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Disparan con una escopeta en el Estrecho a Toñi, la orca ibérica más vieja (y que está protegida): temen que muera por infección

"Conocemos a Toñi. Estuvimos con ella hace unas semanas y estas heridas no estaban ahí", dicen los colectivos WeWhale e Iberian Orca Guardians

  • Las heridas de escopeta sufridas por Toñi, una longeva orca en la Bahía de Cádiz.

Las organizaciones WeWhale e Iberian Orca Guardians han elevado la voz de alarma al detectar alrededor de una decena de impactos en la aleta dorsal de un ejemplar de orca ibérica de unos 60 años en la Bahía de Cádiz. Según el colectivo, las imágenes tomadas hace apenas unas semanas no mostraban ninguna lesión. Ahora, sin embargo, el estado de Toñi, conocida también como 'La Abuela' y considerada la orca ibérica más longeva conocida, ha encendido las alarmas entre las organizaciones conservacionistas que siguen de cerca a esta población en peligro crítico de extinción.

Según la valoración de quienes más conocen a estos ejemplares, las heridas son compatibles con impactos de perdigones de escopeta. Ambas entidades han documentado estas lesiones durante sus actuales trabajos de campo y sostienen que se habrían producido recientemente.

"Conocemos a Toñi. Estuvimos con ella hace unas semanas y estas heridas no estaban ahí. Ahora estamos viendo múltiples heridas de impacto en su aleta dorsal y su lomo que, según nuestra valoración, son compatibles con que haya recibido un disparo de escopeta", ha explicado Janek Andre, fundador y presidente de WeWhale y de la Fundación Iberian Orca Guardians.

  • Vista de cerca de las heridas por los balines.
  • -

Según ha detallado WeWhale, durante las observaciones realizadas entre ayer y hoy se han apreciado alrededor de diez impactos de perdigones en el lado izquierdo de la aleta dorsal. Las fotografías más recientes apuntarían además a que al menos dos o tres proyectiles podrían haber atravesado la aleta, mientras que otros podrían permanecer alojados en ella.

Las heridas son recientes y preocupan por la edad del ejemplar

Toñi tiene una edad estimada de unos 60 años y es el miembro conocido de mayor edad de esta población. Las organizaciones insisten en que las heridas son nuevas porque disponen de fotografías tomadas semanas atrás en las que no aparecían. El material gráfico y los registros de las observaciones están siendo conservados para poder documentar la evolución del estado físico del animal.

Desde WeWhale explican que la aleta dorsal está altamente vascularizada y cumple una función importante en la termorregulación. Las lesiones podrían provocar daño en los tejidos, inflamación e infección. Si alguno de los proyectiles permaneciera en el interior, añaden, el riesgo de infección aumentaría y, en el peor de los casos, podría derivar en una sepsis potencialmente mortal.

La edad de Toñi hace que, según estas entidades, la situación sea especialmente delicada. De momento, no han observado problemas evidentes en su forma de nadar ni de cazar, aunque mantendrán una vigilancia estrecha sobre su evolución.

  • La longeva Toñi, mostrando su aleta dañada.
  • -

"Si alguien le ha disparado deliberadamente con una escopeta, no se trata únicamente de un acto de extrema crueldad contra un animal. Es un ataque contra uno de los últimos individuos que quedan de una población en peligro crítico de extinción", ha señalado Andre.

"Estas orcas necesitan protección, no represalias"

La población de orcas ibéricas está catalogada en peligro crítico de extinción y es seguida de manera continuada por organizaciones científicas y conservacionistas debido al reducido número de ejemplares y a las amenazas que afronta. WeWhale e Iberian Orca Guardians rechazan además que los episodios de interacción entre estos cetáceos y las embarcaciones puedan justificar cualquier represalia contra ellos. "Disparar contra estos animales nunca puede ser una respuesta aceptable. Estas orcas necesitan protección, no represalias", ha afirmado Andre.

