El problema del desempleo juvenil.
El problema del desempleo juvenil.

Tampoco se puede afirmar con rotundidad que sea una estafa, ya que utilizan medios perfectamente legales. Sin embargo, no quita que quien entre, lo hace siendo engañado al recibir solo información parcial y endulzada. Esta semana he tenido una entrevista de trabajo en una empresa de estas, una experiencia surrealista no muy diferente a otra que viví y que contaré luego. Tampoco he sido el primero de entre mis amigos y conocidos en pasar por esto. Son cosas trágico-cómicas que merece la pena contar.

Se suponía que la oferta de trabajo en cuestión era de asesor económico. Más tarde me di cuenta de que la mujer que publicó la oferta se equivocó con el título, no sé si adrede. Realmente era de asesor financiero: vendiendo seguros, planes de pensiones, hipotecas, etc. Lo supe porque tras el aviso de un amigo y después de echar otro ojo vi todas las ofertas similares que había de la misma empresa. Ninguno de los contratantes era de recursos humanos y decían tener el mismo puesto que ofertaban, evidencias claras de lo que era realmente. Ya había leído una reseña en internet, pero como el nombre de la oferta era distinto tenía la esperanza de que fuera otro departamento. La empresa era OVB Allfinanz, multinacional alemana que se dedica a la venta de productos financieros. Su forma de operar sería la que viene a continuación.

Para empezar, tus ingresos son completamente variables. No hay contrato laboral, te das de alta como autónomo y lo que ganes depende al 100% de lo que vendas. Y luego, se trata de una estructura piramidal: el jefe supremo tiene un equipo de subordinados y recibe una parte de las ventas que hacen. Estos últimos a su vez también tienen equipos con gente que han captado, quedándose con una parte todavía mayor de sus ventas, ya que aparte de obtener beneficio propio deben pagar al de arriba. Por ello, quien entre desde abajo poco ganará. Una vez que pasas un umbral de ventas te dejan tener tu propio equipo, teniendo que captar gente.

El gran problema de entrar desde abajo es que tienes que buscar tus propios clientes, que cómo no, acabarán siendo tus amigos y familiares. Llegará un punto en el que te quedes sin ellos, además literalmente, porque es muy fácil pelearse por cosas de estas. Según te quedes sin contactos, no tendrás otra que irte. En definitiva, te han exprimido y otro pobre incauto ocupará tu lugar para repetir el proceso. Al conocido de otro amigo mío le pasó esto. Quien sea un hacha vendiendo y sea capaz de soportar tal cruz podrá optar a ascender en la pirámide, pero raro será el caso.

Por lo tanto, el truco realmente está en captar gente y exprimirla. La única forma de captarla es engatusarla con que van a ganar mucho dinero, que aunque en los primeros meses cobras 100-200-300 euros, luego hasta el día de tu jubilación serán 6.000 euros al mes. Al amigo que me advirtió, un captador distinto de la misma empresa como prueba del dinero que supuestamente se ganaba, le enseñó unas fotos que se había hecho en un crucero rodeado de chavalas. Todo en la entrevista giraba en torno al salario variable, comparando este con cobrar 1000€ al mes hasta el día de tu jubilación como si esto último fuera algo indigno, y como si no existieran trienios de antigüedad ni más complementos reconocidos en el convenio colectivo de aplicación. Siendo el salario mínimo 950 euros, es una comparación extremista y surrealista.

Todo esto me recordó a una vez en primero de carrera que compartí BlaBlaCar a Sevilla con una vendedora de Mary Kay. Por lo visto funcionan de forma parecida. Durante todo el trayecto estuvo hablando de sus ventas y la empresa. Cuando pasas más de una hora haciendo un monólogo sobre el mismo tema es fácil que te contradigas. Así, esta mujer nos repitió el ranking de ventas a nivel nacional tres veces, y en cada una de esas el nombre del primero era distinto y la cifra de negocios era todavía mayor. A las otras dos chavalas que iban en el coche les dio su tarjeta, a mí ni me dirigió la palabra por mis pintas. Era un coche que compartíamos frecuentemente, por lo que estuvimos riéndonos de aquello el mes entero, además de que quería que la recogiéramos en la puerta de su casa y que encima al día siguiente lleváramos un paquete misterioso, cosas que obviamente no pasaron.

Todas estas pequeñas estafas del mercado laboral no existirían si no fuera porque hay un desempleo de vértigo y unos contratos excesivamente precarios. Es el cóctel perfecto para venderte el oro y el moro. A mí, la experiencia me ha resultado tan desagradable que hasta he desinstalado LinkedIn. Más me valía, después del día que escribí contra esta red social. Queda patente que de ahí no puede salir nada bueno. Con esto, se cierra otro capítulo de la triste historia de la búsqueda de empleo de la juventud.

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