Un cambio de hora único y muy profesional

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Un cambio de hora único y muy profesional

Maestros relojeros de toda España llevan a cabo el cambio horario de los históricos ejemplares del Palacio del Tiempo, coincidiendo con la asamblea nacional de este colectivo en Jerez.

29-10-2016 / 20:32 h.
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Un acontecimiento único, novedoso. En pleno corazón del Palacio del Tiempo, treinta de los mejores profesionales relojeros del país, ataviados con sus batas blancas, cambian a la vez la hora de las delicadas piezas francesas del siglo XIX que se exhiben en la llamada sala Oro. Disfrutan como lo harían niños en pleno Disneyworld. No obstante, el museo jerezano alberga la mejor colección de relojes de época en funcionamiento de toda España. “Puede estar al nivel de los mejores que puede haber en Europa”, dice sin dudarlo el catalán Manel Alabart, presidente de la Asociación Nacional de Profesionales Relojeros Reparadores (Anpre) que celebra en Jerez, durante el último fin de semana de octubre, su asamblea nacional.

Aprovechando el cambio de hora para adaptarse al horario de invierno, estos profesionales han tenido el privilegio de manipular, manualmente, las manecillas de hasta 300 relojes, echando una mano a Manolo de la Barrera, encargado del mantenimiento del museo, que no pierde ojo. El atraso en una hora se hace, paradójicamente, adelantando 11 horas los relojes. Como recuerda el relojero jerezano José María Galisteo, por motivos mecánicos no pueden retrasarse ya que se podría dañar su delicado mecanismo de sonería.

“Silencio absoluto, pies quietos y no moverse”, dice bromeando Galisteo, cicerone en la asamblea, momentos antes de que se empiecen a cambiar la hora de los relojes. Inmediatamente empiezan a sonar uno a uno, creando un ambiente mágico en un lugar que ya de por sí lo es. Sin embargo, llama la atención que muchos de los que manipulan las manecillas no conocían, hasta este fin de semana, la existencia del museo. Lo reconoce el propio presidente de la Anpre , que lo visitó por vez primera el pasado julio y que considera que “no se vende al exterior como debería”, cuando, por ejemplo, sí había conocido museos similares en el norte de Europa.


Juan Carlos Toro
El jerezano José María Galisteo, coordinando el cambio horario de los ejemplares del museo.

Sí sabía de su existencia el sevillano Luis Santano, que ha pasado gran parte de sus 70 años ligado a la relojería. Aficionado a la mecánica y a la micromecánica, afirma que era en este mundo donde mejor podía aprender sobre ello. “Es un orgullo que nos pongan en nuestras manos unas obras de arte como estas para que podamos hacer el cambio horario. Es el sueño de cualquier relojero. Que te pongan un París, un Luis XV o cualquier reloj Imperio para que le cambies la hora no es cualquier cosa, no es cambiarle la hora a tu reloj de muñeca”.

Eduardo Álvaro Peral es otro de los profesionales que asiste a este histórico momento. Desde la localidad navarra de Alsasua ha traído a Jerez parte de su colección particular de relojes de mano del prestigioso José Rodríguez de Losada. El objetivo es que en 2017, coincidiendo con el 30 aniversario del museo jerezano, se pueda exhibir aquí de manera temporal. Se trata de piezas únicas, algunas de las cuales llegó a pertenecer incluso a la reina Isabel II, y en las que se reflejan los diferentes tipos de mecánicas que trabajó Losada, como los escapes de áncora, dúplex, de cronómetro, repetición de medios cuartos o repetición de minutos.

De Losada también es el célebre reloj de farola de la plaza del Arenal, cuya original maquinaria se conserva, en funcionamiento, a la entrada del Palacio del Tiempo. En 2017, coincidiendo con el 150 aniversario de su llegada a Jerez, será restaurado por José María Galisteo, que confirma que “ya está preparado el proyecto y el presupuesto” y afirma que será un trabajo “serio y bonito”. “La restauración es lo más difícil: recuperar las esferas, hacer las agujas originales con la misma medida y exactitud guardando la originalidad, una maquinaria eléctrica con mayor calidad y tecnología GPS…”. El relojero señala, igualmente, que se le colocarán unos adornos dorados, como así tenía en sus orígenes, así como su veleta, desaparecida hace años. 


Juan Carlos Toro
Uno de los relojeros, manipulando manualmente las manecillas de un reloj.
 
 
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