Trabajos de acondicionamiento en el Hontoria, a poco más de mes y medio para la Feria del Caballo.
Trabajos de acondicionamiento en el Hontoria, a poco más de mes y medio para la Feria del Caballo. MANU GARCÍA

¿En qué momento la publicación (de hacer público) de un plano de feria se convirtió en noticia? Es curioso, pero en la muy noble, muy leal y, por supuesto, muy feriante Jerez de la Fra esto es así... Ya, ya, todos sabemos que eso también ocurre en Sevilla, pero allí se trata, más que nada, de cuando a alguien se le olvida echar los papeles para renovar, tema realmente gordo, tanto si se trata de una familia con un cuñao despistao (redundancia) como de, vamos a poner, un partido político cuyo tesorero o el que debiera estar al tanto también se despista... y ya la tenemos liada, sobre todo si el que da el placet es del otro signo y te dice que te pongas a la cola, que total, son treinta años de nada. Si no es por estas cosas, en Sevilla, al menos hasta que llegue la anunciada y nunca rematada ampliación de su real, tampoco hay grandes temas de los que hablar.

Pero Jerez es distinto. En Jerez se llevó a cabo una ampliación enorme a comienzos de siglo, a lo que le ha seguido, básicamente, un par de décadas de brazos cruzados (a los que hay que añadir, claro está, los dos años de pandemia) y luego un intento por parte del gobierno del PP no solo por modernizar un espacio y unas infraestructuras en las que poco se había hecho, sino también por volver a hábitos que se consideran más tradicionales.

Claro, eso es más complicado y lo es por varias razones. En primer lugar, está la fuerza del plano, es decir, el Ayuntamiento tiene, siempre va a tener, la sartén por el mango (sustitúyase sartén por plano) y eso es un tema que sirve, de entrada, para que la mayoría de las casetas que se puedan ver afectadas por cualquier incidencia, opten por, digamos, modular sus reclamaciones. El gobierno municipal, a la vista está, se muestra granítico al respecto, como lo demuestra el hecho de que este año ha vuelto a presentar, a grandes rasgos, el mismo plano –para Jerelesgay no... habrá que ver cómo acaba este tema– que los tribunales le echaban para atrás una vez pasada la feria (bueno, al allanarse en las dos demandas presentadas no fue exactamente así, pero casi), aduciendo que en 2025 se trató de una cuestión formal, no de fondo. Es como que a IU (Los Andaluces) y CCOO les han dado la razón, sí, pero la de los tontos, que se dice en el pueblo de este cronista y en muchos más. A ver qué pasa, les decía que IU –en realidad es más bien el PCE... para los más jóvenes: el PCE auspició IU, que luego, en la siguiente generación, auspició Unidas Podemos, luego vino Sumar y ahora Veremos, perdón, veremos– estudia llevar este tema de nuevo a los tribunales una vez que le han dado el mismo sitio de 2025 y no han reintegrado Los Andaluces a su sitio original.

Por supuesto, el Ayuntamiento se 'autoavala' diciendo que es plenamente soberano y que la adjudicación de un determinado sitio a lo largo del tiempo no crea derechos sobre  el mismo.

Pero vamos a ver la cuestión del plano desde otro punto de vista: el de la distinción entre casetas tradicionales y no tradicionales con muy poquito gris por medio, casi casi modo blanco o negro. Aquí hay dos aspectos fundamentales a la hora de establecer la distinción, como la cocina y la música (vale, hasta cierto punto también la decoración). Lo de tener cocina o no, está claro, pero lo de la música, no tanto. Sí, la ordenanza apuesta por música tradicional, caso del flamenco, las sevillanas y las rumbas, término que incluye a la rumba catalana y a la rumba quinqui madrileña, que bueno, que si nos ponemos estrictos, "la marcha, marcha, queremos marcha, marcha" de Rosario debería pasar el VAR... pero no se trata solo de eso. ¿qué hacemos con las casetas tradicionales que a media tarde ponen un grupo o un dj de música de los 80? ¿O música latina, no necesariamente reguetón? Esperen, esperen ¿y el pop aflamencado (o viceversa), podrá sonar 'Peíname, Juana', de La Plazuela? ¿No crea tradición que muchas lleven, no sé, veinte años haciéndolo? Y al revés, ¿si se hace la vista gorda con esta música por qué no con otras? ¿No hay algo inquisitorial en todo esto?

Otro tema para el gobierno y su distinción entre tradicional y no tradicional: ¿es tradicional que muchas casetas se hayan convertido en auténticos restaurantes disfrazados de caseta de feria?: ya saben, ocupación absoluta del espacio a la hora de comer o cenar, la reserva por delante, la barra como sitio para los camareros... ¿qué tipo de tradiciones son esas?

Este artículo, ya ven, siembra varias preguntas y ofrece muy pocas respuestas. La única, tal vez es, es que hay que tener mucho cuidado cuando se habla de tradiciones, que a lo mejor vas muy largo en algunos temas y muy corto en otros: y todo a la vez. Y sin despeinarte...

A modo de coda: ¿Y si el PSOE gana las próximas elecciones municipales? Pues todo indica que con el plano de la Feria del Caballo ocurriría algo así como con las leyes de Educación... 

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