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El terremoto de Colombia se siente en la provincia de Cádiz: "Pensé que mi familia estaba bajo los escombros"

Colombianos a miles de kilómetros de su país, en puntos tan remotos del epicentro como Jerez, relatan la angustia que sintieron las horas posteriores al seísmo, por la inicial incertidumbre de no conocer el estado de salud de familiares residentes en las zonas afectadas

  • Verónica Jiménez y Yocimar Ledezma posando para lavozdelsur.es -

Marisol Brat López, Taty para sus amigos, estaba en casa preparando la comida cuando recibió una llamada. Una amiga que vive en Jerez se había enterado por las redes sociales de que un terremoto de magnitud 7,4 había sacudido Colombia.

Era aproximadamente la una de la tarde de este pasado lunes 10 de agosto. Taty, que además tenía la visita en casa de un amigo, dejó la comida a medio hacer y encendió la televisión. Al comprobar que aún no había noticias de lo ocurrido, acudió a las redes sociales. En TikTok ya comenzaban a circular vídeos de la catástrofe.

Ella es de Pereira, una de las ciudades más afectadas por el seísmo, y tiene familiares allí, además de en Cali y Bogotá. Inmediatamente cogió el teléfono y llamó a su madre, que vive en Pereira.

No contestó. Llamó a su hermana y tampoco obtuvo respuesta. Después telefoneó a sus sobrinas, también sin suerte. "Pensé que les había pasado algo", cuenta en conversación con lavozdelsur.es.

  • Edificios y casas afectadas este martes en Pereira (Colombia).
  • -

Durante horas no supo nada de ellas. La falta de cobertura telefónica y de internet en algunas zonas dificultaba todavía más las comunicaciones y multiplicaba la angustia de quienes, como ella, intentaban averiguar desde España qué había ocurrido con los suyos.

Taty, profesional de la hostelería, afincada en España desde hace 25 años –de los cuales 23 en la provincia de Cádiz– sintió por unas horas que la distancia con su Colombia natal había aumentado de golpe. Y es que, hasta las doce de la noche no consiguió saber que su madre estaba bien. "Sentí mucha impotencia. Sientes que se te acaba la vida, porque no sabes si tus seres queridos están bien, si están muertos, si están bajo los escombros... Te pones a llorar, gritas…", recuerda.

Finalmente, su familia solo lamenta daños materiales, además sin mucha importancia. "Gracias a Dios todos están bien", señala Taty.

  • "Están con pánico. Hoy llamé a mi mamá temprano y está sin poder dormir del susto"
  • -

"Mi madre no puede dormir"

También Yocimar Ledezma pasó buena parte del pasado lunes pendiente del teléfono. En cuanto conoció la noticia comenzó a llamar a sus familiares.

Afortunadamente todos están bien, pero algunos vivieron el terremoto con especial intensidad, caso de una de sus tías, que en el momento del temblor se encontraba trabajando en un séptimo piso. Sus tíos de Pereira también se vieron afectados por pequeños derrumbes, aunque ninguno de sus familiares resultó herido.

Pero la tranquilidad de saber que los suyos están a salvo no le impide, ni a él ni a sus familiares, tener miedo a lo que pueda ocurrir después, como posibles réplicas del terremoto. "Están con pánico. Hoy llamé a mi mamá temprano y está sin poder dormir del susto, no sabe si va a haber otro temblor", explica.

Yocimar lleva casi cuatro años en España. Primero vivió en Madrid y desde hace cerca de dos años reside en Jerez, donde trabaja en la cocina de un hotel. Reconoce que, en días como estos, la distancia se convierte en una carga especialmente difícil de llevar. "Vivo angustiado de no poderles ayudar. Me resulta difícil sacar de allí a mi madre", reconoce.

  • Yocimar Ledesma, residente en Jerez.
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"Tristeza" y "preocupación" por Colombia

Emilse Manchego estaba trabajando en su restaurante cuando una amiga le avisó de lo ocurrido. Lo primero que hizo fue llamar a su madre. "Me llamó una amiga que se enteró del terremoto. Me puse nerviosa, llamé a mi madre, no me lo cogía y me puse más nerviosa todavía", recuerda.

Horas más tarde consiguió contactar con una sobrina y supo que, al menos en la zona donde reside su familia, el terremoto se había sentido con menor intensidad.

Esa angustia de no conocer el estado de salud de su familia es algo que, cuenta, han sentido otros colombianos residentes en la provincia gaditana. "He hablado por teléfono y alguno me dice que no encuentran a familiares y que no responden a las llamadas", explica.

