El viaje eterno de Makoto Hirano a Jerez: flores, un ritual y cuatro décadas de fidelidad al Gran Premio

El ingeniero japonés, que trabajó 35 años para Honda y tiene 87 patentes, rinde homenaje en cada edición al piloto Noboyuki Wakai, fallecido durante una carrera hace treinta años

Makoto Hirano, con el ramo de flores que deja cada año en el monolito de su compatriota Noboyuki Wakai en el Circuito de Jerez.
Makoto Hirano, con el ramo de flores que deja cada año en el monolito de su compatriota Noboyuki Wakai en el Circuito de Jerez. JUAN CARLOS TORO
25 de abril de 2026 a las 07:30h

En medio de la vorágine que se desarrolla cada primavera en el Circuito de Jerez-Ángel Nieto, que acoge el Gran Premio de España de Motociclismo desde hace 40 años de forma ininterrumpida, hay un rito que se repite desde hace más de tres décadas. 

Makoto Hirano, ingeniero japonés de 78 años, no falla a su cita con Jerez desde que visitara el trazado jerezano por primera vez en 1988. Entonces, como director de equipo de Honda, una escudería con la que Sito Pons fue campeón del mundo de 250 centímetros cúbicos esa temporada. Y la siguiente. 

Pero desde 1993, además, cumple con un ritual que pasa por visitar el monolito con forma de flamenco en memoria de Noboyuki Wakai, el piloto japonés que falleció ese año en el Circuito de Jerez. Nada más llegar a la ciudad, va a recoger el ramo de flores que deja a los pies del humilde monumento.

Aunque este año no pudo hacerlo el miércoles, cuando llegó, porque ese día tenía otra cita importante: recoger uno de los premios entregados en la gala celebrada en el Teatro Villamarta por el 40 aniversario del Circuito de Jerez

"Es la primera vez en mi vida que me dan un premio", confiesa Hirano a lavozdelsur.es, galardonado dentro de la categoría de los "altavoces" que durante estas cuatro décadas han amplificado el protagonismo del circuito más allá de sus fronteras. En una categoría en la que también resulta premiado el periodista Jesús Benítez, gran amigo de Hirano. 

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Monolito en memoria del piloto japonés Noboyuki Wakai, fallecido en el Circuito de Jerez en 1993.   JUAN CARLOS TORO

"Makoto es la persona más entrañable que hay encima de la Tierra, no hay nadie como él. Es un hombre puro, además de un ingeniero de altísimo nivel". Así lo define Benítez, comisario del 40 aniversario del trazado, y autor del libro Circuito de Jerez, 40 años cabalgando, junto a Álvaro Rivero y Raúl Zarzuela, del equipo de comunicación del Circuito.

35 años como ingeniero en Honda

Makoto Hirano dedicó 35 años de su vida a la escudería Honda Racing, lo que le ha permitido codearse con grandes pilotos durante su larga trayectoria profesional. 

Aún recuerda con emoción la primera vez que pisó el Circuito de Jerez, uno muy diferente al de hoy en día. Hirano destaca las mejoras experimentadas por la pista, que era más rugosa. "Ahora está muy bien", sostiene. Él ha visto toda esa transformación, año a año, desde un lugar privilegiado.

Makoto Hirano y Sito Pons, en el Gran Premio de 1991
Makoto Hirano y Sito Pons, en el Gran Premio de 1991

A lo largo de estas décadas, ha tejido una red de relaciones humanas —con pilotos, periodistas, mecánicos, aficionados locales...— que hoy constituye uno de sus mayores tesoros personales. "Yo tengo muchos amigos, que son muy importantes para mí", dice quien fuera ingeniero de Honda.

Casi 90 patentes a su nombre

VTEC (Variable Valve Timing and Lift Electronic Control) es un sistema de distribución de válvulas variable desarrollado por el fabricante japonés Honda, para mejorar la eficiencia de los motores de combustión de cuatro tiempos, tanto su rendimiento a altas revoluciones como en bajas. Dentro del equipo que lo diseñó estaba Makoto Hirano, que lo destaca como uno de los logros profesionales de los que está más orgulloso.

