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La danza ritual de la salida: la otra cara cara de las carreras de caballos de Sanlúcar

Entre la tensión de los jockeys, el trabajo de los cajoneros y el rugir del público, la playa se convierte en un instante lleno de fuerza y velocidad.

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Las carreras de caballos de Sanlúcar vistas desde la salida son muy diferentes. Los cajoneros son las personas encargadas de recibir a cada uno de los corredores. Momentos antes de llegar los caballos con sus jinetes, se reparten a los participantes para atenderlos cuando llegan al punto de salida. Allí, los caballos llegan nerviosos, los jockeys terminan de asegurar sus monturas y los cajoneros se encargan de quitar máscaras a los caballos, todo ello con los caballos en continuo movimiento como si de una danza ritualística se tratase. Después de retirar dichas máscaras, comienzan uno por uno y a la voz del director a meter uno a uno los caballos en su respectivo cajón de salida, mientras se prepara el juez que apretará el botón que abrirá las compuertas de salida. El público, que lleva todo el día allí expectante, comienza a animar a los corredores. El juez aprieta el botón y los animales salen disparados por la playa en una fuerza y seguridad que dan escalofríos. Todo sucede muy rápido; si parpadeas, te lo pierdes.

Las carreras de caballos de Sanlúcar vistas desde la salida son muy diferentes. Los cajoneros son las personas encargadas de recibir a cada uno de los corredores. Momentos antes de llegar los caballos con sus jinetes, se reparten a los participantes para atenderlos cuando llegan al punto de salida. Allí, los caballos llegan nerviosos, los jockeys terminan de asegurar sus monturas y los cajoneros se encargan de quitar máscaras a los caballos, todo ello con los caballos en continuo movimiento como si de una danza ritualística se tratase. Después de retirar dichas máscaras, comienzan uno por uno y a la voz del director a meter uno a uno los caballos en su respectivo cajón de salida, mientras se prepara el juez que apretará el botón que abrirá las compuertas de salida. El público, que lleva todo el día allí expectante, comienza a animar a los corredores. El juez aprieta el botón y los animales salen disparados por la playa en una fuerza y seguridad que dan escalofríos. Todo sucede muy rápido; si parpadeas, te lo pierdes.

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