Emilse también ha visto vídeos en las redes sociales de personas atrapadas por la desesperación, pidiendo que terminara el terremoto. "Me siento muy mal, con mucha preocupación y tristeza por mi país, porque son muchas personas las que han perdido su vida, familiares, gente que lo está pasando muy mal", afirma.

"Mi país necesita ayuda"

Verónica Jiménez recibió la noticia en su casa. Fue uno de sus hermanos quien la llamó para contarle lo ocurrido. Tiene familia en Bogotá y Cartagena de Indias y, como los demás protagonistas de este reportaje, inmediatamente comenzó a comprobar que todos estaban bien.

Por fortuna, un hermano de Bogotá, que trabaja como escolta, no se vio afectado, lo cual no resta que le afecte la situación actual que se vive en su país. "La verdad es que ha sido bastante fuerte. Ha habido muchos muertos y todavía están rescatando personas", lamenta.

El terremoto también le hace mirar más allá. Con un cambio de gobierno reciente, habla de las dificultades que atraviesa Colombia, del desempleo y de los problemas económicos que, desde su punto de vista, complican todavía más la capacidad del país para afrontar una tragedia de estas dimensiones. "Como colombiana es súper complicado saber cómo va a salir adelante", afirma, y considera que "mi país necesita ayuda de prácticamente todos nosotros".

  • Verónica Jiménez tras la entrevista.
  • -

Cádiz, pendiente de Colombia

El terremoto, cuyo epicentro se situó en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, se sintió en buena parte de Colombia y provocó daños y víctimas en distintos puntos del país. Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y Armenia figuran entre las ciudades más afectadas. Lamentablemente, el número de fallecidos sigue aumentando.

Mientras en Colombia avanzan las labores de rescate y evaluación de los daños, en la provincia de Cádiz hay una comunidad de ciudadanos que lleva más de 24 horas pendiente del teléfono: llamadas, mensajes, vídeos desde las zonas afectadas...

Taty cuenta que durante estas horas los colombianos residentes en la provincia se han ido llamando unos a otros para conocer la situación de sus familiares. En su caso, finalmente pudo respirar tranquila, pero no olvida las horas de incertidumbre ni la sensación de estar a miles de kilómetros de su tierra mientras su familia permanecía en Pereira.

Desde España solo puede mandar un mensaje de aliento a sus compatriotas: "Le deseo a todos los colombianos mucha suerte, que Colombia reciba ayudas de otros países y mi más sentido pésame a los que hayan perdido a sus familiares o sus casas".

Marisol Brat López, Taty para sus amigos, estaba en casa preparando la comida cuando recibió una llamada. Una amiga que vive en Jerez se había enterado por las redes sociales de que un terremoto de magnitud 7,4 había sacudido Colombia.

Era aproximadamente la una de la tarde de este pasado lunes 10 de agosto. Taty, que además tenía la visita en casa de un amigo, dejó la comida a medio hacer y encendió la televisión. Al comprobar que aún no había noticias de lo ocurrido, acudió a las redes sociales. En TikTok ya comenzaban a circular vídeos de la catástrofe.

Ella es de Pereira, una de las ciudades más afectadas por el seísmo, y tiene familiares allí, además de en Cali y Bogotá. Inmediatamente cogió el teléfono y llamó a su madre, que vive en Pereira.

No contestó. Llamó a su hermana y tampoco obtuvo respuesta. Después telefoneó a sus sobrinas, también sin suerte. "Pensé que les había pasado algo", cuenta en conversación con lavozdelsur.es.

  • Edificios y casas afectadas este martes en Pereira (Colombia).
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Durante horas no supo nada de ellas. La falta de cobertura telefónica y de internet en algunas zonas dificultaba todavía más las comunicaciones y multiplicaba la angustia de quienes, como ella, intentaban averiguar desde España qué había ocurrido con los suyos.

Taty, profesional de la hostelería, afincada en España desde hace 25 años –de los cuales 23 en la provincia de Cádiz– sintió por unas horas que la distancia con su Colombia natal había aumentado de golpe. Y es que, hasta las doce de la noche no consiguió saber que su madre estaba bien. "Sentí mucha impotencia. Sientes que se te acaba la vida, porque no sabes si tus seres queridos están bien, si están muertos, si están bajo los escombros... Te pones a llorar, gritas…", recuerda.

Finalmente, su familia solo lamenta daños materiales, además sin mucha importancia. "Gracias a Dios todos están bien", señala Taty.