En su publicación, WeWhale insiste en la misma idea: sea cual sea la opinión que se tenga sobre las interacciones entre orcas y barcos, disparar contra animales protegidos no puede considerarse una respuesta aceptable. Las organizaciones han anunciado que proporcionarán nueva información conforme avance el trabajo de campo y puedan comprobar cómo evolucionan las heridas de una de las orcas más conocidas y veteranas de esta población ibérica.

Las organizaciones WeWhale e Iberian Orca Guardians han elevado la voz de alarma al detectar alrededor de una decena de impactos en la aleta dorsal de un ejemplar de orca ibérica de unos 60 años en la Bahía de Cádiz. Según el colectivo, las imágenes tomadas hace apenas unas semanas no mostraban ninguna lesión. Ahora, sin embargo, el estado de Toñi, conocida también como 'La Abuela' y considerada la orca ibérica más longeva conocida, ha encendido las alarmas entre las organizaciones conservacionistas que siguen de cerca a esta población en peligro crítico de extinción.

Según la valoración de quienes más conocen a estos ejemplares, las heridas son compatibles con impactos de perdigones de escopeta. Ambas entidades han documentado estas lesiones durante sus actuales trabajos de campo y sostienen que se habrían producido recientemente.

"Conocemos a Toñi. Estuvimos con ella hace unas semanas y estas heridas no estaban ahí. Ahora estamos viendo múltiples heridas de impacto en su aleta dorsal y su lomo que, según nuestra valoración, son compatibles con que haya recibido un disparo de escopeta", ha explicado Janek Andre, fundador y presidente de WeWhale y de la Fundación Iberian Orca Guardians.

  • Vista de cerca de las heridas por los balines.
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Según ha detallado WeWhale, durante las observaciones realizadas entre ayer y hoy se han apreciado alrededor de diez impactos de perdigones en el lado izquierdo de la aleta dorsal. Las fotografías más recientes apuntarían además a que al menos dos o tres proyectiles podrían haber atravesado la aleta, mientras que otros podrían permanecer alojados en ella.

Las heridas son recientes y preocupan por la edad del ejemplar

Toñi tiene una edad estimada de unos 60 años y es el miembro conocido de mayor edad de esta población. Las organizaciones insisten en que las heridas son nuevas porque disponen de fotografías tomadas semanas atrás en las que no aparecían. El material gráfico y los registros de las observaciones están siendo conservados para poder documentar la evolución del estado físico del animal.

Desde WeWhale explican que la aleta dorsal está altamente vascularizada y cumple una función importante en la termorregulación. Las lesiones podrían provocar daño en los tejidos, inflamación e infección. Si alguno de los proyectiles permaneciera en el interior, añaden, el riesgo de infección aumentaría y, en el peor de los casos, podría derivar en una sepsis potencialmente mortal.

La edad de Toñi hace que, según estas entidades, la situación sea especialmente delicada. De momento, no han observado problemas evidentes en su forma de nadar ni de cazar, aunque mantendrán una vigilancia estrecha sobre su evolución.

  • La longeva Toñi, mostrando su aleta dañada.
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"Si alguien le ha disparado deliberadamente con una escopeta, no se trata únicamente de un acto de extrema crueldad contra un animal. Es un ataque contra uno de los últimos individuos que quedan de una población en peligro crítico de extinción", ha señalado Andre.

"Estas orcas necesitan protección, no represalias"

La población de orcas ibéricas está catalogada en peligro crítico de extinción y es seguida de manera continuada por organizaciones científicas y conservacionistas debido al reducido número de ejemplares y a las amenazas que afronta. WeWhale e Iberian Orca Guardians rechazan además que los episodios de interacción entre estos cetáceos y las embarcaciones puedan justificar cualquier represalia contra ellos. "Disparar contra estos animales nunca puede ser una respuesta aceptable. Estas orcas necesitan protección, no represalias", ha afirmado Andre.

En su publicación, WeWhale insiste en la misma idea: sea cual sea la opinión que se tenga sobre las interacciones entre orcas y barcos, disparar contra animales protegidos no puede considerarse una respuesta aceptable. Las organizaciones han anunciado que proporcionarán nueva información conforme avance el trabajo de campo y puedan comprobar cómo evolucionan las heridas de una de las orcas más conocidas y veteranas de esta población ibérica.

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