Andalucía

Agreden a un “maricón en tacones” y a su amiga la misma noche del Orgullo LGTB de la capital andaluza

Los hechos tuvieron lugar el pasado fin de semana en la Alameda de Hércules

Simone trabajó como drag queen este pasado sábado en la fiesta del Orgullo Crítico del Sur. Antes, hizo el recorrido de la manifestación por una gran avenida de la capital andaluza. Al terminar su actuación se marchó con un grupo de amigas a la Alameda de Hércules a seguir la fiesta. Nada más poner los pies en la zona de los bares y discotecas de ambiente de Sevilla, sobre las 2 de la madrugada del sábado al domingo –según consta en la denuncia—, le increpó un joven: “Mira, un maricón en tacones”, le espetó.

Ella, que se define como mujer transexual, no se calló: “Sí, un maricón con tacones, qué pasa”.A continuación, el agresor le pidió tabaco y Simone se negó, lo que le valió un buen empujón. A lo que ella, siempre según la denuncia interpuesta ante la Policía Nacional, le retó: “Ni se te ocurra tocarme”, le plantó. La cosa parecía que se calmaba tras el empujón, pero al rato un alarido dirigido a Simone volvió a llenar de violencia la Alameda de Hércules: “Te voy a partir la cabeza”.

Con el puño en alto para propinarle el golpe, una amiga de Simone se metió en medio para salvarla del agresor y el puñetazo acabó en la cara de la chica, que pasó toda la noche en urgencias con un cuadro de ansiedad, una contusión nasal y un eczema en el labio superior.

Lo positivo de lo negativo

Tras el puñetazo, un grupo de 20 personas se abalanzó sobre el agresor, quien nervioso se dio a la fuga con la buena fortuna de que un viandante corrió detrás de él: “Dentro de lo malo, yo quiero destacar lo positivo de que tanta gente saliera al paso a protegerme”, manifiesta la joven de 22 años, estudiante de Filología Alemana. En un juego de cinismo, el agresor fue a la policía a denunciar a un viandante que le siguió para evitar que huyera.

Sea como fuere, la policía intervino, le tomó los datos al agresor y Simone y sus amigas fueron raudas y veloces hasta la terraza del bar donde la policía tenía retenido al joven transfóbico. A Simone y a sus amigas se les acabó la fiesta antes de empezarla. La joven trans está acostumbrada a las agresiones desde bien pequeña.

En los últimos días, cuenta, ha tenido que sufrir que le tiraran una botella de plástico a su paso y varios gritos de “maricón de mierda” por la calle. Son las agresiones cotidianas que sufren los disidentes sexuales por sólo ocupar el espacio público de acuerdo a su identidad.

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