"Honda todavía usa mis patentes", afirma Hirano, orgulloso, y luego hace hasta un chiste: "Como ingeniero empleado, todas tus patentes se las tienes que dar a la empresa. Yo, pobre", dice, riéndose, quien tiene su firma en nada menos que 87 patentes.

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Makoto Hirano, con el ramo de flores que deja en el monolito de Noboyuki Wakai.  JUAN CARLOS TORO

Entre sus proyectos más singulares figura el diseño de monoruedas, un vehículo de una sola rueda capaz de mantenerse estable mediante sistemas de control electrónico. O la icónica Honda NR 750 de pistones ovales, un modelo revolucionario del que se fabricaron únicamente 300 unidades.

Una larga carrera profesional que lo llevó a ser ingeniero de motos, pero también de automóviles, y de robótica. Un recorrido de 35 años al servicio de Honda que culminó, en 2008, con su salida de la compañía tras su jubilación.

También ejerció durante cuatro años como profesor en la Universidad de Tokio, y ha impartido multitud de conferencias sobre ingeniería y robótica. 

El paddock como segunda familia

En todos esos años de Grandes Premios, Hirano ha conocido a prácticamente toda la constelación de pilotos que han protagonizado la historia del motociclismo moderno.

Makoto Hirano y su pareja, Mayuko Kayaga, con el piloto Dani Pedrosa
Makoto Hirano y su pareja, Mayuko Kayaga, con el piloto Dani Pedrosa

El ingeniero japonés los menciona con la naturalidad del que ha compartido con ellos pitlanes y cenas: Sito Pons, Alex Crivillé, Jorge Martínez Aspar... Figuras que también fueron premiadas en la gala por el 40 aniversario del Circuito de Jerez. Con Hirano entre ellas.

Aunque de todas las carreras, que son muchas, recuerda como especialmente emocionante la de MotoGP de 2013, cuando Marc Márquez y Jorge Lorenzo se tocaron en la última curva antes de cruzar la meta, y Lorenzo perdió el segundo puesto que tenía hasta entonces. "Muy emocionante", insiste Hirano.

Enamorado de Jerez... y su gastronomía

Durante su estancia en Jerez, el ingeniero japonés pernocta en la urbanización El Bosque, cerca de su amigo Jesús Benítez, quien lleva muchos años haciéndole de cicerone en tierras jerezanas. 

"Me encanta la comida", sostiene, y también el clima, la gente... "y que no hay terremotos". Para un japonés, esa frase no es un comentario banal.

Makoto Hirano, con su amigo el periodista Jesús Benítez
Makoto Hirano, con su amigo el periodista Jesús Benítez

Pero si hay algo que Hirano menciona con ojos brillantes cuando habla de Jerez, es la gastronomía. El gazpacho le gusta mucho, pero también el jamón ibérico, las papas aliñás y, sobre todo, el rabo de toro.

El pintor de la casa-museo y los cuadros que viajan a Tokio

Entre los vínculos más singulares que Jerez y la provincia le han dado, destaca su amistad con el pintor José Hinojo, considerado por algunos como “el Chillida de Prado del Rey”, quien vive y crea en una casa-museo levantada sobre un antiguo molino del siglo XVI que él mismo ha rehabilitado durante más de dos décadas.

Hirano e Hinojo se conocen desde hace cerca de cuatro décadas. La primera vez que el japonés entró en la casa-museo de Hinojo quedó maravillado. Hay algo en ese espacio que habla un idioma universal, más allá de culturas y lenguas. El ingeniero japonés y el pintor andaluz, dos mundos aparentemente opuestos, encontraron en el arte y la creación un territorio común. 

"Tiene una gran sensibilidad", dice sobre el ingeniero su amigo Jesús Benítez, quien asegura que Hinojo le ha regalado cuadros que tiene en su casa en Tokio, a la que volverá una vez que termine un Gran Premio más. Para el siguiente, volverá a Jerez y seguirá con su ritual.

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Francisco Romero

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