"Que no salga en los periódicos": la frase que retrata el caso Zorzona

El recurso clásico de la dilación administrativa se convertiría así en una herramienta eficaz para enfriar la presión mediática y diluir la gravedad del caso

06 de mayo de 2026 a las 19:27h
El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zorzona Boy, en una imagen de archivo.
El obispo de Cádiz y Ceuta, Rafael Zorzona Boy, en una imagen de archivo.

Ya en marzo, José Manuel Vidal alertaba desde Religión Digital sobre un caso que, lejos de aclararse, parecía haberse enredado en los engranajes más opacos de la burocracia eclesiástica. El del obispo emérito de Cádiz y Ceuta, Rafael Zornoza, acusado de abusos sexuales a un menor durante su etapa como rector del seminario de Getafe, y que continuaba estancado en el despacho del arzobispo de Sevilla, José Ángel Saiz Meneses.

El proceder del prelado sevillano resultaba determinante: es él quien debía dirigir la investigación y dar el siguiente paso. Sin embargo, según diversas fuentes consultadas por ese medio, la estrategia parecería clara: ganar tiempo. El recurso clásico de la dilación administrativa se convertiría así en una herramienta eficaz para enfriar la presión mediática y diluir la gravedad del caso. “Salvar a Zornoza” sería, según estas fuentes, el objetivo último.

En febrero concluyó la investigación preliminar del tribunal eclesiástico tras meses de interrogatorios: al propio obispo, a la víctima y a varios testigos. Entre ellos, uno aseguró haber visto a Zornoza en la cama con el menor. La recomendación fue contundente: abrir un proceso penal canónico por delicta graviora, los delitos más graves contemplados por el derecho de la Iglesia.

Con ese informe sobre la mesa, la responsabilidad pasó al arzobispado de Sevilla. Correspondia a Saiz Meneses redactar el llamado “voto”, un dictamen razonado que, basándose en el trabajo previo, indique a la Congregación para la Doctrina de la Fe los pasos a seguir. Inicialmente, se estimaba que este trámite no superaría un mes. Sin embargo, todo apuntaba a que el proceso se había ralentizado deliberadamente.

Mientras tanto, el arzobispo mantiene un sólido respaldo en Sevilla, cimentado en buena medida por el peso social y cultural de la Semana Santa y sus hermandades.

La revelación publicada hoy por El País añade mas gravedad al asunto, firmada por Julio Núñez. Según dicha publicación, el arzobispo de Sevilla contactó con la víctima tras el archivo de la causa por parte de Doctrina de la Fe. En esa conversación, Saiz Meneses habría pedido perdón, pero también habría añadido una petición inquietante: “que esto no salga en los periódicos”. Un mensaje que, lejos de aportar transparencia, incrementa la sensación de opacidad y falta de garantías.

La Diócesis de Sevilla no ha emitido comentarios sobre la filtración ni sobre el contenido de la conversación, pese a su evidente gravedad. Igualmente sorprende el escaso eco del caso en los medios de comunicación sevillanos, que apenas han seguido su desarrollo y que, incluso tras esta última revelación, lo han tratado de manera tangencial o directamente lo han ignorado. La noticia adelantada hoy por El País es un ejemplo claro.

Todo ello refuerza una percepción persistente y que no deja en buena posición a Saiz Meneses ni a los medios de comunicación de la ciudad: la Iglesia continúa ejerciendo una influencia considerable en la sociedad sevillana a través de las Hermandades y Cofradías.

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