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Nadie las vende y aparecen por El Puerto: el misterio de las camisetas que se están haciendo virales

Una especie de gymkana entre desconocidos lleva mensajes muy especiales en la espalda, pensados para dar fuerza, esperanza o simplemente hacer sentir acompañado al que más lo necesita

  • Dos de las camisetas que circulan por El Puerto.

En El Puerto han comenzado a aparecer unas camisetas que no se venden en ninguna tienda. No tienen precio, no forman parte de una colección comercial y tampoco llevan detrás una marca convencional. Aparecen, simplemente, con mensajes dirigidos a quien las recibe, como si fueran pequeñas cartas de la vida convertidas en una prenda. Detrás de la iniciativa hay una persona que ha decidido permanecer en el anonimato y que asegura no tener ningún ánimo de lucro.

Una de esas camisetas comienza con un "Hola. Te prometo que algún día vas a mirar atrás y pensar: Menos mal que no me rendí. Después, el mensaje concluye con un "Confía. Con cariño, la vida". Otra lleva una frase diferente: "Hola. No sé cuál es tu sueño, pero sería una pena que abandonaras cinco minutos antes de conseguirlo. Coge aire, y sigue". Son mensajes pensados para detener durante unos segundos a quien los lee.

La persona que está detrás de estas camisetas explica que la idea surgió de una reflexión sencilla sobre la velocidad con la que transcurre la vida y sobre todo aquello que muchas veces se desconoce de las personas que están alrededor. "La gente va demasiado deprisa y casi nunca sabemos qué está viviendo la persona que tenemos delante", explica. Por eso pensó que una camiseta podía convertirse en "algo más que una prenda una especie de cartel ambulante" capaz de hacer llegar una frase a alguien que quizá, precisamente ese día, necesitaba leerla.

 

No hubo, según cuenta, una única experiencia que desencadenara el proyecto. Fueron muchas situaciones y muchas personas: "Personas cansadas, gente atravesando momentos difíciles, otras empezando de cero, madres que llegan a todo sin saber muy bien cómo, personas enfermas, gente que ayuda a los demás…". De ahí nació la idea de buscar una manera de hacerse escuchar. "Si tengo tantas cosas que decir, tendré que buscar alguna forma de hacerme escuchar. Así que me disfracé de camiseta", relata.

La decisión de no vender las prendas forma parte esencial de la iniciativa. "No quiero que alguien vea una camiseta, le guste y la compre". Para esta persona, el verdadero valor no está en la prenda, sino "en por qué la recibes, qué mensaje lleva y qué haces después con é"». Y defiende que no todo tiene por qué convertirse en un negocio: "A veces se pueden hacer cosas simplemente porque son bonitas, porque divierten o porque pueden hacerle bien a alguien".

Los mensajes tampoco se eligen siempre de la misma manera. Algunos abordan cuestiones universales como el miedo, el esfuerzo, la familia, el cansancio, las relaciones, salir de la zona de confort o aprender a quererse. Otros, sin embargo, nacen pensando en alguien concreto. "Observo mucho. Veo lo que cuenta, cómo vive, qué está atravesando o qué representa y pienso qué me gustaría decirle", explica. Después, esas palabras pueden terminar llegando mucho más lejos: "Una frase creada pensando en una persona puede terminar siendo exactamente lo que necesitaba leer un desconocido detrás de ella en la cola del supermercado".

La temática de la enfermedad

Entre las personas a las que han llegado estas camisetas hay también quienes atraviesan un cáncer o están a punto de comenzar una quimioterapia. El contacto se produce, según explica, de la forma más natural posible, a través de personas que llegan hasta la cuenta, comentan una publicación o cuentan su situación. "No busco enfermos ni quiero convertir la enfermedad en contenido", asegura. Pero hace poco un chico joven le escribió, con humor, para pedirle que se diera prisa porque iba a comenzar pronto la quimioterapia. "Pensé que con este me estoy portando bastante regular. Así que decidí saltarme mis propias normas, coger un atajo y hacerle una camiseta antes de tiempo", cuenta.

 

Esa camiseta tiene ahora una misión que va más allá de la persona que la recibe. Le ha propuesto convertirse en uno de sus "mensajes con patas" y llevarla algún día a la quimioterapia. "Porque allí habrá otras personas esperando. Y quizá alguna esté asustada, cansada o teniendo un día horrible. Puede levantar la mirada, leer su espalda y encontrar justo el mensaje que necesitaba", explica. Para quien está detrás del proyecto, ahí reside una de las ideas más especiales de la iniciativa: "Que alguien que está pasando por algo difícil pueda ayudar a otra persona simplemente pasando por delante".

Las primeras camisetas están empezando a aparecer en El Puerto mediante una especie de juego entre desconocidos. La persona que las crea busca "cómplices, establecimientos o lugares donde hacer aparecer una camiseta" y, en ocasiones, quien la recibe sabe dónde recogerla, pero no quién la ha dejado allí. "Es una especie de pequeña gymkana entre desconocidos", resume. Por ahora, asegura que las historias más importantes todavía están por escribirse, aunque ya ha comprobado que el efecto comienza incluso antes de recibirlas: personas que leen una frase y cuentan algo de sus vidas o que piensan inmediatamente en alguien a quien les gustaría regalársela. 

