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Palmas por bulerías para Valeria Castro en el Tío Pepe Festival, la 'guerrera' que conquista Jerez desde la raíz

La cantautora canaria, ya felizmente restablecida de sus problemas de salud mental, emociona al público del festival jerezano con hora y media de directo exquisito

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Con una sutil manera de volcar sobre el escenario fragilidad y sentimientos profundos, ternura y emoción, envueltos en una lírica y una música riquísima en texturas y sonoridades —desde el folk norteño hasta los sones de idas y vueltas—, Valeria Castro (Los Llanos de Aridane, La Palma; 1999) ha conquistado Jerez, una plaza de la que se ha deshecho en elogios por ser tierra de arte, especialmente como cuna de lo jondo.

Como muy hondo ha sido lo que durante hora y media ha propuesto la artista canaria, entre la chanson y la canción popular, el folk, la canción de autor (a), los aires de Chavela de La Palma, pero sobre todo, la prueba de que cuenta con una habitación propia en el panorama de las músicas actuales. Un eco de raíz y tradición revestido de contemporaneidad, con letras sencillas pero que calan y emocionan, muy comunicativa con su público, sin miedo a mostrarse vulnerable, como reconoció ante los espectadores de un recinto del Tío Pepe Festival que la llevaron en volandas.

Principalmente, ha repasado su último disco, El cuerpo después de todo, donde entre otras muchas cosas habla de sus reconocidos problemas de salud mental y de cómo ha sido un proceso de feliz recuperación que la ha devuelto "al lugar de donde no debo salir", los escenarios y la música. Especial ha sido el momento de Devota, solo haciéndose compás con la guitarra, en un tour de force consigo misma, como un símbolo del proceso de sanación emprendido y del punto en el que se encuentra ahora.

Con garra y un sentido de la creación artística irrefrenable, Castro se ha hecho acompañar de su banda, liderada nada más y nada menos que por su productor musical, el ganador de ocho premios Latin Grammy Carles 'Campi' Campón. Su voz de terciopelo rasgado, a menudo como ahogada por las emociones a flor de piel, como si meciera en una nana, han despertado un caudal de emociones en el público con Sobra decirte, HonestamenteTiene que ser más fácil... pero sobre todo, con dos de las composiciones más populares de su meteórica carrera: Guerrera y La raíz.

La cumbia, al final del directo —con un par de bises— ha puesto en pie a los asistentes a este nuevo episodio del Tío Pepe Festival. Rendido, el público ha ovacionado por bulerías de Jerez a la cantautora canaria, visiblemente feliz y emocionada por semejante comunión.

Con una sutil manera de volcar sobre el escenario fragilidad y sentimientos profundos, ternura y emoción, envueltos en una lírica y una música riquísima en texturas y sonoridades —desde el folk norteño hasta los sones de idas y vueltas—, Valeria Castro (Los Llanos de Aridane, La Palma; 1999) ha conquistado Jerez, una plaza de la que se ha deshecho en elogios por ser tierra de arte, especialmente como cuna de lo jondo.

Como muy hondo ha sido lo que durante hora y media ha propuesto la artista canaria, entre la chanson y la canción popular, el folk, la canción de autor (a), los aires de Chavela de La Palma, pero sobre todo, la prueba de que cuenta con una habitación propia en el panorama de las músicas actuales. Un eco de raíz y tradición revestido de contemporaneidad, con letras sencillas pero que calan y emocionan, muy comunicativa con su público, sin miedo a mostrarse vulnerable, como reconoció ante los espectadores de un recinto del Tío Pepe Festival que la llevaron en volandas.

Principalmente, ha repasado su último disco, El cuerpo después de todo, donde entre otras muchas cosas habla de sus reconocidos problemas de salud mental y de cómo ha sido un proceso de feliz recuperación que la ha devuelto "al lugar de donde no debo salir", los escenarios y la música. Especial ha sido el momento de Devota, solo haciéndose compás con la guitarra, en un tour de force consigo misma, como un símbolo del proceso de sanación emprendido y del punto en el que se encuentra ahora.

Con garra y un sentido de la creación artística irrefrenable, Castro se ha hecho acompañar de su banda, liderada nada más y nada menos que por su productor musical, el ganador de ocho premios Latin Grammy Carles 'Campi' Campón. Su voz de terciopelo rasgado, a menudo como ahogada por las emociones a flor de piel, como si meciera en una nana, han despertado un caudal de emociones en el público con Sobra decirte, HonestamenteTiene que ser más fácil... pero sobre todo, con dos de las composiciones más populares de su meteórica carrera: Guerrera y La raíz.

La cumbia, al final del directo —con un par de bises— ha puesto en pie a los asistentes a este nuevo episodio del Tío Pepe Festival. Rendido, el público ha ovacionado por bulerías de Jerez a la cantautora canaria, visiblemente feliz y emocionada por semejante comunión.

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