos”.
Alberto, en la terraza, en la avenida de los Marianistas.
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MANU GARCÍA
Mientras que para la propuesta francesa utiliza mostaza de Dijon, jamón cocido, pepinillos y queso emmental, para el mexicano hace lo propio con el pico de gallo, pollo desmenuzado y aguacate. “Hice pruebas para combinar los ingredientes que mejor iban al tipo de pan que es el mollete con algunos tradicionales de esos países” dice mientras prepara un mollete alemán, con salchicha, cebolla frita y salsa de tomate y mostaza. Entre los más demandados está el Molletini, un híbrido entre Andalucìa e Italia que mezcla el salmorejo y el jamón ibérico con topping de mozzarella, presentado en dos unidades. Además de los molletes, el propietario ofrece tapas de queso viejo con miel, de pimientos del piquillo con melva o anchoas y de queso de cabra con sucedáneo de caviar, sirope de agave y mermelada de higo.
Vista de algunas de las propuestas.
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MANU GARCÍA
Sin embargo, el negocio, que quiere añadir un toque cosmopolita al carácter popular de este barrio, expande aún más sus fronteras, incorporando desayunos que van más allá de los molletes, como las tostas personalizadas. “La idea es que puedas montar tu propia tosta en base a elegir tres ingredientes” explica el propietario. Entre los ingredientes, está la posibilidad de elegir un tipo de queso, como el fresco, el de cabra o el viejo, con anchoas, melva o pollo kebab, para luego ponerle aceite de oliva, mayonesa o mostaza, según la combinación que el cliente le guste más.
Un sabor reiventado desde aquí.
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MANU GARCÍA
Fiel a su estilo internacional, Quillo ofrece también bowls para desayunar, así como smoothies, refrescos, perritos calientes —opción jerezana con salsa de Pedro Ximénez—, cervezas y hasta cócteles en eventos especiales como la fiesta que organiza este sábado con un bufé de cócteles ilimitados por veinte euros y opciones de tapeo incluidas. Tomarse un Expresso Martini con un Molletini, una experiencia que solo es posible este 22 de agosto a partir de las ocho de la tarde en el Quillo de Jerez.
Quillo, un mollete (Avenida de los Marianistas 1, Jerez) abre lunes, jueves, viernes y sábados (09.00 a 15.00h y 20.00 a 23.00h), así como martes y domingos solo en horario mañana. Miércoles cerrado.
Desde esta primavera, el número uno de la avenida de los Marianistas, a pocos minutos del centro de Jerez y próximo al colegio e instituto homónimo, alberga una propuesta gastronómica diferente. Su propietario, Alberto Mambulu Rivero, ha abierto la primera molletería, Quillo, un mollete que, con productos de proximidad como el pan de La Gallina Violeta, ofrece este ‘must’ de los desayunos andaluces con sabor mexicano, francés, alemán, noruego o italiano, entre otros.
“A todos nos gustan los molletes, pero estamos acostumbrados a los de paté, mantequilla, manteca o el clásico con tomate o salmorejo y jamón, que también lo tenemos; un día me pregunté cómo sería un mollete si se tomara como desayuno o almuerzo en Lyon, Múnich o Nápoles y empecé a experimentar”, explica a lavozdelsur.es en su negocio este joven emprendedor jerezano. Como aficionado a la cocina, elaboró un decálogo de molletes y tostas internacionales, además de propuestas originales como el mollete de la abuela —queso de cabra con membrillo, tomate natural y jamón ibérico— o el mollete kebab, “un viaje de Jerez a Turquía” que dice, bromeando, esta vez “no es por los pelos”.
Alberto, en la terraza, en la avenida de los Marianistas.
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MANU GARCÍA
Mientras que para la propuesta francesa utiliza mostaza de Dijon, jamón cocido, pepinillos y queso emmental, para el mexicano hace lo propio con el pico de gallo, pollo desmenuzado y aguacate. “Hice pruebas para combinar los ingredientes que mejor iban al tipo de pan que es el mollete con algunos tradicionales de esos países” dice mientras prepara un mollete alemán, con salchicha, cebolla frita y salsa de tomate y mostaza. Entre los más demandados está el Molletini, un híbrido entre Andalucìa e Italia que mezcla el salmorejo y el jamón ibérico con topping de mozzarella, presentado en dos unidades. Además de los molletes, el propietario ofrece tapas de queso viejo con miel, de pimientos del piquillo con melva o anchoas y de queso de cabra con sucedáneo de caviar, sirope de agave y mermelada de higo.
Vista de algunas de las propuestas.
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Sin embargo, el negocio, que quiere añadir un toque cosmopolita al carácter popular de este barrio, expande aún más sus fronteras, incorporando desayunos que van más allá de los molletes, como las tostas personalizadas. “La idea es que puedas montar tu propia tosta en base a elegir tres ingredientes” explica el propietario. Entre los ingredientes, está la posibilidad de elegir un tipo de queso, como el fresco, el de cabra o el viejo, con anchoas, melva o pollo kebab, para luego ponerle aceite de oliva, mayonesa o mostaza, según la combinación que el cliente le guste más.
Un sabor reiventado desde aquí.
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Fiel a su estilo internacional, Quillo ofrece también bowls para desayunar, así como smoothies, refrescos, perritos calientes —opción jerezana con salsa de Pedro Ximénez—, cervezas y hasta cócteles en eventos especiales como la fiesta que organiza este sábado con un bufé de cócteles ilimitados por veinte euros y opciones de tapeo incluidas. Tomarse un Expresso Martini con un Molletini, una experiencia que solo es posible este 22 de agosto a partir de las ocho de la tarde en el Quillo de Jerez.
Quillo, un mollete (Avenida de los Marianistas 1, Jerez) abre lunes, jueves, viernes y sábados (09.00 a 15.00h y 20.00 a 23.00h), así como martes y domingos solo en horario mañana. Miércoles cerrado.
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