  • "Están con pánico. Hoy llamé a mi mamá temprano y está sin poder dormir del susto"
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"Mi madre no puede dormir"

También Yocimar Ledezma pasó buena parte del pasado lunes pendiente del teléfono. En cuanto conoció la noticia comenzó a llamar a sus familiares.

Afortunadamente todos están bien, pero algunos vivieron el terremoto con especial intensidad, caso de una de sus tías, que en el momento del temblor se encontraba trabajando en un séptimo piso. Sus tíos de Pereira también se vieron afectados por pequeños derrumbes, aunque ninguno de sus familiares resultó herido.

Pero la tranquilidad de saber que los suyos están a salvo no le impide, ni a él ni a sus familiares, tener miedo a lo que pueda ocurrir después, como posibles réplicas del terremoto. "Están con pánico. Hoy llamé a mi mamá temprano y está sin poder dormir del susto, no sabe si va a haber otro temblor", explica.

Yocimar lleva casi cuatro años en España. Primero vivió en Madrid y desde hace cerca de dos años reside en Jerez, donde trabaja en la cocina de un hotel. Reconoce que, en días como estos, la distancia se convierte en una carga especialmente difícil de llevar. "Vivo angustiado de no poderles ayudar. Me resulta difícil sacar de allí a mi madre", reconoce.

  • Yocimar Ledesma, residente en Jerez.
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"Tristeza" y "preocupación" por Colombia

Emilse Manchego estaba trabajando en su restaurante cuando una amiga le avisó de lo ocurrido. Lo primero que hizo fue llamar a su madre. "Me llamó una amiga que se enteró del terremoto. Me puse nerviosa, llamé a mi madre, no me lo cogía y me puse más nerviosa todavía", recuerda.

Horas más tarde consiguió contactar con una sobrina y supo que, al menos en la zona donde reside su familia, el terremoto se había sentido con menor intensidad.

Esa angustia de no conocer el estado de salud de su familia es algo que, cuenta, han sentido otros colombianos residentes en la provincia gaditana. "He hablado por teléfono y alguno me dice que no encuentran a familiares y que no responden a las llamadas", explica.

Emilse también ha visto vídeos en las redes sociales de personas atrapadas por la desesperación, pidiendo que terminara el terremoto. "Me siento muy mal, con mucha preocupación y tristeza por mi país, porque son muchas personas las que han perdido su vida, familiares, gente que lo está pasando muy mal", afirma.

"Mi país necesita ayuda"

Verónica Jiménez recibió la noticia en su casa. Fue uno de sus hermanos quien la llamó para contarle lo ocurrido. Tiene familia en Bogotá y Cartagena de Indias y, como los demás protagonistas de este reportaje, inmediatamente comenzó a comprobar que todos estaban bien.

Por fortuna, un hermano de Bogotá, que trabaja como escolta, no se vio afectado, lo cual no resta que le afecte la situación actual que se vive en su país. "La verdad es que ha sido bastante fuerte. Ha habido muchos muertos y todavía están rescatando personas", lamenta.

El terremoto también le hace mirar más allá. Con un cambio de gobierno reciente, habla de las dificultades que atraviesa Colombia, del desempleo y de los problemas económicos que, desde su punto de vista, complican todavía más la capacidad del país para afrontar una tragedia de estas dimensiones. "Como colombiana es súper complicado saber cómo va a salir adelante", afirma, y considera que "mi país necesita ayuda de prácticamente todos nosotros".

  • Verónica Jiménez tras la entrevista.
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Cádiz, pendiente de Colombia

El terremoto, cuyo epicentro se situó en San José del Palmar, en el departamento del Chocó, se sintió en buena parte de Colombia y provocó daños y víctimas en distintos puntos del país. Pereira, Cali, Manizales, Quibdó y Armenia figuran entre las ciudades más afectadas. Lamentablemente, el número de fallecidos sigue aumentando.

Mientras en Colombia avanzan las labores de rescate y evaluación de los daños, en la provincia de Cádiz hay una comunidad de ciudadanos que lleva más de 24 horas pendiente del teléfono: llamadas, mensajes, vídeos desde las zonas afectadas...

Taty cuenta que durante estas horas los colombianos residentes en la provincia se han ido llamando unos a otros para conocer la situación de sus familiares. En su caso, finalmente pudo respirar tranquila, pero no olvida las horas de incertidumbre ni la sensación de estar a miles de kilómetros de su tierra mientras su familia permanecía en Pereira.

Desde España solo puede mandar un mensaje de aliento a sus compatriotas: "Le deseo a todos los colombianos mucha suerte, que Colombia reciba ayudas de otros países y mi más sentido pésame a los que hayan perdido a sus familiares o sus casas".

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