En El Puerto han comenzado a aparecer unas camisetas que no se venden en ninguna tienda. No tienen precio, no forman parte de una colección comercial y tampoco llevan detrás una marca convencional. Aparecen, simplemente, con mensajes dirigidos a quien las recibe, como si fueran pequeñas cartas de la vida convertidas en una prenda. Detrás de la iniciativa hay una persona que ha decidido permanecer en el anonimato y que asegura no tener ningún ánimo de lucro.

Una de esas camisetas comienza con un "Hola. Te prometo que algún día vas a mirar atrás y pensar: Menos mal que no me rendí. Después, el mensaje concluye con un "Confía. Con cariño, la vida". Otra lleva una frase diferente: "Hola. No sé cuál es tu sueño, pero sería una pena que abandonaras cinco minutos antes de conseguirlo. Coge aire, y sigue". Son mensajes pensados para detener durante unos segundos a quien los lee.

La persona que está detrás de estas camisetas explica que la idea surgió de una reflexión sencilla sobre la velocidad con la que transcurre la vida y sobre todo aquello que muchas veces se desconoce de las personas que están alrededor. "La gente va demasiado deprisa y casi nunca sabemos qué está viviendo la persona que tenemos delante", explica. Por eso pensó que una camiseta podía convertirse en "algo más que una prenda una especie de cartel ambulante" capaz de hacer llegar una frase a alguien que quizá, precisamente ese día, necesitaba leerla.

 

No hubo, según cuenta, una única experiencia que desencadenara el proyecto. Fueron muchas situaciones y muchas personas: "Personas cansadas, gente atravesando momentos difíciles, otras empezando de cero, madres que llegan a todo sin saber muy bien cómo, personas enfermas, gente que ayuda a los demás…". De ahí nació la idea de buscar una manera de hacerse escuchar. "Si tengo tantas cosas que decir, tendré que buscar alguna forma de hacerme escuchar. Así que me disfracé de camiseta", relata.

La decisión de no vender las prendas forma parte esencial de la iniciativa. "No quiero que alguien vea una camiseta, le guste y la compre". Para esta persona, el verdadero valor no está en la prenda, sino "en por qué la recibes, qué mensaje lleva y qué haces después con é"». Y defiende que no todo tiene por qué convertirse en un negocio: "A veces se pueden hacer cosas simplemente porque son bonitas, porque divierten o porque pueden hacerle bien a alguien".

Los mensajes tampoco se eligen siempre de la misma manera. Algunos abordan cuestiones universales como el miedo, el esfuerzo, la familia, el cansancio, las relaciones, salir de la zona de confort o aprender a quererse. Otros, sin embargo, nacen pensando en alguien concreto. "Observo mucho. Veo lo que cuenta, cómo vive, qué está atravesando o qué representa y pienso qué me gustaría decirle", explica. Después, esas palabras pueden terminar llegando mucho más lejos: "Una frase creada pensando en una persona puede terminar siendo exactamente lo que necesitaba leer un desconocido detrás de ella en la cola del supermercado".

La temática de la enfermedad

Entre las personas a las que han llegado estas camisetas hay también quienes atraviesan un cáncer o están a punto de comenzar una quimioterapia. El contacto se produce, según explica, de la forma más natural posible, a través de personas que llegan hasta la cuenta, comentan una publicación o cuentan su situación. "No busco enfermos ni quiero convertir la enfermedad en contenido", asegura. Pero hace poco un chico joven le escribió, con humor, para pedirle que se diera prisa porque iba a comenzar pronto la quimioterapia. "Pensé que con este me estoy portando bastante regular. Así que decidí saltarme mis propias normas, coger un atajo y hacerle una camiseta antes de tiempo", cuenta.

 

Esa camiseta tiene ahora una misión que va más allá de la persona que la recibe. Le ha propuesto convertirse en uno de sus "mensajes con patas" y llevarla algún día a la quimioterapia. "Porque allí habrá otras personas esperando. Y quizá alguna esté asustada, cansada o teniendo un día horrible. Puede levantar la mirada, leer su espalda y encontrar justo el mensaje que necesitaba", explica. Para quien está detrás del proyecto, ahí reside una de las ideas más especiales de la iniciativa: "Que alguien que está pasando por algo difícil pueda ayudar a otra persona simplemente pasando por delante".

Las primeras camisetas están empezando a aparecer en El Puerto mediante una especie de juego entre desconocidos. La persona que las crea busca "cómplices, establecimientos o lugares donde hacer aparecer una camiseta" y, en ocasiones, quien la recibe sabe dónde recogerla, pero no quién la ha dejado allí. "Es una especie de pequeña gymkana entre desconocidos", resume. Por ahora, asegura que las historias más importantes todavía están por escribirse, aunque ya ha comprobado que el efecto comienza incluso antes de recibirlas: personas que leen una frase y cuentan algo de sus vidas o que piensan inmediatamente en alguien a quien les gustaría regalársela. 

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