Antonio S. J. tenía 81 años cuando, el 3 de diciembre de 2025, un vehículo lo arrolló en la rampa de acceso al garaje de su domicilio en la calle Menéndez Pelayo de Jaén. Eran las 09:30 de la mañana. El conductor no se detuvo y abandonó el lugar sin prestar auxilio. Un vecino lo encontró poco después tendido junto a un charco de sangre, aún consciente, y alertó al 112.
Los servicios de emergencias lo trasladaron de urgencia al Hospital Neurotraumatológico de la capital jienense, donde ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos. Durante 31 días fue sometido a varias intervenciones quirúrgicas sin que su estado lograra estabilizarse. Falleció el 3 de enero de 2026, en plenas navidades, un mes exacto después de ser atropellado.
Sin testigos, sin resolución
Cinco meses después, la investigación sigue abierta y sin avances relevantes. La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional instruye el caso por un presunto delito de homicidio y omisión del deber de socorro. La ausencia de testigos directos y de pruebas concluyentes ha impedido hasta ahora identificar al conductor que huyó de la escena sin dejar rastro.
La campaña "Justicia para Antonio"
La familia ha respondido al silencio con carteles repartidos por la ciudad, publicaciones en redes sociales y participación en actos públicos para mantener vivo el caso. "No podemos cerrar esta herida mientras no se haga justicia", afirman. Su hija Elena Sánchez lo resume en una frase: "Necesitamos ayuda".
El llamamiento se dirige a quienes estuvieran en los alrededores de la calle Menéndez Pelayo entre las 09:00 y las 10:30 horas del 3 de diciembre. Buscan a vecinos, transeúntes o cualquier persona que viera un vehículo maniobrando en la rampa o la entrada del garaje. La familia insiste en que incluso un detalle aparentemente menor podría ser ahora clave.
Los testimonios pueden remitirse al correo justiciaporantonio.jaen@gmail.com, al teléfono 953 295 300 de la Policía Nacional de Jaén, o a través de los números nacionales del 062 y el 091. "Tu gesto puede devolvernos algo de paz y darle la justicia que merece", concluyen los familiares.
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